miércoles, 27 de mayo de 2015

Confesión # 97

Para mí siempre fue como una diversión necesaria que las parejas necesitaban. Never blew my mind until he did.

Si lloras eres una marica, estás clara.

No soy una marica. Tengo ganas de llorar pero no es por él. Es por lo que él representa y porque me odio por ser tan bruta y haber tenido algo con un tipo que yo sabía que iba a ser malo para mí.

There is beauty in the breakdown hasta que llegas al baño a verte llorar cuando estás PMSing y no puedes con nada.

MARICO, ESO ES. PMS. No es que me importe, es que me va a venir.

No importa how long it's been sin nada, cada vez que me viene me emociona burda porque I am not equipped to be a mommy.

Eres una huevona que abriste la boca en vez de aprovechar lo que estaba pasando.

No soy tan cool como creí. Ni tan misteriosa. Pero sí soy más sexy de lo que creo. ¿De qué me sirve esa mierda?

Quiero el talento de saber hacer plata, a pesar de que haya dicho que no.

Claro, no quiero cambiar los reales por la integridad artística.

He engordado por la ladilla y flojera de cocinar para mí sola. I am súper Ok with that.

Ah bueno, y porque en Margarita consumí aproximadamente 4567336 calorías distribuidas de la siguiente manera: vodka, empanadas, cena cool en lugares cool margariteños y/o el matrimonio de mi amigo.

Creo que me hizo bien no tener señal de Instagram en Margarita. Fue chévere disfrutar los momentos con mis panas en vez de sentirme obligada a compartirlos.

¿Por qué tenemos ese mojón mental de que si la gente de IG no ve este video sobre el tacón que me voy a poner para el matrimonio se van a suicidar?

A veces me arrecho con ellos y la pago conmigo. Por ejemplo, ahorita me muero por fumar.

How weird is that?

I am going to miss him.

I am not allowed to do that.

Cuando todo se va a la mierda ya no me pongo en posición fetal y lloro paralizada. I actually do shit y veo cómo salir de dónde estoy. Genial, de pana. Genial.

Me da arrechera cuando escucho a tipos quejándose de que invitar a salir a las chamas es demasiado caro, cuando no entienden que prepararse para salir con ustedes también lo es. Manos, pies, secado para algunas, depilación para las más arriegadas... A little bit of credit, guys.

Necesitaba compañía y la espanté por no ser cool.

No, fuck this shit. If I am feeling vulnerable I am going to fucking say it. He will be missed, as they were all.

Mi autobiografía se titulará Todos Eran Machistas

En los últimos meses he levantado tipos. Hombres han estado genuinamente en sacarme a comer o sacarme de donde esté al Montaña Suites. Yo estoy en una fase muy Quiero Comer y Después Que Me Digan Que Soy Inteligente y Linda, pero igual it works wonders para la autoestima saber que alguien quiere meterte. 

Claro, ya no soy la gordita deprimida y que somatizaba con pepas en la cara del año pasado. 

¿De qué me doy cuenta con los tipos levantados? De varias cosas. La primera es que los carajos verdaderamente arrechos de esta país o se fueron o se casaron ya. La segunda es que todos, sí, todos, son machistas en mayor o menor grado. 

Ellos pueden desaparecerse varios días sin escribir y es que están ocupados, pero si tú lo haces es que estás portándote mal. Ellos pueden tener varios culos en paralelo, pero a la que se le medio ocurra responder el Whatsapp de otro huevón es rolo de puta. Ellos pueden hablar de sus sentimientos y son sensibles e interesantes, pero si tú lo haces eres una loca enrollada. Ellos pueden abrazar y besar a sus amigas, recostarle la cara en las tetas y son amigables y leales, si yo me le guindo encima a un pana como un monito porque me emociona verlo me le estoy regalando (regalándome a un tipo a quien si me hubiera querido agarrar, ya me lo hubiera agarrado, pero fuck it). Si una mujer cambia un pañal en la calle y da tetero es una mamá, si ellos cambian un pañal es un graaaaan papá. 

No me la calo, chico. Me preocupa que en este país retrógado la gente reniega del feminismo porque les da miedo o ignoran que el feminismo es sobre igualdad. No es que las mujeres seamos mejores, es que merecemos igualdad de condiciones. Que por el mismo trabajo nos paguen igual, que nos consideren de la misma manera, que nos den las mismas oportunidades y que no dejen de contratarnos porque tenemos úteros. Es complejo y sé que la patria tiene otros problemas más graves, pero you know what I mean.  

Claro que nosotras no nos ayudamos. Este fin de semana conocí a una chama que le pidió plata al novio para irse a maquillar. El novio le dio plata. Después llamó al novio y le dijo que no le gustaba el maquillaje para el vestido que tenía para la ocasión, que si podía comprarse otro. El novio le dijo que sí. Perdón, pero ¿qué es esta mariquera de que un novio pasa una mesada para tus gastos? Obviamente si el carajo es millonario y tú eres pasante de cajón que es mejor que él te invite a los planes que su bolsillo permita, pero esa huevonada de que te paga la peluquería es impensable para mí. Es tu pelo y tu cara, no la suya. No eres ni su hija ni su esposa, pues. 

¿Alguien más entiende que en vez de LAVARSE LA PUTA CARA, la chama SE COMPRÓ OTRO VESTIDO con plata que no es suya? De repente esto no tiene nada que ver con machismo, pero sí con chulismo. El chulismo es una enfermedad del bolsillo, la dignidad y la t-o-t-o-n-a –yo no digo esas palabras porque soy del Mater. Bueno obviamente lo digo porque esa caraja está pagando evidentemente por el vestido pero en especias. 

Nos educaron para ni sacar la cartera en los dates y se cagaron en enseñarnos que si eres económicamente independiente de tu pareja, también lo serás emocionalmente y la devastación de que te deje de querer (y de mantener) será menos traumática. No estoy siendo pesimista, estoy hablando de las miles de mujeres que dejaron de trabajar por huevonas y tuvieron que volver después de viejas por divorciadas. 

Claro, al final me quejo de todas estas cosas y sigo estando jodida. De repente en 15 años me fastidiaré de pelear contra el sistema y por agotamiento me casaré con un huevón que se arreche cuando le pida que se pare a buscar las servilletas, no sé. Ayer finalmente aprendí que no se puede decir nunca, nunca. Por ahora, busco en Amazon franelas con citas cool sobre el feminismo que no puedo pagar y bloggeo mariqueras como si fuera la gran ensayista del feminismo latinoamericano. 

martes, 12 de mayo de 2015

Forgive me Father for I have smoked

Rompí mi promesa hace unos días y nunca me había sentido tan bien. Me fumé tres cigarros el domingo para celebrar el fin de Microteatro. Esto no quiere decir que voy a volver a fumar, sólo quiere decir que fumé y lo amo todavía. Lo amo como a un novio con quien nunca cerraste el ciclo y te quedaste mal pegada. 

No voy a comprar cajas, ni voy a volver a mis hábitos por la sencilla razón de que amo más cantar bien que fumar. Tough competition, I know. Igual, I quit smoking for good, cold turkey y nunca me recompensé con un cigarro por haber dejado de fumar. Cada vez que me provoque fumar voy a pensar en cantar y en cuánto me costó adelgazar después de dejarlo. 

Necesito oficio, porque pensar en fumar me tiene trepándome por las paredes y comiendo de más. Qué raro una, cagándola. 

To say I missed it is an understatement. Fue como un encontronazo que me dejó aturdida. Como si no hubiera pasado un día entre él y yo. Como si esa noche nadie más que nosotros importara. After all, el cigarro ha sido mi más leal compañero. Fui yo la que le boté el culo y lo traicionó de la nada hace casi dos años. 

Si tan sólo yo pudiera ser una mujer balanceada que sólo fuma de noche o sólo fuma rumbeando, podríamos tener reencuentros esporádicos. Lo que pasa es que es complicado no enamorarse de los bootycalls, ¿no? Especialmente si el bootycall es tan lindo y decente con una. 

Esto iba a pasar eventualmente, digo yo. Me imagino que como siempre, Dios me perdonará por haber roto mi promesa, pero tampoco es que volví legal, sólo fue como un desliz. I hope I am off the hook. 

viernes, 8 de mayo de 2015

No estaba muerta

Estaba empezando a estar contenta. 

Siempre lo he dicho, escribir triste o arrecha es más fácil que escribir feliz. No soy feliz, pero tengo trabajo y eso hace que la gente, alias yo, sonría de vez en cuando. Se siente bien tener algo que hacer cinco veces a la semana. 

En tres días cumplo dos semanas viviendo sola y la verdad es que me imaginaba que iba a ser totalmente distinto. Claro, si hubiera salido de mi casa a los veinte probablemente la cosa hubiera sido full sexo, drogas y rock and roll pero por ahora es puro lavar, fregar y coleto. Tenía expectativas locas de juventud y fiestas, pero tengo casi treinta años y casi siempre estoy demasiado mamada como para tomar. Es pelúo hacer dieta cuando una vive sola, básicamente por la flojera y el agotamiento de llegar a preparar la lonchera. Como I am employes (YEAH BITCHES!) salgo demasiado temprano y llego demasiado tarde. No sólo es sobre mis limitaciones culinarias, también es por el cansancio de la adultez. Claro, tampoco es que tengo presupuesto para comer en la calle todos los días entonces tengo que hacerlo, mínimo trato de desayunar acá. 

Además, tomar me pone más gritona y al día siguiente amanezco con la voz en la shit. Gente que tiene la voz en la shit no puede hacer cinco funciones diarias. 

Microteatro se acaba el domingo y estoy demasiado orgullosa de mi crecimiento en las últimas diez semanas. Labios Rojos y Casting Express fueron fundamentales en mi desarrollo como actriz y a ambos equipos le debo admiración y agradecimiento. Conocí gente increíble, salí de mi casa, actúe for a living. No se le puede pedir mucho más a la vida. 

Poco a poco me siento más segura, me va mejor en los castings y odio menos a los demás porque me estoy concentrando en lo que yo tengo que hacer. Cuando estás ociosa es muy fácil terminar pensando en The Others, pues. 

Por ahora, amo 2015 porque se ha portado muy bien conmigo. Me siento retribuida. De vez en cuando me porto mal, pero igual me he mantenido en el lado flaco de la balanza. I have felt loved and liked por mis compañeros y superiores, que no me había pasado en bastante tiempo. 

Este post es una mierda pero lo hice sólo por sentarme a escribir.

martes, 21 de abril de 2015

Confesión # 96

Cada vez me convenzo más de que algunas de nosotras no estamos diseñadas para convivir en pareja. 

Estoy demasiado malacostumbrada a estar sola. La última vez que tuve novio fue en 2012. La última vez que salí con alguien serio fue en 2013, pero no cuenta porque era como estar sola dado que él era peor at being in a relationship que yo. 

¿Será que no les perdono ni una porque no me gustan lo suficiente? ¿O porque soy una loca intolerante?

Either way I get the bed to myself. 

Me gustaba uno hasta hace poco. 

El año pasado técnicamente no cuenta porque yo estaba muy mal. Siento, viéndolo ahora con distancia y categoría (jaaaaa, slogan noventoso) que no era que me gustaban for realzzzz. Era que yo estaba en la mierda. 

Con uno ya maduré, ya somos amigos y así seremos forever. 

Con el otro, pase lo que pase, le voy a agradecer demasiado que me haya querido meter cuando estaba gorda y triste. Suena horrible, sí, pero que un carajo quiera hablarte y te diga que quiere contigo mientras tú te sientes/estás en la mierda is like a beacon of hope. Estamos peleados ahora, pero I will forever remember how he showed up in my life en ese momento y que a su manera de verdad él ayudó.

Después fue que si uno de los más mamahuevos de todos y mira que hay competencia.

Al final creo que será una competencia dura entre mi Carrie interna y mi inner Christina Yang.

Por lo menos no he tenido que recurrir a salir con bolichicos.

Quizás todos esos son karma por haberle terminado al Anticristo la primera vez por carajita. Ese hombre sufriendo y yo chateando en MSN.

O la segunda, que fue la primera vez que sospeché que we really weren't meant to be pero igualito estaba chateando–sólo chateando–con un gringo que me encantaba.

Si me preguntan es un poco desproporcional todo ese karma, pero ni que yo fuera el universo para entender.

Odio los tipos que te piden el teléfono y no te llaman.

Odio que ahora salir se ha convertido en darle like a las fotos en Instagram y quizás, si tienes suerte, hablar por Whatsapp mil semanas hasta que un día coincides con el tipo por ahí.

Básicamente coincido porque voy a donde sé que va a estar, porque I am a go getter.

Hasta como 2013 me daba ladilla que me invitaran a salir y les decía yo para hacer algún plan, pero después I came back to my senses.

Cada vez que lo veo me da arrechera que no me haya parado. Es el único tipo que me ha gustado con quien nunca tuve nada de nada.

Tengo muchas amigas que tienen relaciones normales y no ladillas pero me fijo más en las que tienen relaciones de mierda para autojustificarme.

Una vez pasé ocho meses saliendo con un tipo y me sentía sola siempre porque no fue un buen compañero. He wasn't there, nunca. Ya sé que ya lo dije pero es que fue muy heavy para mí.

De vez en cuando hablamos como si fuéramos amigos porque creo que somos amigos y nos tenemos cariño a pesar de que él no se lo merece.

No soy una tipa balanceada ni en eso. O soy un pan de Dios una cuchi hiperpaciente entregada o una intolerante peleona inmamable.

También puede ser porque hace como cinco años salí a cenar con uno y después a rumbear con otro la misma noche. It was first date con ambos y estábamos tanteando el terreno. Pasé como una semana estresada–por un coño, porque ni los besos me dí–hasta que decidí que ninguno de los dos me gustaba lo suficiente.

Siempre he logrado salir del friend zone, cosa que no es necesariamente buena.

He terminado en el friend zone demasiadas veces y al principio lo he detestado porque me han puesto ahí, pues. Nunca fui yo la que dijo "esto no está funcionando, seamos amigos," me lo decían a mí.

Muchas veces salgo con tipos que no me gustan tratando de forzarla, just because they are nice. No funciona. No funciona ni un poquito.

 Extraño la era de ser inocente y creerle las estupideces como "el timing, el momento, las excusas incoherentes." Ahora nunca les creo nada, ni siquiera la verdad.

Es mucho más fácil ser la pobrecita que ha tenido mala suerte que la loca de mierda que no perdona ni una.

Todos sabemos que soy la segunda pero digo que soy la primera.

Los hombres venezolanos tienen que subierle 25 porque yo no le voy a bajar ni tres.

En los últimos años sólo he visto tipos bellos en un matrimonio que fui la semana pasada y en el Ávila en horario afteroffice.

Casi todos me aburren.

Cuando bailan bien y les gusta la salsa no puedo resistirme.

Aunque trate. Y Dios sabe que traté, ¿ah?

Prefiero estar sola que mal casada. Casarse con cualquiera, cualquiera lo hace.

A menos que sea domingo que me pegan unos downs locos. El resto de la semana si estoy sobria no me afecta tener tanto tiempo sola, los domingos que no trabajo–son muy pocos–quiero salir corriendo al cine con quien sea.

Me ha pegado mucho this tiny break up.

Esa es la otra. Desarrollo vínculos emocionales con tipos pero como nunca me empato no puedo decir que es un break up y no tengo persmiso de llorar porque ese huevón no era nada mío. Tampoco tiene sentido, como dice @marialedivagando, sufrir por un huevón que no fue nada mío pero a veces me provoca y ya.

Casi nunca me dejo, pero a veces sufrir no es opcional.

Mis planes de viernes postfunciones de Micro, son releer conversaciones y hacer screencapture para tener evidencia de que alguien algún día me dijo Bella o te extraño o quiero verte.

Hashtag loser.

No sé cómo hacer para conocer gente nueva. Los hippies artistas que veo más, son hippies artistas. Qué ladilla salir a un matrimonio y tener que buscarlo, que ladilla no poder salir a comer, qué ladilla no poder irme así sea a La Guaira, qué ladilla el extremo. Los sifrinos estúpidos que veo menos pero con quienes supuestamente una debería salir son estúpidos, superficiales y materialistas. Qué ladilla ir siempre al mismo local, con la misma música, los mismos comemierdas, las mismas esposas con las mismas carteras, los mismos cuentos y una única opinión y visión sobre la vida. Qué ladilla pasar toda la noche montada en una Merú escuchando cuánta plata hace. Qué ladilla el extremo. No, pinga.

Ambos grupos son increíblemente machistas, en general. No dejen que la cámara, las camisas de paz y el olor a marihuana los engañen, los hippies pueden ser machistas también.



lunes, 13 de abril de 2015

I Have Always Hearted NYC

Una sola cosa me ha hecho llorar más que el Anticristo. Por si acaso eres nuevo por acá, el Anticristo era el que yo creía que era el amor de mi vida. Nueva York es esa cosa. La única carta de amor que he escrito en mi vida fue una carta que les escribí a los dos y no es por nada, pero era muy cuchi. 

Durante mis primeros tres años de universidad, NYC era la meta. O sea, Caracas y la UCAB eran el mientras tanto. NYC era el sueño, el destino, el lugar. Tuve mis estadías largas y cortas, muchas para estudiar actuación y baile, otras para hacer algo con todo lo estudiado. Dos años me sometí a un proceso de selección para una beca que fue emocional y físicamente agotador para mí. Misma beca, misma universidad, dos fracasos consecutivos. 

En el segundo intento fallido de la beca, entendí que NYU no era. No me dejé vencer y apliqué para otra escuela, otro proyecto, que si bien no me iban a hacer licenciada me iban a permitir pasar un rato en NYC. Apliqué para el programa largo de BDC y cuando quedé, me lesioné el tobillo. "Qué señales de mierda me estás mandando universo hijo de puta te odiooooooooooooooooo," fue mi grito de guerra por dos semanas. 

Sólo Eugenia es comparable con esos fracasos. Sólo el Anticristo y Eugenia son comparables con el dolor. Hay una sola pero importante diferencia. Con el tiempo y la edad (no la madurez) viene una sabiduría loca. Suena mojoneadísimo decirle sabiduría, pero no se me ocurre un sinónimo. Eugenia ya no me duele. Eugenia was let go el 19 de diciembre trotando por una calle de Weston. Ese cuento es muy poético, ya lo echaré otro día.

A mí Nueva York me conecta con la mujer que soy y con la artista que quiero ser. 

Hace un año y medio cuando me fui al VAF, entendí que en Venezuela nunca me va a ir como quiero que me vaya porque no es mi lugar en el mundo. Nueva York sí. En Nueva York puedo crecer–metafóricamente–como no he crecido aquí. En Nueva York hay competencia moderfoker, sí, pero digna también. Allá la vaina no es como aquí, que si medio cantas todo el mundo te jala bola. Allá si cantas increíble tienes que competir con tipas increíbles y le dan el papel a la más increíble. La competencia es feroz, sí, pero es justa. Aquí no. Aquí yo actúo, bailo tap y canto en vivo en una obra de Microteatro y las que agotan la taquilla son las que tienen Sexo en el título y tetas en los afiches.

Esos años fueron muy duros. Casi tan duros como el año pasado. Pero entendí que el universo me dio mis tatequietos porque no estaba lista. Las fuerzas cósmicas me dejaron acá porque tenía que aprender mil cosas más para poderme ir. Si me hubiera ido cuando me quise ir, me hubiera tenido que devolver. No estaba lista. No había desarrollado las herramientas necesarias. En ese momento era un metro cincuenta y seis de arrogancia sin fundamento. Cuando me iba, juré que me iba porque era arrechísima. Ahora que me quiero volver a ir, entendí que casi nadie es arrechísimo y que los que lo son no lo dicen, lo demuestran. He recibido suficientes coñazos en la "industria" artística de este país como para saber que no soy ni imprescindible, que no soy la mejor, que no soy la más arrecha, ni la más talentosa, que nunca seré indispensable, que siempre habrá gente que es mejor que una, que el foco tiene que estar en el trabajo, que no importa lo que hagan los otros y que siempre hay que llegar temprano. 

Ahora manejo mejor las herramientas de comedia. El stand up y la impro son como dos destornilladores nuevos en mi caja de herramientas que hace diez años no tenía. El talento sin técnica no es nada. Ser ocurrente no es suficiente, en ningún país del mundo. Menos cuando hay 106.345 carajas graduadas de colegios especializados en performing arts. En esa ciudad hay una Lady Gaga en cada esquina y estoy loca por irme a competir contra los grandes.

lunes, 16 de marzo de 2015

The Promise Breaker fights back, Volumen Crimen y Castigo

No es que no tuviera disciplina, que para esto sí lo tengo. Es que no tenía tiempo. Ajá, eso es una excusa imbécil de las mías. Todo el mundo tiene tiempo si de verdad quiere hacer algo. A principios de año prometí bloggear más frecuentemente. Dicha promesa puede ser lanzada a la basura porque está rota. 

El año pasado no escribí porque estaba en la mierda, este año no he escrito casi porque estaba siempre ocupada o molida de estar ocupada... Y una más, que no es nueva tampoco, pero que es la que peor me hace sentir: es mucho más difícil para mí escribir cuando estoy feliz que cuando estoy triste o brava. Como todos hemos podido ver, no soy una gran narradora. Sé escribir de mis emociones, generalmente cuando son chimbas. Este es un año para cambiar y quiero cambiar todo. Soooo... 

El año pasado casi estoy en la primera temporada de Crimen y Castigo, pero ellos decidieron ensayar en el momento preciso de yo estar en Microteatro con La Verdadera Historia de Ronald McDonald. Vainas que pasan. Como admiro desde hace casi quince años el trabajo de Juan Souki, me incrusté. Saludaba, proponía proyectos, aparecía por Facebook Chat. Seh, parece mentira pero Facebook chat no es solo para cuadrar culos ni reconectarse con culos que una debería dejar en paz. Un día en diciembre le dije que si iba a hacer algo este año por favor me avisar para audicionar, que mira, una se moriría por trabajar con él, etc etc. Unas semanas después me llamaron para decirme que iba a estar en el ensamble de Crimen y que teníamos reunión tal día. 

Ese tal día yo era, para variar, cortejo en un matrimonio y tenía que estar a las cuatro de la tarde tomándome las fotos con la novia. El día anterior salí a acabar el trapo por motivos fundamentales como que es el cumpleaños de Daniela, Daniela la que no me sé su apellido pero imagínate tú cómo faltar a eso. A las 12pm estaba echándome mastique en las ojeras y sentada en la silla de Mercedes mi peluquera, la caraja que logró que esta niña a la que una vez le dijeron "Lechuga" porque tenía el pelo horrible cual Miguelito el de Mafalda, ahora esté en cuñas de Pantene. 

Suck it, la que me dijo Lechuga ahora tiene como gasa por pelo y podríamos decirle Cilantro. Karma is a bitch. 

Salí como corcho de Chandon a la reunión en Los Naranjos. Fun fact, mi carro se recalienta y no hay nada que lo intimide como la subida de Los Naranjos. No exagero cuando digo que para ir a esa zona de la ciudad lo que hago es salir burda de temprano, manejo hasta El Cafetal, espero que el carro se enfríe y subo. Sí, dolor de bolas. Ese día tener tiempo no era un lujo que yo tuviera. Subí, sudé, recé y llegué emparamada (sin exagerar) de sudor a la reunión porque no sé regular mi ansiedad. 

El proceso de construcción de Crimen en esta pasada fue atropellado e intenso, al mismo tiempo. Lo que la gente vio fue el resultado del sudor de nuestra frente, muy literal. Nos sacaron la mierda in the best of ways. Yo comía y comía y no engordé porque hacíamos cardio serio para vincularnos y hacer del ensamble un ente unido que pudiera sostenerse y cumplir sus funciones dramáticas dentro la obra. Cardio serio, en serio. En casi todos los ensayos pasábamos como media hora o 45 minutos corriendo en círculos. Suena loco, pero así eran. 

No había nadie destalentado en ese elenco. Todo el mundo quería trabajar en pro de la obra. En la primera reunión hubo una chama que me odió porque nos parecíamos demasiado y me imagino que representaba una gran amenaza para ella y terminamos siendo súper amigas. Por primera vez en mi vida fui inteligente al respecto de esas cosas. Creo que también es que he madurado, en otro proceso más temprano hubiera reaccionado totalmente a la defensiva como ella, nos hubiéramos odiado, la obra hubiera sufrido y todo mal. Jugué la carta de mientras más cara de culo me ponía, yo más pana era. Funcionó. Ahora somos genuinamente panas, todo fluyó brutal en la obra y nadie nunca supo que she was being a bitch al principio. Sí es verdad lo que dicen los hippies que uno recibe lo que manda. Yo mandé ganas de tripear y eso es lo que he recibido. 

Estos meses han sido demasiado importantes para mí porque me han ayudado a reconstruir una parte de la artista que fui y que casi doy por perdida. Trabajar con un director así hace que te vuelva el alma al cuerpo. Bueno, volver a trabajar en algo fino hace que te vuelva el alma al cuerpo en principio. Hubo un día que fui signaled out donde casi me echo a llorar enfrente de todo el mundo. El director dijo algo así como "en el ensamble sólo se escuchan bien y constantemente afinadas Fulanita (que es una hueva pelada y cantante profesional) y Nina." Es un understatement decir que casi me muero de la emoción porque vengo tan golpeada del año pasado que cada mariquera no es una mariquera, sino que representan un bálsamo y una curita que me repara de maneras profundas que nunca sabré como agradecer. 

Debo despegar las nachas de la silla para no romper la otra promesa de hacer ejercicio todos los días, pero hay otras cosas buenas que contar como por ejemplo cómo me salvó también Teatro Nueva Era. Amo 2015, coño.