martes, 25 de mayo de 2010

Epiphany

A mí me han gustado sólo dos tipos de hombres. Obviamente, de vaina choco cuando me di cuenta de eso esta tarde en la cola de dos horas que me agarró viniendo a mi casa después de la radio.

El primero es evidente, porque es un cliché. El Malo. Mi Malo tiene una variación, pero sigue siendo un cliché. Siempre he sido demasiado intuitiva (nunca me he pelado en Adivina el Sabor de Nestea Favorito de X Persona) y nunca, nunca, nunca me he pelado con lo del tipo tampoco.

Mi Malo es ese malo que tiene algo muy muy muy bien disimulado por dentro. Cada vez que lo bueno está a punto de salir a relucir, yo me cago y hago cualquier estupidez de las mías.

El segundo, es el peor. Es El Bueno. Pero así como soy lo máximo para distinguir entre El Malo y El Malo Por Fuera Y De Bolas Que Por Dentro También, I am clueless when it comes to know about El Bueno Que Nunca Lo es.

El de turno, por ahora, es bueno. Le doy dos semanas para que me demuestre lo contrario y tener buen material pa' casa de Nina.

2 comentarios:

Mariale divagando dijo...

Yo sé que debo desear -y en el fondo deseo- que el de turno sea realmente bueno, sin demostrar lo contrario. Pero hay una parte de mí que, como quiere leer, quiere que haya material...

Sorry! Tenía que confesarlo.

Coraline dijo...

Ahhh bueno pero es que tú pagas y te das el vuelto! Estaría bien que pensaras que el bueno va a ser bueno porque el que va a ser malo lo será no matter what, so you might as well enjoy the goodness while it lasts and try to focus on the positive. Maybe if you stay positive you will attract more goodness and then you wouldn't have to worry about anything else. Now if you sit and wait til he turns bad; then he will.