lunes, 21 de agosto de 2017

Mi vida 2.0 - Versión Larga





La vida da muchas, muchas vueltas.
Me contrataron para Digitel para hacer esta vaina gratis con la promesa de que lo próximo que tuvieran para un perfil como el mío, era mío. A los dos meses me llama un productor que dice "mira, casting de Digitel" y yo que si casting un huevo, pues, a mí me habían dicho que era mío porque les hice esto gratis.
Total es que me hago la loca, voy al casting, casi quedo y al final me dio ladilla ir al último callback porque pagaban una miseria y porque pensaba que qué bolas tenía Digitel que no tienen palabra.
A la serie le fue medio mal, la dirigió un bicho que está demasiado loco y es mitómano, Digitel les quitó la marca y a mí me encantó mi videíto chiquitico y gratis.
Hay que escuchar a la intuición.

sábado, 19 de agosto de 2017

Semana 52 en el exilio

He aprendido a cuidar el dinero, que no es lo mismo que pichirrear el dinero.

He aprendido a resolver. Resolver, producir, buscar caminos, tocar puertas, si no es A es B, si no es B es C y así hasta la Z y de regreso.

He conocido más gente buena que gente mala. Los colombianos me han demostrado ser solidarios y empáticos.

He aprendido y valorado el gesto de una mano tendida que te jala de un tirón del foso donde estás.

No he pasado hambre, pero he estado muy cerca.

He producido un show de stand up sólo para que mis amigos y yo tuviéramos donde brillar.

Gabré seis minutos para Comedy Central LatAm. Eso no me iba a pasar en Venezuela por todos los temas que ustedes ya conocen y sólo por eso amaré Bogotá y Colombia tendrá un lugar en mi corazón siempre.

He descubierto muchas cosas de mí. Como por ejemplo que, when shit really hits the fan, sé pararme de la cama y escucho a los que me escriben para obligarme porque no está todo perdido. Nunca está todo perdido.

He aprendido que a nadie en un país nuevo, le importa quién eres ni quién hayas sido, pero a ti no se te puede olvidar.

Ése sería el único consejo que le daría a alguien que esté emigrando: a nadie le importa quién hayas sido, pero a ti no se te puede olvidar.

He entendido el valor de Bumble y Tinder como una herramienta de socialización y conocer gente. También era para conseguir amor, pero creo que el amor ya lo conseguí.

De Dorothy no sólo heredé el hecho de que me gusten los tipos sin bolas, sin cerebro y sin corazón. También aprendí que el hogar es donde esté el corazón. Y mi corazón siempre va a estar en Venezuela, no importa donde viva.

Aprendí que una chaquetica impermeable de A'GACI no siempre protege de la lluvia. Who would have guessed?

Aprendí que los rolos no tienen calefacción porque no creen que el clima sea lo suficientemente frío como para tener calefacción. Los rolos are wrong, a veces hace tanto frío que sí hace falta calefacción.

Aprendí a vivir aquí y ahora, gracias a mi entrenamiento actoral.

Aprendí a entender muchas cosas de mí que antes no sabía.

Aprendí a enfocarme y dar gracias por lo que sí tengo, 60% del tiempo.

Hay gente que siempre va a querer más, yo soy una de ellas y ser ambiciosa no es malo.

Aprendí que Internet no es un lugar seguro.

Aprendí que la oposición venezolana es borderline chavista a veces.

Aprendí que puedo ser crucificada sin que me importe mucho.

Aprendí que las garras tienen que salir sólo cuando es necesario.

La mejor decisión que tomé en Año Nuevo de 2015, being all about the love, se ha devuelto y multiplicado por 1000.

Así se combate la envidia y la mala vibra. Se reparte amor and kindness and motherfucking sprinkles of sunshine.

Aprendí que no puedes obligar a la gente a quererte, pero te pueden respetar.

Aprendí que los comediantes hablan paja en todos los países.

Aprendí que la proporción de comediantes genuinamente talentosos es mayor en Colombia que en Venezuela. Aquí casi todo el mundo es bueno.

Aprendí que la gente le para demasiada bola a tener followers y que me sigue dando flojera competir.

Aprendí que el proceso es intocable, impertubable y valioso.

Aprendí que en ningún lugar del mundo voy a estar cerca de ganarme un Oscar si no me paro de la cama a echarle bola.

Aprendí que puedo sobrevivir con menos horas de sueño de las que creía necesarias.

Si tengo todo, por qué tuve tanto miedo?

No resiento a Venezuela. Resiento a los venezolanos mediocres que se creen la verga de Triana y espero que entiendan lo que les viene. De ellos sí me quiero vengar.

Aprendí que siempre seré una contradicción con patas, porque por un lado digo que it's all about the love y por el otro digo que iré a cortarles la cabeza y las guindaré en mi sala al lado de mi Oscar como los Black guindaban las cabezas de sus house elves.

Los house elves no se lo merecían, estos hijos de puta sí.

Aprendí que no es suficiente querer que pase, que hay que trabajar por eso también.

Aprendí que Nina es mi mejor faceta, mi mejor personalidad y la que tengo que trabajar en sacar más a menudo.

Aprendí que se puede vivir con miedo, con desesperanza y con desesperación pero no quiero vivir así.

Aprendí que cuando estoy triste no quiero hacer ejercicio, pero que voy a tener que hacerlo forever.

Aprendí que hay gente más impaciente que yo, échenle bola.

Reafirmé que el ego es inversamente proporcional al talento. Mientras menos talentosos son, más comemierdas. Es un virus latinoamericano que Venezuela padece más, pero aquí hay unos cuantos que no se salvan.

Aprendí que uno tiene que ser educado, polite, cordial and kind to everyone pero que jalar bola no vale la pena ni te lleva a ninguna parte.

Aprendí que ésta no es la vida que quiero para mí y por eso tengo que trabajar demasiado duro hasta lograr una vida que me haga feliz. Primero tranquila, luego feliz.

Aprendí que tengo demasiadas personas en Venezuela, Colombia y el mundo que got my back cuando las necesito y es la única cosa que agradezco siempre. Siempre.

Gracias Dios por mis amigos y mi familia.

Aprendí que si no comes bien, no importa cuánto muevas el culo el culo no adelgaza.

Aprendí que es complicado comer bien con presupuesto de inmigrante honesto, no de bolichica o boliputa.

Estos kilos significan honestidad, perras y no los cambio por nada.

Aprendí a adaptarme. El acento rolo no es pegajoso como el paisa.

El acento paisa es el que escuchamos en las narconovelas, fun fact. No es el que se habla en Bogotá y me costó un huevo aprender a imitarlo.

Aprendí a adaptarme usando palabras para hacerme entender, pero no se me pegó el acento solo. Me gusta tener mi identidad fonética intacta jajajaj.

Lo único en lo que Venezuela es mejor que Colombia, es en las arepas. De resto pónganse todos a trabajar y a arrearla, que esta gente es muy arrecha.

Los hombres costeños son los hombres más bellos del país. Es como la gravedad, puedes arrecharte amigo rolo, pero igualito te va a caer un mango en la cabeza.

Sigo siendo muy cobarde con la escritura. Esa no te la aprendí.

No me quedan miedos ni complejos como actriz. Will that mean I'll be unstoppable? I truly hope so.

Aprendí a cocinar. WTFFFFF?

Cocinar ciertas cosas es más fácil que perder followers. O sea, faciliiiiiiiiito.

Aprendí que no hay comida gringa que me haga cruzar la ciudad hasta el Pricemart.

Aprendí que los colombianos defienden y protegen sus marcas más que los venezolanos. Son mucho menos comemierdas que nosotros en ese sentido y eso me parece cool.

Aquí usan marica como nosotros usamos huevón, es un insultico entre panas.

Aprendí que no es el lugar donde quiero estar, también.

Aprendí que la inmigración tiene que hacerse de manera responsable o vas a fracasar.

Aprendí que Netflix es la mejor compañía cuando tu perro no está y cuando no tienes novio.

Aprendí que a veces el amor de tu vida está en Venezuela pero tienes que venir a Colombia para encontrártelo.

Aprendí que si no cuajó por la razón que sea, no era el amor de tu vida.

Reafirmé lo que ya sabía: tienes que ir a todos los castings. TODOS los casting. Arbol 5, Mesera 4, Promotora Fitness, Actriz de 23, Muchacha Caminando 1, Mamá Joven, Abuela Prematura. TODOS.

Este es el ratio in a year: de cada 14.3 castings, quedé en uno. Por eso hay que ir a 100. Nothing is beneath you.

Otra cosa: el trabajo dignifica. Nunca fui mesonera porque el trabajo que más me dio aquí fue hacer stand up, no la actuación y los horarios me chocaban. El stand up se hace en las noches, las propinas se hacen más en los turnos de noche. Si usted va a emigrar, consigue trabajo como mesonero y alguien que conoce lo llega a denigrar por eso escúpale la limonada.

Lo mejor de Colombia en comida: calentao y limonada de coco. La limonada de coco sabe a sangre de unicornio, es la mejor vaina de todo el país. Es tan buena que compensa que no hayan entendido que las arepas son como una vagina y se tienen que abrir para rellenar con algo más rico. Con el perdón de las areperas.

Aprendí que en Colombia se le dice arepera a las lesbianas. Como cachapera, pues.

Demasiado conveniente ese nombre para mi chistecito de arepas como vaginas.

Este post seguro tendrá parte dos, porque aprendí mucho y no le estoy haciendo justicia a este país que me acogió y con el cual estoy tan agradecida.

domingo, 13 de agosto de 2017

Cómo ser actriz

 Los momentos de mierda tienen su mérito porque te ayudan a apreciar los buenos. La mierda hace que cada pasito que te acerque a la meta sea más satisfactorio. Sí, como los alcohólicos y los mediocres, hay que disfrutar cada pasito porque si no te vuelves loca.

No hay otra que seguir. Estoy demasiado vieja para cambiar de profesión.

Tampoco quiero, pero si quisiera, well... you know. Too old.

Siento que he cambiado mucho en los últimos dos años. Espero que para bien. Ejemplo: tomé la decisión consciente de no quedarme pegada en el foso, sino seguir. Esto es posible solamente cuando no estás deprimida for real. A veces estuve deprimida for real. Los últimos dos años no. He estado triste, melancólica, ansiosa, nostálgica y arrecha, pero deprimida no. Entonces en todos esos momentos decido darme de 24 a 48 horas de permiso para llorar y autodestruirme bebiendo y fumando y después sigo. Tengo que agradecer que puedo salir. Hay gente que no puede, porque está deprimida y en este blog no nos burlamos ni subestimamos la importancia de la salud mental.

Hoy es un día... malo. Me genera demasiada ansiedad no saber nada.

Tengo demasiadas decisiones importantes que tomar. Decisiones sobre las cuales construiré futuro y cosas, no son mariqueras. Son decisiones que do not play little cars y me da mucho miedo.

¿Qué pasa si no? ¿Qué pasa si una vez más tomo la decisión incorrecta, como la que creo que tomé viniéndome para acá? No quiero perder un año más o dos o qué se yo cuántos en llegar a donde siempre dije que quería.

A veces le echo la culpa a haber nacido en Venezuela. Luego me siento culpable por echarle la culpa a Venezuela. Pero coño, de verdad la circunstancia geográfica de cajón que influyó.

A veces quiero llorar y no me dejo. Siempre termina siendo peor porque exploto más adelante y no lo puedo controlar.

El ejercicio hippie de agradecer las cosas que sí tengo no ha funcionado. Lo sigo haciendo como un ritual pero es como por no dejar.

Me aterra estarla cagando.

Casi siempre creo que la estoy cagando.

Ya no me comparo con los demás. Eso es chévere. Igual me burlo cuando son mediocres, que casi todos lo son, pero no me comparo.

Yo me vine yq a triunfar. En Venezuela por lo menos tenía amigos y gente que sí me llamaba para trabajar. No se siente como triunfar.

Aquí invento cosas pero siempre es más difícil inventar tus cosas. Nadie dijo que iba a ser fácil, yo sé. Tengo tiempo sin quejarme y de verdad necesito quejarme.

I am so broke it's ridiculous.

Pero no soy feliz. Yo puedo con una a la vez. Si fuera feliz, por lo menos, no importaría. Nunca le he parado bola a lo del dinero porque sé que no es lo importante.

Quiero ser feliz aquí. Quiero que me guste, quiero que me emocione ver este cielo y contar estas estrellas, quiero que me encante el clima frío y la lluvia. Me he esforzado por construir cosas que me aten a este lugar, pero no lo siento así. Le di todos los chances, le sigo dando todos los chances a Bogotá, pero de verdad no lo logro.

Tengo un año sin ir a un ensayo de una obra. Estoy trabajando y escribiendo una obra para mí, pero no me siento capaz. Está directamente ligado con el hecho de que siento que estoy fracasando, ergo leo lo que escribo como una mierda.

Al inmigrante deberían darle un bono psiquiátrico.

No soy feliz en Bogotá, no soy feliz en Caracas.

Amo demasiado lo que hago y sigo buscando la manera de hacerlo más, pero no la consigo.

I'm so fucking lonely I wanna die.

Está a punto de venirme la regla, debe ser por eso que me siento tan mal.

Que me venga ya.

Estoy cansada de remar.

Yo no pido que las vainas me caigan del cielo. Siento que le echo demasiada bola a la vida y no tengo ni estabilidad emocional como recompensa.

¿Cómo trabajas sin estabilidad emocional? ¿Cómo haces para crear estando en el foso?

I took, as literally as possible, my broken heart and tried making it into art. Y después mi cerebro lee mi crappy art y lo odia.

Hay gente que escribe mierdas peores, pero yo no tengo las bolas. Yo le debo a los libros que he leído escribir algo bueno para mí.

Le debo a mi formación y a mi empeño algo mejor de lo que estoy haciendo.

Quiero quedar en un casting. Por lo menos un casting.

En 52 semanas no he quedado ni en un casting grande. Shame!

SHAME!

No veo GoT pero uso "shame shame shame" a cada rato. Es muy práctico y conveniente.

I am lost.

Me pregunto siempre si todo lo que siempre he soñado va a ser para mí. Y a veces la respuesta me destruye. Porque a veces, me respondo que no.

Quiero hacer mis maletas  y devolverme a mi casa. En mi casa está D'Artagnan. D'Artagnan es mi casa.

Dicen que es normal el primer año, quererse devolver todo el tiempo.

¿Qué tengo que hacer diferente? No sé. En lo que lo sepa yo juro que lo hago, pero no sé.

¿Soy actriz si no actúo nunca? ¿Soy actriz si no quedo en los papeles? ¿Es culpa mía? ¿Soy destalentada? ¿Qué tengo que hacer diferente? ¿Cómo recupero la confianza en mí? ¿Cómo sigo escribiendo sin odiarme?

Me da miedo escribir algo que sea una mierda, porque montar algo que sea una mierda no me lo perdonaría.

Yo pensé que yo era valiente.

No lo soy.

He defendido esta vaina a capa y espada, con sangre y con las garras y pensé que me iba a morir defendiéndola siempre, pero me está matando.

Slowly but surely, me está matando.

Y la culpa es mía por dejarme. Por no saber si puedo seguir.

España me ayudó pero ya regresé y perdí el impulso. Se me acabó la energía. La energía no se crea ni se destruye, se transforma, sí. Pero me siento tan mal que todo lo transformo en una mierda. Una idea que creía genial para una obra, mierda. Otra, mierda. Una más, una mierda.

No tengo las bolas, ni la disciplina ni la autoestima para generar mis propias oportunidades teatrales o cinematográficas.

Necesito que me venga la regla urgente para dejar de odiarme así.

A veces uno necesita llorar. Let it all out and then back to the ring a que la vocación lo haga sangrar de nuevo.

No quiero que mi lápida diga que pasó la vida intentando. Quiero que diga que she tried and she did.

Nevertheless, she persisted.

I'm exhausted, but I shall persist.

domingo, 9 de julio de 2017

Confesión #104

No soy una tipa balanceada. Quiero ser balanceada, como la alimentación de Sascha Fitness.

Me rindo muy rápido a veces.

Ya no comparo mi camino con el de las demás. Ya entendí que ascender meteóricamente no significa que vas a permanecer arriba. Ya entendí que ellas son ellas y yo soy yo.

A pesar de lo duro que ha sido, de verdad no lo cambiaría por nada.

Ya no peleo en Twitter ni Facebook. No cazo peleas ni corrijo ortografía como una maldita porque no todo el mundo tuvo acceso a la educación que yo tuve.

Cuando sí lo logre, cuando sea famosa y tenga más dinero del que yo necesite, del que mis hijos, nietos y bisnietos necesiten, mi dinero lo usaré para educar a gente que no tiene con qué educarse.

No tengo las bolas para publicar mi libro porque me da miedo gastar plata imprimiendo cosas que nadie quiera comprar.

Últimamente he tenido días muy buenos y sólo sé enfocarme en los malos porque soy estúpida.

Quiero echar nuestro cuento y no tengo el vocabulario para hacerle justicia.

Quiero ser María Gabriela Chávez cuando el año que viene escriban el guión de la tragedia que fue el chavismo para mi país. O Lina Ron, que era una delincuente.

Le sigo chanceando a Capriles cada vez que puedo por todas las redes.

El que se cansa pierde, cuchis.

En eso no me he rendido, ni me rendiré.

Me da lepra en los ojos cada vez que alguien usa colocar en vez de poner. No son necesariamente sinónimos y no entiendo por qué se puso de moda.

La batalla por el pelo es librada todos los días. Soy consecuente con mi sifrinismo.

Los videos de los escraches a chavistas o bolichicos alimentan mi odio y me ponen de buen humor.

Tengo pesadillas con que me pasan chavistas prominentes cerca y nunca los reconozco. No escrachearlos me quita el sueño, literalmente.

He hecho cosas muy estúpidas en el nombre de conseguir a quien amar.

He esperado suficiente.

lunes, 26 de junio de 2017

Dos décadas de magia

La gente habla mucho de cosas que ignora sobre mí, pero hay dos cosas que sí soy y que son indebatibles.
Soy leal y soy valiente. No lo estoy diciendo para convencerlos, porque los que sí me conocen lo saben bien y con ellos tengo suficiente.
Por los amigos y la familia, que a veces son lo mismo, se da hasta la sangre. Por los sueños, las metas y las causas nobles se da hasta la vida. Ser valiente y ser leal, lo aprendí leyendo Harry Potter.
Tengo 31 años. El primer libro de niña grande que me hechizó como Harry Potter fue el Diario de Ana Frank. Tenía 9. 31-9=22. Tengo 22 años leyendo mínimo dos libros por semana. 22x52=1144 libros, más o menos. No he conseguido nada como eso en 1144 libros. Obvio que he conseguido otras cosas igual de valiosas. Obvio que he disfrutado cada letra. Obvio que mi Ítaca literaria ha sido la más enriquecedora de mi vida entera y la causa directa de las mejores cosas que me han pasado en la vida. No exagero cuando digo que las mejores cosas que me han pasado en la vida han sido consecuencia de los libros que me he leído.
Pero las lecciones no fueron tan poderosas, indelebles, permanentes y transformadoras como consistentemente han sido las que aprendí conHarry Potter.
A pesar de toda la paja que hablan, me considero una buena persona, pero sé que es debatible. Como es subjetivo y ustedes tienen información contradictoria al respecto, no voy a decir lo que es verdad para mí: queHarry Potter me enseñó a ser una buena persona.
Lo que no es debatible es que soy leal y soy valiente, todo lo demás pueden dudarlo y crucificarme por eso. Esas dos cositas son tan verdaderas como que el sol brilla, como que el agua es dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno y como que aprendí a ser leal y valiente sólo porque leo Harry Potter.

jueves, 22 de junio de 2017

Tipititaptap

Mi blog era más divertido cuando salía con idiotas, pero mi mente está en paz ahora que no salgo con idiotas.

Igual se me ocurren cosas horrendas que me podrían pasar en citas pero no las convierto en dealbreakers como antes.

Los dolores familiares no son para bloggear, pero cómo me gustaría. Ninguna familia es perfecta y eso es todo lo que puedo decir.

Lo extraño todos los días.

Las extraño todos los días.

El que me diga que Bumble y Tinder no sirve para nada es mi enemigo. El que me diga que Harry Potter es una mierda es mi enemigo. El que me diga que Chávez era chévere es mi enemigo.

Soy la fundadora de The Ex-Girlfriends Club, es un club que se reúne a tomar vodka de lunes a lunes para odiar a las nuevas que agarraron a nuestros exnovios ya amansaditos. Algunas veces las novias se parecen a nosotras o se llaman igual, eso alimenta el odio desmedido e irracional que les tenemos, porque no es culpa de ellas, todas lo sabemos pero no podemos evitarlo.

Estoy esperando que me pase algo arrechísimo pero no sé qué es.

He tratado de forzar y acelerar la llegada de ese Algo Arrechísimo y sé que no es la manera. Mientras tanto leo todos los castings de Backstage en pijama y moño.

Es como un domingo permanente.

Hace 10 años cuando empecé a bloggear I didn't mean to be funny, but I was. Sólo me tomó una década de blog y seis años de stand up llegar a Comedy Central.

En cinco años quiero estar en Netflix.

Este mes Harry Potter cumple 20 años. En diciembre de 2018 cumplo 20 años leyendo Harry Potter. Las mejores dos décadas de la puta vida.

A veces soy Dobby, otras veces soy Harry, otras veces Hermione, otras veces Bellatrix. Bebo Ron siempre.

Mentira, siempre soy Dobby por mis medias descombinadas.

A mí sí me gustó Cursed Child.

Quiero escribirle que está bien. Que estoy bien. Que entiendo lo que el universo me quiere decir. Que él no es el tipo y eso está bien. Me resigné y estoy bien.

Nótese la cantidad de veces que me repito que estoy bien para creerme que no estoy mal.

Mi respuesta a su felicidad es el silencio.

Mi primera respuesta iba a ser gritarle que lo odiaba, pero no lo odio porque fue mi amigo y porque lo admiro. No es su culpa que yo me haya emocionado tanto con la remota posibilidad de ser feliz.

I love you. I should have told you. I thought you knew.

Yo puedo con estar sola en el exilio. Puedo con el clima de mierda de Bogotá. Puedo con ver las fotos de la familia feliz. Puedo con extrañar a D'Artagnan. Puedo con no tener trabajo. Puedo con el hecho de no llegar a los 20 mil pesos en la cuenta. Yo puedo con la angustia, ansiedad y frustración. Lo que no sé es si puedo con todo al mismo tiempo.

Sí, sí puedo. Porque todas estas cosas malas son temporales.

Han pasado casi diez años desde la última vez que fuimos algo y el otro día me desperté sudando y llorando por él. Aparentemente para mi subconsciente fuimos todo. Seguimos siendo todo. Weird.

Ya no me quita el sueño, pero me lo interrumpe.

Si ése no me mató, éste no me va a matar, obviamente.

Hizo falta un esguince para sentarme a escribir.

Tengo muchos meses bloqueando el impulso de escribir. El miedo a que no sea bueno, me paraliza.

The only way out is through, pero coño... ¿Cuánto falta?

Cuando tengo la regla, la música de Hamilton me hace llorar.

El resto del mes, Venezuela me hace llorar.

No sé rapear y rapear no es una vaina que uno pueda llegar yq hola buenas, vengo a inscribirme en la clase de rap que hay a las 5. No estoy preparada para Hamilton porque no he escuchado suficiente reggaetón, FML.

Nunca hablé del solfeo en el blog, porque estaba muy ocupada estudiando para bloggear.

Siempre lo recordaré como la época más ruda de mi formación artística, por lo difícil que fue.

Actuar nunca ha sido difícil. Cantar, solfear, hacer stand up, aprender a bailar algunos géneros sí.

Cuando no sabes a donde vas es muy fácil perderte. Yo sé a donde voy.

Sueño con despertarme flaca pero no hago nada para estar verdaderamente flaca. Meh.

El otro día pasé dos horas hablando con Flo por Whatsapp y me sentí de 19, arreglándonos para ir a Le Club. Fue amazing.

Nunca me he hecho nada en la cara más allá de limpiezas de cutis. ¿Será que me toca empezar? Me da miedo que me jurunguen la cara, aquí tengo una mancha todavía de una limpieza que me hice en Bogotá porque la chama fue una bestia sacándome una pepa. Si alguien tiene una recomendación bogotana para las limpiezas de cutis, send away.

Nunca he creído en eso de que uno tiene un solo soulmate. Sí creo que el amor es un milagro estadístico, though.

Paso de discípula de Miastral a lectora de Neil Degrasse Tyson como un concursante de RuPal Drag Race pasa de hombre a mujer, swiftly and effortlessly.

El otro día estaba curucuteando Miastral.com y no conseguí UN SOLO LINK que no fuera Exclusive Access. Sólo el horóscopo semanal es gratis. ¿Ella cree que yo soy Sascha Fitness que puedo andar pagando mierdas en dólares all day? No.

Quiero tener el talento de explotar mis talentos como Sascha, pero no se puede embotellar el talento actoral y venderlo como una proteína o perfume.

Cuando no puedo dormir, veo discursos. TED Talks, monólogos de Oscar, GG, Tony, etc. Lifetime Achievement speeches, etc. Es lo máximo. Me motivan y me ayudan. No me dan sueño, pero por lo menos no me aburro.

Puedo contar con las dos manos las noches que no he leído antes de dormir en toda mi vida.

Una de las cosas que hago cuando no puedo dormir busco una copia online de Breaking Dawn y esa pedazo de mierda me desmaya del aburrimiento en tres segundos.

El mejor dato que tengo para los insomnes: ASMR. Busquen a Maria. Ámenla, luego adórenme por recomendarla y listo.

Me estoy releyendo A Handmaid's Tale para poder ver la serie. Por ahora, en la página 50, 20 puntos.

En Miami me compré un libro que es un poquito alejado de lo que normalmente compró pero me pareció fascinante: The Gene de Siddartha Mukherjee. Súper caro, pero valió la pena cada centavo. Es sobre la historia de la genética y el estudio de lo que nos hace ser humanos, como nuestra herencia genética nos define y nos moldea mucho más de lo que pensamos. En serio, si lo ven, cómprenlo.

Estoy estudiando chino mandarín en Coursera y me siento bien bruta, como la vez que traté de armar un cubo de Rubik. Yo sabía que no iba a ser fácil pero coño...

sábado, 15 de abril de 2017

Décimo aniversario


Esta semana mi blog cumplió diez años. Sí, no lo uso tanto como debería. No me esmero ni me fajo ni le escribo cada vez que quiero o cada vez que tengo una idea, pero si vine a celebrar su aniversario es por algo.

Una década de algo es una década de algo. Significa que puedo ser constante. Técnicamente soy madre soltera, de esta criatura que cumplió diez y de D'Artagnan que cumple tres en mayo. Mis hijos no se conocen, porque cada uno tiene un papá diferente. Si nos ponemos a ver, este blog tiene muchos papás. Todos los que empezaron a leerlo en 2008 y todos los que me han roto el corazón en el camino. Todos los que comentaron y todos los que salieron conmigo. Soy emocionalmente promiscua, qué quieren que les diga.

Este blog me enseñó a abrirme y después a protegerme. Me curó y me sanó, me ayudó a lamer las heridas. Este blog me salvó la vida en 2008 y me regaló una carrera en radio. Aquí aprendí sobre el poder de las palabras y de que en Internet hay gente buena y chévere. Hice amigos nuevos y consolidé amistades entrañables que me durarán para siempre.

A continuación, hay una especie de Top 10 que no sé si le hace justicia al blog, pero creo que es una muestra medio acertada de lo que era. De lo que soy.

Mis favoritos, sin orden específico:

1. Enamórate de una mujer de verdad
2. ¡Feliz día del libro!
3. Autoregaño
4. Capítulo 1 de EL James Can Suck It, un proyecto que nunca terminé pero que de pana me iba a hacer rica. Qué floja soy.
5. Dealbreakers II. La mejor saga de toda la historia de este puto blog hasta que perdí mi mojo. Es sólo por el mojo, no es porque haya aprendido a seleccionar mejor a los tipos con los que voy a salir.
6. Welcome to my guayabo. Aquí empezó todo y siempre recordaré esa época como la más dura de mi vida, pero me convertí en una mujer agradecida por la cantidad de personas que se acercaron a comentar que todo iba a estar bien. Me salvaron la vida, ellos saben quienes son.
7. Good Girl Gone Bad. Como Rihanna, como Lindsay Lohan, como Nina Rancel. Aquí me atreví a ser cuchi por primera vez y me gustó.
8.  Las cosas que sí he aprendido. Éste sólo lo pongo porque de verdad no las he aprendido todavía y quiero recordármelo y tenerlo fresco para ver si termino de aprender. He cambiado menos de lo que creía, qué shit.
9. Se vende casa en construcción en el Friend Zone. Me acuerdo de para quién fue este post y me doy pena porque ese tipo era verdaderamente feo, pero este post es chévere.
10. Un brindis más. No conseguí el primero, ni el Credo pero este post también me gusta.

A los posts que se me olvidaron o que no conseguí: perdón. En una década escribí 1096 posts en el blog, fue como Sophie's Choice hacer esta selección.

Feliz cumple, blog. TQM y gracias.

domingo, 2 de abril de 2017

A woman forgotten

Ni una puta foto. Estaba buscando en mi celular una foto para borrarla o para verla y llorar y arrecharme, pero no nos tomamos ni una puta foto. No hubo ocasiones para la foto. Ahora cualquiera se toma un selfie, pero la primera foto de una pareja no es cualquier vaina. 

Uno no puede tomarse fotos saliendo de un partido de rugby o en un centro comercial. La mitad de la calle un día normal tampoco. Something special has to happen para una foto. Un evento, una cena, una emperifollada por equis o zeta. 

¿Por qué todavía estoy pensando en eso? ¿Qué me duele? ¿El corazón o el ego? 

Las dos. Me duelen las dos. El ego me duele más. Yo di demasiado y me merecía que me lo regresaran. Que me lo devolvieran con intereses, aunque el amor no se trate de exigir cosas a cambio. Pero entonces si no exiges, eres una huevona como yo. 

Why did you not run? 

Pienso todos los días en él, quiero escribirle todos los días. Lo extraño. Extraño las migajas y me avergüenza haberme conformado con ellas, todo al mismo tiempo. Eran mías. Él no, pero las migajas sí. Que no haya foto es una confirmación del hecho doloroso de no haber trascendido. De no haber sido suficiente. Que hubiera foto hubiera sido más doloroso todavía porque hubiera significado más involvement y un vínculo más poderoso del que no hubiera sabido librarme. Me hubiera librado él mandándome a la mierda y yo hubiera vuelto al foso y al espiral de autodestrucción al que acostumbro recurrir cuando no me quieren como yo quiero. 

No era amor, pero no saben cuánto quería que fuera. No con él sino con alguien. Cuánto quiero que haya. Me da miedo fracasar en esto también. Tengo siete meses aquí y aparte de lo de Comedy Central no ha pasado mucho más todavía. 

Días como hoy me cuesta creer que de verdad viene, que me merezco todo lo que el futuro pueda traer para mí. Días como hoy quiero beber ron y fumar de más, porque no me quiero. No me quiero porque él no me quiso. Porque no fui suficiente y no supe cómo hacer que me quisiera, hacer que se quedara. No estar tan sola. Despertarme y contar con alguien para llorar por Bogotá y lo que por ahora pareciera haber sido la peor decisión. 

Si tuviera una foto podría saber que importé. Que fui picture worthy. Yo tampoco la propuse, yo también me lo busqué. Me arrepiento de haberle dado like. Me arrepiento de haber salido con él, de haber dejado que me gustara. Me arrepiento de no haber cortado la vaina de raíz el día que pude, el día que entendí que este hombre era todavía más alma libre que yo. 

Who broke me? Bogotá o él o yo? ¿Me dejé o me lo busqué o me lo merezco? ¿Cuántas más servilletas voy a gastar en mocos por él? ¿Cuántos más domingos llorando? Maldita sea, ¿por qué yo tenía que ver Downton Abbey ahorita, si el esposo de Sybil es idéntico al imbécil este? ¿Por qué le grito a la computadora todo lo que no le grité a él? No, a quien de verdad se parece es a Logan el de Rory. I fucking hate that show now, después de los cuatro capítulos idiotas del año pasado en el que todo el mundo traicionó su esencia. Just like he betrayed me. 

No importaba no tener foto. I just wanted a hug when I was sad. And a little help under the rain. I have been doing this for too long, too lonely. He wouldn't even give me that. No tuve ni foto, ni hombro, ni apoyo, ni ayuda, ni consideración, ni palabras de aliento. No hubo tiempo, ni fe, ni entradas al cine, ni fue a verme al stand up ni una vez. Me quedé esperando gestos y acciones que nunca llegaron. Me conformé con que un día lo caché viéndome mientras yo cantaba Hamilton con audífonos puestos y me emocioné porque una vez le dijo a su jefe "my girlfriend hates me." I wasn't, he just said that. Pasé demasiadas horas ayudándolo con su insomnio y a él nunca le importó mi sueño. Lo cuidé de su lesión y él no me cuidó la mía. ¿Qué extraño tanto si nunca hizo nada lindo por mí? ¿Qué extraño tanto si fue emocionalmente pichirre y borderline patán 99% del tiempo? ¿Por qué te odias tanto Nina Rancel que te conformas con tan poco? ¿Por qué no renuncias a las cosas y las personas que te hacen daño? ¿Por qué insistes y esperas que ellos cambien si tú nunca has podido cambiar? He tratado de no ser una huevona, pero sigo siéndolo. ¿Por qué esperar cosas lindas de quien sólo ha sido malo contigo? Why can't you quit, why do you put up with assholes for that long? Why do you hate yourself so much? Why don't they love me? Am I that bad? Ni siquiera los imbéciles me quieren, cómo voy a hacer que un hombre bueno me quiera? 

Yo no me merecía esto. 

Quizás no se puede tener todo. Quizás no voy a conseguir el amor lindo que pensé que estaba written for me, pero coño, que por lo menos la carrera funcione. Las quiero las dos, pero todos sabemos que he sacrificado demasiado por una y estoy harta de sacrificar tanto los ingratos que me cruzo en el camino para alcanzar la otra. 

lunes, 27 de marzo de 2017

Una lista no detallada ni completa de cosas que amo

Amo mandar gente a la mierda.

Amo mandar tipos con los que estuve obsesionada a la mierda, especialmente. El año pasado mandé a dos. De uno estuve enamoradísima, pero me revisó la laptop y otro estaba en concubinato con la jeva y creyó que nunca me enteraría, pero los tentáculos de mi influencia son demasiado largos y siempre me termino enterando de todo. O bueno, mejor dicho, confirmo con personas lo que dice mi intuición.

Amo cuando me pongo un par de cojones y me creo lo arrecha que soy. Estoy trabajando por creérmelo 100% del tiempo pero voy como por 45% apenas. Igual se siente como un triunfo.

Amo cuando arranco el plástico de la Nutella y del yogurt de un sólo tirón.

Amo comer Nutella pero tengo que comer más yogurt, pues.

Amo cuando me da las gracias aunque uno no haga esas cosas para que le den las gracias.

Así sí provoca.

Amo mi genuina capacidad de dar. De verdad, es chévere.

Amo que el universo me lo vaya a devolver.

Amo haber hecho tantos buenos amigos aquí.

Amo un vaso de Coca Cola Light full de hielo.

Amo cuando, aquí en Bogotá, la mesonera de verdad entiende que es full de hielo y no con cinco cubitos mediocres.

Amo haber vuelto a bloggear.

Amo haber visto a mi familia y a mi perro.

Amo que estoy yendo a donde siempre dije que iría.

Amo que cuando veo a mis amigas, es como si no hubiera pasado un día.

Amo que ya entendí qué es lo verdaderamente importante en la vida.

Amo que han pasado casi diez años de todo, porque a little bit of distance makes everything seem small.

Amo que mi familia siempre haya estado ahí aún cuando no me lo merecía.

Amo prepararme sopa de espinaca porque me recuerda a mi mamá.

Amo cómo he entendido que cocinarle al bicho que te gusta no te hace una arrastrada jalaballs sino una tipa que usa todo lo que tiene para consolidar algo que le importa.

Amo dejar las conversaciones abiertas y releer chats de cuando pensábamos que éramos felices, que me quería o que le gustaba o qué se yo.

Amo que todavía quede mucho por aprender.

Amo mi Ítaca. He amado 90% de mi Ítaca, pueees. Ha sido larga esta mierda, pero mientras menos me queje más rápido pasa, digo ya.

Amo Despacito.

Amo llegar tarde a todas las modas, como Despacito.

Amo nunca llegar a algunas modas.

Amo que casi todo me sabe a mierda.

Amo que lo que no me sabe a mierda me importa con la fuerza de mil soles + dos Hulks + un T- Rex + una Hummer.

Paréntesis: ¿Y si empiezo a escribir letras de reggaetón? I'd be a sellout but I'd have money...

Venderse o no venderse, he ahí el dilema.

Amo que lo digo jodiendo pero sé que no lo haría. Amo no haberme vendido todavía.

Amo que no estoy dispuesta a cerrar la boca ni a hacerme pasar por bruta.

Amo que aquí eso cuenta, vale y se respeta.

Malditos venezolanos, vale.

Amo que la gente que lee el blog sabe que tengo razón. Malditos venezolanos, algunos.

Amo haberme ido justo antes de empezar a odiar Venezuela, porque Venezuela no tiene la culpa de haber sido poblada por esos Malditos Venezolanos y gobernada por un Colombiano MÁS Maldito e HDP Todavía.

Amo mi curiosidad y mis ganas de aprender.

Amo a Lady Gaga.

Amo ser low maintenance.

Amo ser compleja.

Amo cuando me viene la regla porque siempre seré paranoica con quedar embarazada antes de tiempo aunque ya esté a punto de tener que congelar los óvulos.

Amo cuando me viene la regla porque empiezo a actuar como una persona normal. Mi PMS es muy duro, de pana.

Amo que la gente que no le parece atractiva a los demás es la que me parece atractiva a mí, porque entonces tengo menos competencia y significa que sé apreciar belleza everywhere.

Amo mi pelo.

Amo mi cerebro.

Amo los (escasos y perfeccionables) mecanismos que he conseguido para lidiar con el dolor.

Amo que nunca he cedido a chantajes, ni cuando me chantajeó el hombre más importante de la historia entera.

Amo que el ritmo es el que yo quiera bailar.

Amo saber distinguir cuándo no llevo la batuta y que debo bailar al ritmo que me toquen.

Amo que ahorita puedo disfrutar de un reggaetón si me gusta, sin complejos de feminista pendeja.

No puedo hacer el show que quiero y por eso voy a bloggear los gritos

Nos conocimos en Bumble hace dos meses. El primer plan fue ir a comer a un restaurant carísimo que yo sola no me podría pagar, salté para decir que sí a la invitación. No me gustó de entrada, pero sí entendí, hablando con él, cómo se sienten algunos hombres cuando hablan conmigo. Me sentí intimidada, que no es algo necesariamente bueno pero tampoco es malo. Ser intimidante es interesante y hasta ahora, me ha funcionado para mantener a la gente sin cojones lejos de mí. Nunca me había pasado al revés, nunca había sido yo la intimidada.  It's quite refreshing. Este hombre es particularmente inteligente, pero no particularmente guapo. Era, porque de ahora en adelante voy a hablar de él como si estuviera muerto. 

El segundo plan fue ir a comer y tomar en su casa. El tercero, Netflix and chill y así. Conocí a varios amigos que tiene aquí, comí muy bien e hicimos planes para Valentine's, a exactamente 10 días de haber empezado a salir. Compré una botella de Altos Las Hormigas para no ser bendecida ni afortunada y propuse que nos la tomáramos después de cenar. 

La magia, el encanto y las caretas se cayeron en Valentine's. Porque obviamente yo no me merezco un San Valentín romántico, niñitas. Hay pranes que tienen quien los visite en la cárcel ese día, pero yo no porque esta Katniss Everdeen lo que menos tiene es puntería. Estábamos en el patio de su edificio fumando y viendo al cielo, como dos personas que están pasándola muy bien pero quieren esconderlo para no ser intensas. 

De repento, empezó a hablar de que no cree en la monogamia, ni en el matrimonio y que a veces hiere a la gente para saber hasta dónde aguantan. Yo le pregunté que quién coño le preguntó todas esas cosas y por qué me está lanzando estas vainas así, porque a ver, mi rey, lo que tenemos son diez días saliendo. Ni que yo lo hubiera hecho pasar por Pronovias a ver vestidos saliendo de cenar. Les juro que hasta ese día, yo lo que estaba era tirando. Tirando muy bien, de hecho. Yo no dije nada de matrimonio, pero claramente no voy a estar con un tipo que quiere estar con varias tipas a la vez. 

Tenía que irme pero no quería. No por él, sino porque había dejado mi vino delicioso arriba. I had to go but I really wanted my wine. No podía dejar a mi vino huérfano o algo que me daba más arrechera todavía, dejarle el vino que, estemos claras, tampoco podía pagar pero lo hice porque soy una irresponsable, para que se lo tomara con la próxima que adorne la cama del huevón. No, mi vino pagado con sudor de inmigrante no, not today. 

Aquí fue donde más la cagué. En vez de irme, pudo más querer tomarme mi propio vino. Dije I need some wine, con cara de Bambi huérfano pero pensé ni de vaina te lo vas a tomar tú, huevón. Sí, a veces actúo like I am hurt and sad para salirme con la mía. Coño, I really wanted some wine dejen de juzgar.  Sí, most of the time it backfires, como ésta. 

Subí a tomarme *mi* vino y me convenció para que siguiéramos saliendo. We set the rules of the game: 
1. No, you are not allowed to sleep with other people
2. When you wanna sleep around, you have to tell me porque hasta ahí llegamos

No soy ninguna mojigata, pero COME ON! Hay límites. Sorry, me da asco y no quiero que me peguen una vaina. Sorry, las latinas que todavía vivimos en LatAm somos pacatas retrógradas, llámanos como quieras. Aquí eso no se hace. Si usted quiere ir a ser poliamoroso, regrésese a la mágica y liberada tierra de donde vino. En este rincón de la tierra, eso no se hace. Paja, quizás aquí hay mujeres que pueden y están cómodas con eso. Usted puede ser feliz con muchas mujeres a la vez, pero en ese grupo no voy a estar yo. Una cree que es liberada, openminded y abierta hasta que viene uno más liberado, openminded y abierto que una. 

La semana pasada pasó lo que tenía que pasar. Me dijo que no quería seguir siendo exclusive, que he liked me and cared about me pero que de verdad quería tener permiso para acostarse con otra gente. El corazón me rebotó en el pecho como una pelota de basket perdiendo impulso. No, no estoy triste, estoy arrecha por estar triste. 

"Tú serías la legal. La única que se queda a dormir, la única que saco a cenar, la única que sale con mis amigos. Por favor." De verdad, me lo pidió. Me habló de que le daba miedo que en el futuro yo quisiera algo más serio y formal e insisto, para un tipo que dice que no es ni intenso ni romántico, este carajo hablaba demasiado de ser intenso y romántico. Para un tipo que no cree en el matrimonio, he sure talked about it a lot. Me da demasiada arrechera que yo estaba pensando en el aquí y el ahora y me hayan dicho esas mierdas por lo que podría pasar en el futuro. A mamarse una carretilla de huevos, es lo que puede ir a hacer en el futuro. Dude, no soy de Utah. Soy venezolana. La vida real no es un capítulo de Big Love, la (muy subestimada) serie de HBO. 

I am hurt. En el exilio es muy fácil y muy lógico crear vínculos más rápido, compensando lo sola que te sientes agarrándote a alguien and holding on for dear life. Fui vulnerable, entregada, kind, loyal and nice to him, mientras este tipo fue egoísta, patán y pichirre emocionalmente. 

Tiene un carácter de mierda y yo también. La diferencia es que yo he logrado controlarme. He aprendido a no explotar con gente que no tiene la culpa de mi humor de mierda. He aprendido a dar sin pensarlo dos veces, casi siempre a pajúos que sólo quieren recibir. Me he convertido en una tipa mejor. Soy mucho más paciente y tolerante de lo que era hace cinco años. 

Varias veces el muy animal, siendo el inglés su primer idioma, confundió you're con your. Y hoy viene a corregirme a mí cuando le puse que yo no creía que él fuera tan dark and twisty as he thought. Mira, mamahuevo, es una referencia de Grey's Anatomy. No quise decir twisted, quise decir twisty. No me corrijas que escribo en inglés mejor que tú, animal de mierda. Obviamente se lo dije porque quiero sumar todos los puntos posibles a mi favor. 

Habíamos quedado en vernos cuando regresara de viaje y hoy me escribió para decirme que podía putearlo en persona. No quiero verlo ni gritarle en persona, por eso vine a destilar odio aquí. Es muy posible que me deje caer en la tentación y tener un pequeño sexual relapse because it really was that good. Entonces, me lo saqué del sistema por Whatsapp y ahora por aquí. No soy de las mujeres que se aguantan las ganas de llorar y sé que lloraría de la arrechera al verlo. No voy a poder contener la rabia ni los gritos y voy a quedar como la loca que soy en vez de como la dama que he sido. He knows I hate him porque no hizo nada para merecer lo contrario, no es necesario verlo para que sepa que lo odio. De verdad, traté de buscar momentos chéveres en los que el tipo haya sido bueno. No hubo ninguno memorable, no hubo ninguno que justificara lo que yo llegué a sentir. No tengo que verlo para cerrar el capítulo, tuve suficiente de su mamahuevismo y desconsideración. I will always remember him as the most coward, self-centered, arrogant asshole I have met. Y miren que hay una amplia gama de tarados de donde escoger.   

Esta vez dejo el show porque no hay tarima. No le voy a dar el gusto. Le deseo VPH, sífilis y SIDA. Le deseo que el día que me vea ganarme un Oscar se meta un tiro como Hemingway. Estoy demasiado arrecha y no puedo ser la mejor persona que dije que era, mi ego y mi orgullo están como Venezuela, vueltos mierda. No tengo que decirle todo lo que de verdad pienso de él en su cara de nuevo, he really is a selfish asshole y lo sabe. Espero que un día no sólo lo sepa, sino que también le pese. 

Yo esta semana grabo para Comedy Central, de pana I have bigger fish to fry. 

lunes, 27 de febrero de 2017

All the times I've wanted to quit

La primera vez que pensé de verdad mandarlo todo a la mierda fue cuando no quedé en la beca de NYU. La segunda vez fue cuando me la iban a dar pero la perdí por las lesiones. 

La tercera vez fue cuando me fui seis semanas a NYC y como todavía creía que era fácil, que caminaría por las calles y alguien me iba a descubrir. 

Las demás, no me acuerdo del orden, pero sí me acuerdo de los momentos. 

Cuando entrando a un casting de gente que supiera leer música me pidieron la talla de sostén. Cuando nadie quedó en Blue Label, incluyéndome.  Cuando Emma Stone se regresó a Boulder City. Cuando me quedaban 4000 pesos en la cuenta. Cuando me pidieron que anotara en la claqueta cuántos seguidores tenía en Twitter, Instagram no existía.  Cuando eso importó más. Cuando me dijeron "tu casting fue uno de los mejores castings de la historia de este canal, pero quedó Ella porque es catira" y después a la catira le pintaron el pelo de mi color. Cada vez que siento que haber estudiado tanto no sirve de nada. Cuando Guaco viene a Bogotá y no sé si voy a tener la plata para pagarlo. Cuando no entienden la vulnerabilidad y sensibilidad. Cuando el público es taaan ignorante que se ríen en la parte más triste del dolor de tu personaje. Cuando el público se ríe por decir "pipí, culo, gay" en cualquier contexto  pero no entiende "lolas cóncavas." Cada vez que entiendo cuánto me falta y lo lejos que se ve. Cuando cualquier excusa es buena para que quede otra, pero te llaman para decirte que el casting les encantó y que te tendrán presente para un papel más chiquito u otro proyecto. Cuando uno trata de hacer magia de niveles potterianos and yet you are not understood. Cuando sales a correr y entrenar pero no terminas de adelgazar. Cuando tienes 31 años y no terminas de entender por qué te haces tanto daño. Cuando hace tanto frío en Bogotá que no consigo cómo más arroparme. Cuando extraño a mi mamá, mi papá, mis hermanos y D'Artagnan.  Cuando sabes que la plata no es todo, pero coño, cómo ayuda en la vida. Cuando it's been too hard for too long. Cuando no estás segura de si ha valido la pena someterte a todo esto por tanto tiempo. Cuando tienes que empezar de nuevo y piensas, coño por qué no me quedé en esa mierda haciendo comerciales?! Allá era alguien. Cuando tus amigas maduraron y tú no, sientes que es hasta infantil que sigas persiguiendo el mismo sueño y trabajando por la misma cosa desde hace tantos años. Cuando no sabes si estás bien tú y mal los demás o al revés. Cuando te miras en el espejo y piensas que no te pareces a las que hicieron Red Carpet ayer... esta es temporal, porque ni las que hicieron el Red Carpet ayer se parecen a ellas.  Cuando no sabes qué más inventar. Cuando amas y aprecias lo que el stand up te dio, pero tú en verdad, en el fondo, lo único que quieres es ser otra. No ser la versión más cómica de ti, sino otra mujer. Cuando tienes demasiado que dar pero no sabes en qué escenario ponerlo. Cuando la suerte le llega a todo el mundo menos a la que más ha trabajado para tenerla. Cuando cualquier pajúo con una peluca de jeva hace un video que ni da risa y le dan que si un carro por intercambio. Y tú ahí con tu Chejov en la cartera... Cuando las referencias, la educación, la cultura, las ganas y la pasión no parecieran ser suficientes. 


SONIDO DE FRENAZO. 

Estás loca, marica. Sí, de pana que sí, no hay suficientes páginas en el blog para seguir describiendo todas las veces que ha sido horrible. Las veces que esta profesión ingrata te ha dado 023784892734892 lepes y te ha desmayado del dolor. Pero, Nina, mi reina, no estás tan mal como crees. Vas a grabar en Comedy Central y eso lo ve mucha gente. Vas a contar los chistes que tú quieras, para la gente que quiera verte. Tienes seis meses en un país que no es tuyo y has hecho cuatro comerciales, marica. Un poquito de perspectiva. 

Un poquito de autoestima, también. Estamos mamadas. Molidas. Extenuadas. Muertas. Seh, pero no es distinto a Venezuela. Siempre has estado mamada porque siempre has sido impaciente. Siempre has querido ese Red Carpet más que nadie que conozcas. Tu cuerpo de energía cuasipepera fue diseñado para aguantar este maratón eterno. Este Ítaca que cada vez disfrutas más, no? En el fondo lo disfrutas. 

Tienes esperanza y certeza de que vainas lindas van a llegar. Lindas, grandes, buenas, merecidas, emocionantes, van a llegar. Vas a viajar por el mundo haciendo reír y otras veces tu cara va a hacer llorar. ¿Cuánto falta? No puede faltar más de lo que llevas, ¿no? Bueno, de que se puede, se puede. Pero hay que confiar en que no. 

Hay que confiar en que estás en el lugar correcto. O de repente NYC te dio mucho más miedo del que quieres admitir. Miedo podría darle a alguien que no esté preparado como tú, pero bueno, igualitico aquí sigues en LatAm. Ya lo escogiste y ahora el plan B tiene que ser que el plan A funcione. 

Is there anything else you could learn here? 

Me imagino que sí porque si no no seguirías aquí. Tienes que hacer algo por tu arte todos los días. No sé si haber retomado el blog cuenta, pero mejor eso que andar bebiendo o enratonada por ahí un martes a las 3:00pm. Seh, pero es que me da flojerita. O sea, ¿por qué no puede alguien estar caminando por la calle y decir "epa tú misma eres, ven acá, aquí está este proyecto listo para que protagonices" y ya? Insisto, flojerita. Yo sé que nada que valga la pena en la vida es así, pero cdlm, ojalá. 

Tus problemas son que no eres ni calmada ni paciente ni proactiva... Te refugias en el estudio pero al final no haces nada con el estudio. Cool, Dora La Estudiadora pero pon esa vaina a producir, vale. 

Flo-je-ri-ta dije ya. Es más fácil quejarse en pijama que escribir la película más cool de tu generación en pijama. If only, de pana. 

I AM NOT GOING TO WASTE MY SHOT. I AM NOT GOING TO LOSE MY SHIT. 

I would quit, but it's too late to do that now. 

domingo, 26 de febrero de 2017

Chuchú de pensamiento de la noche más importante del año

El miércoles voy a mi casa y no puedo dejar de contar las horas.

Un domingo perfecto se traduce en lo que estoy haciendo ahorita. Por primera vez, no mentira, llevo varios domingos buenos aquí. Me emociona salir de la cama para ir a ver la ceremonia de los premios Oscar.

Nina y Oscar forever. Si Dios quiere antes de los 40, pero no estoy apurada.

Cuando me nominen la primera vez sé hasta cuál es el caption de la foto de Instagram que voy a montar en la limosina para allá: pues se fue la niña bella, bajo el cielo y sobre el mar, a cortar la blanca estrella que la hacía suspirar.

Como ven, he pensado en esto muchas veces.

He pensado en esto muchas veces. Muchos días, muchas horas, muchos años, muchos meses. Verso sin esfuerzo.

Muchas mujeres que conozco pueden describir cómo va a ser su vestido el día que se casen. Yo puedo describir el primer vestido de la primera nominación y el vestido de cuando me lo gane. Me imagino que no me lo van a dar a la primera, porque mira, ni Viola Davis.

Hoy estrené una pantaleta verde. Hay que cambiar, nunca había tenido pantaletas verdes.

"You went in and my heart went BOOM."

El jueves entendí algo sobre un bit que estoy haciendo de Tinder. No todo el mundo tiene Tinder y de verdad no entienden qué es. Claro, hay muchos que mienten al respecto, pero de pana como que la mayoría no lo entiende. Entonces tengo tres días escribiendo premisas y remates para explicar al común denominador qué coño es Tinder, para que después a Pedro Plomero y Ana Ama de Casa se rían con los chistes de por qué estar ahí.

Ah, perdón, no lo entendí sola. Me lo tuvo que señalar un amiguito de Probando Material.

Tengo tres días dándole vueltas a la vaina y sólo se me ha ocurrido un buen chiste al respecto. Chicaparaqueporfa nos expliques cómo quedaste en Comedy Central.

Una de las razones por las que no doy con el chiste es porque escribo con el soundtrack de Hamilton de fondo y obviamente me disperso cantando, practico para cuando quiera que Dios me ponga en el camino de Lin Manuel Miranda para audicionarle que si LIVE y después recibir mi Tony.

Me imagino que el Emmy me lo ganaré por un sitcom. O por escribir el mejor sitcom para jevas como yo y darle esperanza a las solteronas. Esperanza y risas, no pido más.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Chuchú de pensamiento

I am falling in love with a guy I know is going to break my heart.

Estoy lavando la ropa en un centro comercial en Bogotá mientras escribo. No es tan lejos de donde vengo, pero igual me sorprende el desarrollo. Puedes sacar la laptop en centros comerciales, la lavandería tiene wifi y cualquier vaina puedo revisar el teléfono sin miedo.

Quién iba a pensar que Venezuela estaría así de mal, ever.

Ayer tuve show de stand up en un lugar en Bogotá que se llama A Seis Manos. Al final de mis cinco minutos (es un show con muchos comediantes, pocos minutos cada uno) me dieron una premisa para improvisar remates sobre ella en el momento. Fue muy fino poder ejercitar el músculo creativo de una, sin tener tiempo de pensar. Algunos chistes sí dieron risa y me sentí muy orgullosa de mí.

Para todos los que todavía leen el blog pero no me tienen en Facebook, hay buenas noticias. Fui seleccionada para grabar en el especial de stand up que se hará en Bogotá, con gente de aquí.

Tengo desde el 12 de febrero que hicimos el casting para grabar imaginándome el momento de la llamada. Me lo imaginaba como el día que Bettina Sheperd me dijo que sonaba muy bien y que "obviously you know some music, too." Me imaginaba llorando por todas las calles de Bogotá, abrazando extraños. No fue así, fue anticlimático.

¿Por qué fue anticlimático?
Porque yo sabía que me iban a llamar. Nunca en la puta vida había hecho un show como ese.

Las cosas llegan a ti cuando estás lista para recibirlas.

Si no hubiera comido tanto mierda o si hubiera sido más fácil, sería inmamable como las estrellas fugaces de lo que quienes lo integran creen que es el star system venezolano. Pero como dice George Harris, salen de El Doral y se mueren de hambre.

Si no fuera por la diáspora producto del fucking chavismo, estarían ahí clavados.

Todos los días le doy gracias a Dios porque mis papás pudieron pagar la educación que me trajo hasta aquí y me dieron los valores que permitieron que no me traicionara ni los defraudara en el camino.

Hay una sola cosita que me hace una pendeja: me muero por verle la cara a la prepago que trabajó conmigo en una obra de teatro y después me dijo "extra de RCTV" creyendo que eso me insultaría cuando se entere de que voy a grabar en Comedy Central. La gente que se acostumbra a vender la chocha denigra el trabajo honesto.

He sido extra y no sólo me he divertido grabando, sino que además grabé videos de Instagram para que los demás se diviertieran.

El trabajo dignifica. Todos los trabajos, menos ese que hace ella.

Una vaina es ser prostituta como Fantine, que pasaba hambre y otra vaina es ser prepago como Yexflinkys que lo que quería era montarse en un yate todos los fines de semana.

Las feminazis que vayan a decir que cada una puede hacer con su cuerpo lo que le dé la gana, vayan a otro blog a crucificar a otra gente. Ella puede hacer con su cuerpo lo que le dé la gana, pero yo puedo decir en mi blog lo que me da la gana también: bien que ella sea prepago, pero que no venga a mis castings a decir que es actriz. Line is fucking drawn.

Tren de pensamiento, chú chú. Mi tren de pensamiento no es poético como el Polar Express, está en el dolor como los trenes del Metro de Caracas.

Se los digo FOR REAL, Nuvaring me desapareció las pepas locas que me empezaron a salir en la cara como consecuencia de mi pico hormonal de treintona.

Evidentemente Nuvaring no me paga por decir esto, porque they don't fucking need me.

No me consta que sea increíble como birth control, porque I don't get laid as often as I would want, pero por lo menos para la piel es mágico.

Soy un Adulto en Entrenamiento, porque todas las lavadoras me confunden y tengo que estar de-ma-sia-do antojada de ponerme equis camisa para dignarme a enchufar la plancha.

Sigo pasando por la ruta nutricional de: claras de huevo y frutas en la mañana, pollo a la plancha y vegetales en la tarde, mismo pollo pero con ensalada de cena y seis kilos de Nutella y pan a las once de la noche cuando la ansiedad y la presión de ser inmigrante se adueñan de mí.

Ahora por lo menos tengo la excusa de la presión de ser inmigrante. En Venezuela era por gorda e insegura.

Cuando estoy triste los domingos la ruta en YouTube–no estoy pagando Netflix por pobreza, uno nunca sabe cuándo va a necesitar esa plata para comer–es: videos de perritos, preferiblemente pastores alemanes RRD como D'Artagnan, entrevistas de Amy Schumer y Louis CK y monólogos de ceremonias de Ricky Gervais, Tina y Amy y Billy Crystal. Old school es mejor, por eso Billy Crystal.

Extraño poder pagar todos los talleres y cursos de Venezuela. Eso era en Bs. Y cuando no podía me los pagaba mi papá.

Paaam paaammm papapapaaampaaam papapapaaampaaam papapapaaaam. Adivinen qué canción es.

No me da risa.

Eso sí.

A la única persona xenófoba que me he conseguido en Bogotá le hice un show de tal magnitud que ella más nunca en la puta vida va a decir que odia a los venezolanos en voz alta.

Yo no estoy aquí por gusto, ah? Uno no se va de su país a pasar trabajo en otro porque las vainas estén pepa en la patria propia, idiotas xenófobos del mundo.

Acabo de aprender que decir "xenofóbico" es incorrecto según la RAE. Hablamos de las mismas personas que le quitaron la tilde a sólo y contra ellos me rebelé en ese caso, pero hoy no.

El día que empecé a modificar mi comportamiento y mis palabras cosas buenas empezaron a pasar. Lamento todas las heridas y el daño que hice en 2014.

A ver, sigo pensando que son mediocres, pero ya no se los digo. Ni a ellos ni a los demás.

Por cierto, yo no digo nada behind your back que no sea capaz de decirte en tu cara.

A diferencia de estos pendejos que ya empezaron a hablar paja cuando todos sabemos que me merezco esto demasiado. They got lucky, I got talent.

viernes, 17 de febrero de 2017

Feliz mesiversario

Hoy cumplo seis meses aquí. No se sienten como seis meses, se sienten como seis pestañeos. Sí, hice trampa y me fui casi un mes a USA en diciembre, pero you get the point. 

En el fondo sé que tengo suerte, porque normalmente la gente que se va de Venezuela no logra ir a los tres meses a ver su cara en una pantalla gigante en el Trasnocho, ni asistir al estreno del proyecto más importante y satisfactorio de su carrera. También sé que casi nadie logra irse a Miami un mes a los tres meses de haber llegado, pero es que casi nadie tiene desde los doce años ahorrando para tener plata con la que cumplir el sueño de su vida, ser actriz en otro país que no es el suyo. 

Ese es el número: tengo desde los doce años ahorrando para no pasar trabajo y poder comer al menos tres veces al día. La vida cambia los planes, era comer en NYC, pero terminé en Bogotá. 

¿Me gusta Bogotá? 
Ayer no. Hoy tampoco. El martes sí, porque fui a un Bumble date con un tipo que me encanta. Ese día estaba muy sola y melancólica como ya expliqué antes. Creo que él también. Creo que nos acompañamos mutuamente y nos estamos dejando fluir. 

Tuve tres semanas chéveres, porque estaba on fire. Tenía tres semanas consecutivas grabando comerciales y eso me tenía contenta. Esta semana no. Eso sí, escribí mucho. Trabajé en proyectos para mí, tipo de los que siempre voy a hacer y nunca termino haciendo. 

El clima me ayudó a estar contenta. Había sol y calor rico. El sol, para mis amigos bogotanos, es esa estrella que hace posible la vida en la tierra, ustedes no la conocen porque aquí nunca se asoma, pero para los demás terrícolas es importante. Hubo días que no llovió. WHAT? Yo sé, rarísimo. 

Me preocupa la plata. Veo mis ahorros bajando como sin frenos por Tazón y me estreso. Me preocupa seguir viviendo con una pareja de amigos casados que se han hecho mi familia aquí. Quiero dejar de molestarlos pero por ahora es complicado mudarme. Bogotá es muuucho más barato que NYC, pero no es barato en general. 

Claro, aquí la plata rinde mucho más y no me van a matar en la calle, eso siempre es un plus. 

Me gusta Bogotá cuando puedo caminarla sin frío y cuando voy de un casting a otro. 

No me gusta Bogotá cuando el puto teléfono no suena. Sí, suena y a veces tengo callback, pero estoy cansada de esperar y de que la espera no rinda frutos, porque en los papeles que de verdad quiero no quedo. Los papeles que podrían cambiar mi carrera se los dan a otras actrices, que seguro han esperado y estudiado como yo, pero no deja de doler. 

Me gusta Bogotá porque la competencia es justa y las actrices son buenas. No son bichitas de sexycaracas.com que decidieron invadirnos, son tipas talentosas y simpáticas que me hacen extrañar a mis amigas de Venezuela. 

Casi todas mis amigas están en otros países. Creo que son felices, pero no me consta. Extraño la Venezuela de mis early twenties y de mi adolescencia. Extraño rumbear y saber que alguna de todas esas me llevará así sea cargada de la pea a mi cuarto. Extraño Le Club. Extraño tener plata para tomarme cinco vodkas en vez de dos guaros. El guaro sabe a Primperán. En el Mater nos daban Primperán hasta para los esguinces, como que "hey esto se va a vencer, tómate esto para el dolor de espalda que no se puede perder aquí." 

Hay amigos en Venezuela que extraño horrible. Formamos como una pequeña cofradía de actores y cantantes locos y hippies, nos reuníamos siempre en casas a tomar y acabábamos el trapo por aquello de que era más seguro quedarse hasta las seis que hasta las dos de la mañana. 

Extraño a D'Artagnan más de lo que extraño a mi familia, porque D'Artagnan es mi familia. Yo no lo parí, pero es mi hijo. Los que tienen perros entienden, los demás no y a los que tenemos perros no nos importa que no nos entiendan. Tenerlo me hizo mejor mujer. Fue como leer Harry Potter, que te abre el corazón y ya. Te hace empático, tolerante, comprensible, sensible, generoso, cuidadoso y mejor humano en general. 

Esta gente tiene una minimontaña que se llama Monserrate pero no la ves en toda la ciudad. Montaña que se respeta se ve desde cualquier parte. Extraño Sabasnieves y sus contradicciones. Su paz y sus peligros potenciales, me hacen falta. Me hace falta la adrenalina de esconderme el celular en las tetas... who am I kidding? Jajajaja no tengo escote para esconder nada. Esconder el celular abajo del asiento y sufrir cada vez que no pierdes una llamada. 

Me gusta el Internet veloz y tener Netflix en vez de saltar de link en link para ver una serie. Punto para Bogotá. 

Quiero adaptarme, de verdad. Pero no lo estoy logrando. 

Siempre leemos que emigrar es una montaña rusa de emociones, pero eso no es verdad. Es un tornado, como el del final de Twister con Helen Hunt. Es un tornado como el de Dorothy porque te arranca la casa y te corta las raíces de un solo tajo. Te atraviesa el corazón y te separa de todo lo que amas. Qué cagada lo que le tocó vivir a mi generación, de verdad. 

He hecho un esfuerzo por conservar mi acento. Eso ha hecho que pierda varios castings, pero no estoy lista. No soy reconocida por dejar ir y no quiero dejar ir a mi país nunca. Soy una embajadora de nuestras arepas, porque los rolos no rellenan las suyas. HIJOS DE PUTA; YOU ARE DOING IT WRONG. La arepa es como una vagina, tienes que abrirla y meterle algo más rico adentro. Jijiji, ese chiste es del stand up y en stand up funciona. 

Aquí descubrí algo que era obvio y evidente pero no había caído, nunca. Me gustan los Boys Clubs. Siempre he gravitado hacia ellos. Por eso jugué fútbol, por eso soy comediante, por eso estudié música. (No hablemos de cuánto extraño estudiar solfeo y armonía porque ahí sí me lanzo. Si me lanzo es de un piso dos y me voy es a fracturar en vez de matarme). Los comediantes en Colombia han sido la luz. La luz, la vida, la motivación, el apoyo, la risa y la felicidad. Cada vez que me quiero morir, que es a menudo, tengo show. Sólo esta semana tendré cinco. Tengo show y los veo y me cargan de energía y me dan palabras de aliento y me van a faltar vidas para agradecerles lo que hacen por mí sin saberlo. Ya no me quieren coger, ya aprendieron. Son mis amigos. Me quieren como yo a ellos y me respetan, me consiguen trabajo y me ayudan a conseguir la palabra colombiana correcta, me dan feedback, me hablan de lo que les gustó del material y lo que no. Es maravilloso, son la razón correcta para quedarme. 

Porque a veces quiero salir corriendo. Ayer tuve un breakdown y le dije a un amigo que si podía llevarme todas mis vainas me iba en dos semanas, porque viajo a Venezuela por un matrimonio. No me quería seguir endeudando pero no voy a dejar de ir a ver a mi amiga casarse con un hombre que la ama. Esta vez me voy una semana, porque fuck that shit. Tampoco es que esté haciendo mucho aquí y me gustaría usar el tiempo para engraparme a D'Artagnan, hablar con mi mami y comer su comida hasta rodar como un buñuelo, acompañar a mi papá así sea al trabajo, visitar a todos mis tíos y primos que siguen allá y hablar paja con mi Pitá. Una pitá es una tía que es más mamá que tía. 

El soundtrack de La La Land me acompaña en las peores noches. Escucho City of Stars en repeat en una ciudad donde sólo hay nubes. Sí, yo tampoco me ayudo. 

Durante mi niñez y adolescencia, tener un trabajo que me hiciera viajar a filmar y a pararme en escenarios alrededor de todo el mundo fue parte muy concreta de mis sueños. De mis metas, mejor dicho. Mi vocación siempre ha estado clara. Lo que nunca imaginé es que el viaje más duro sería el que hice al salir de mi país para cumplir el sueño de mi vida. Tuve que venirme para acá porque si me quedaba allá nunca me iba a ganar el Oscar. Esa mierda me destroza. Me destroza como cuando vi La La Land. 

Irme casi obligada. Bogotá fue un salvavidas, pero yo no me vine con un contrato arrechísimo, pero sí con la posibilidad de poder estar mejor. No sé si estoy mejor, es la verdad. Cada vez estoy menos triste, pero es paja que amo estar aquí todos los segundos, todos los días.  Lejos de mi gente, de mi familia, mi Ávila, mis tequeños y mis arepas. INSISTO QUE AQUÍ NO RELLENAN LAS AREPAS COMO ES, crimen de lesa humanidad. 

No me voy a devolver en dos semanas porque los afectos que dejé allá, aunque son enormes, no son suficientes. Yo no me imagino siendo nada que no sea actriz. No quiero ser otra cosa, no sé ser otra cosa. Aquí hay trabajo y suficiente calma en las noches para escribir. No hay balaceras que te desconcentren y te pongan a rezar por tu seguridad y la de los que te rodean. 

Me desmotiva que si no lo estoy logrando aquí, ¿cómo coño lo voy a lograr en NYC o L.A? La La Land es tan buena que me hizo pensar en LA como una opción, ¿quién lo hubiera pensado? 

Cuando me vine a Bogotá llevaba una bitácora semanal por Facebook sobre mi estado de ánimo. Me imagino que no seguir llevando esa cuenta es una bueña señal. 

Yo sé que sueno malcriada, pero también sé que en el fondo no lo soy. Feelings are feelings and every feeling is right, nobody can tell you that your feelings are wrong, me dijo una profe de Impro una vez en Chicago. 

It's too late to quit, now. Vamo' a hacerlo, porque no puedo echarme para atrás ahora.

martes, 14 de febrero de 2017

Valentine's me pone melancólica

¡Putearé este día comercial, impráctico, atravesado e inútil hasta como las tres de la tarde que alguno de los bichos de Bumble con los que estoy hablando me diga para hacer algo y entonces ahí sí será un día increíbleeeeeeee para ser románticos, porque all you need is loooove y así validaré mi existencia!

La Perfecta, una blogger de mi época, decía: "Diciembre me pone como Candy Candy, puta y melancólica." Así me pone Valentine's Day a mí. Me pone además muy hater, más hater de lo normal. Me pone a pensar en lo que me ha pasado y en lo que quiero que me pase. Me acuerdo de todos los tipos que me han gustado por esta fecha y busco en mi cabeza el momento exacto, el segundo que supe que no funcionaría. Me acuerdo de él, de ti, de ellos. Reviso conversaciones viejas de Whatsapp con hombres que me han amado y yo he querido, con hombres que nunca me quisieron aunque dijeran lo contrario, con hombres que me gustaron y me hicieron creer que yo les gustaba y después se me desaparecieron. Básicamente, este Día (infame) del Amor y la Amistad es un puto viernes, porque eso es lo que hago los viernes. Buscar evidencia en chats viejos de que alguna vez fui importante para alguien. Me pregunto todo lo que hubiera pasado y me imagino posibles escenarios. Vuelo a la realidad y me consigo, una vez más, blogging my feelings away. 

Las únicas que odiamos este día somos las que no tenemos con quien celebrarlo. He odiado este día todos los años, menos uno.  A ver, hagamos un recuento de los últimos: 

2016: hice un post de solterona chévere para redes. Recibí un regalito de Only Fit que fue maravilloso. Me frustré un porquito porque un bicho de Tinder se me acababa de desaparecer y puteé hasta a los pajaritos que cantaban ese día. 
2015: me gustaba burda un bicho que era el más patán de los patanes, a ver, perdón, es taaaan patán que nunca he hablado de él aquí porque me da pena conmigo. Lo conocí en 2014 que todos sabemos que fue el peor año de mi vida y por eso me excuso y refugio en el hecho de que estaba muy mal y por eso me gustó ese mamahuevo. Estaba ensayando full entonces no fue tan grave no salir. Hice un post cualquier vaina en Instagram que funcionó. 
2014: estaba llorando por the one who got away. Le ofrecí todo el amor que sólo una mujer tan intensa como yo puede ofrecer y no lo quiso. Además estaba gorda y tenía pepas. Todo mal. 
2013: todavía fumaba y estaba llegando de Costa Rica. Era flaca... No, no sólo era flaca, estaba muy buena, entonces no importaba nada. 
2012: no me acuerdo. 
2011: no me acuerdo. 
2010: no me acuero. 
2009: ya estudiaba con Elia, nothing else mattered. 
2008: acababa de terminar con el Anticristo. No exagero cuando digo que fue el peor Valentine's de mi vida, por aquello del espiral hasta la autodestrucción, las lágrimas de sangre y las ganas de morir. 
2007: quién sabe.
2006: menos.
2005: borracha en alguna parte, cuando todavía tenía amigas en Venezuela y hacíamos planes. 
2004: who the fudge knows? 
2003: AJÁ. 

Toda esta lista la hice para llegar hasta aquí. El año 2003, fue el año que me gradué del colegio, entré a la universidad y fue el primer y único Día del Amor que he pasado con novio en mi vida. Pongamos que tengo 16 años saliendo y conociendo gente. Tengo 16 años teniendo "criterio" (jaaaaaa) para hacer estas cosas de adulto, de tener noviecitos y eso. En 16 años sólo he celebrado un Valentine's enamorada de alguien y siendo el objeto de enamoramiento del otro. En 16 años, sólo he sido correspondida una vez durante estas fechas que quiero odiar de verdad con toda mi alma, pero no lo logro. 

Me acuerdo de que me regaló unas flores increíbles, una carta que me hizo llorar desde la primera línea y un peluche de Piolín abrazando un coraz... jajajajaa, se cagaron, ¿no? No soy marginal y él tampoco era. El peluche era como de un tigrito bebé y le puso su perfume. Ese olor es tan poderoso en mi memoria que mi amígdala cerebral lo reconoce de una no importa donde esté. He olido ese perfume en Caracas, Bogotá, Nueva York, Miami y Chicago y siempre, aunque han pasado más de diez años, logra ponerme nostálgica. 

Ese peluche es evidencia y testigo de que todo pasa. Yo soy un ejemplo andante de que todo pasa, créalo o no.  Algunos años después, cuando ese hombre y yo terminamos definitivamente y cambió lo que siempre pensé que mi vida iba a ser (y lo que yo quería que fuera) ese peluche fue estrujado, apretado, asfixiado, lanzado contra la pared y vuelto a abrazar una y otra vez por 347 noches. Fue mi peluche de lágrimas, porque me aferré a él y le lloré encima sin exagerar por todas esas noches seguidas, sin break, sin pausa, sin respiro, sin alivio y sin consuelo. Ahora no me acuerdo cómo se llamaba el tigrito del coño, pero fue tan importante para mí. Como mi relación, terminó en la basura cuando el primero de enero de 2009 decidí perder la esperanza y poco a poco mis lágrimas se llevaron con ellas el amor inmenso que sentía por ese hombre que me marcó la vida para siempre. Cuando vi Toy Story 3, comparé el final del oso morado que era el malo en la guardería con el destino del pobre tigrito, no se lo merecía. 

Esa noche celebramos yendo a cenar sushi en Las Cúpulas y dándonos los besos en el carro, como la adolescente virgen que era. Nunca más he estado enamorada como estuve enamorada de él. Si hay una sola cosa de la que me arrepiento es no haber sido más madura porque admito con vergüenza que en esa primera fase de nuestra relación, todavía era una carajita muy acomplejada, insegura y no sabía como demostrarle todo el amor que le tenía. De vez en cuando, me dejaba ser yo y amarlo con la fuerza de mil soles. Eran momentos, sólo momentos, de bajar la guardia. He debido darle todo en todos los momentos. Demostrarle toooodo el amor que le tenía cada segundo. Ese amor que sentí por muchos años más y casi me mata. He debido hacerle entender que yo me hubiera muerto por él. Hasta hace ocho años, me hubiera muerto por él. Como casi me mata, me imagino que lo sabe. Me arrepiento de no haberle dado todo y haberle demostrado día tras día que lo amaba como a nadie más he vuelto a amar. Tenía 17 años y jugaba a ser demasiado arrechita para el amor. No me entregué, no le dije sin vergüenza todo lo que sentía por él, no fue careless or free. Me protegí demasiado y cuidé las apariencias por aquello de no demostrar tanto. 

Ahora, a los 31, ya no me ando con esa mariquera. Ya entendí que cuando amas, hay que amar con todo. El juego es lindo y chévere y disimular es rico durante la conquista. Pero en lo que me enamoro, me entrego. No me interesa disimularlo más, ni esconderlo más, ni cuidarme más. Si no lo doy todo, me arrepiento. Ahí es cuando me arrepiento y paso meses sin dormir. Esa lección no se me olvidará nunca. 

 "I loved you. I should have told you. I thought you knew." 

El año antepasado estaba en el friendzone de un cabrón y por casualidades de la vida vi una película en la que Aubrey Plaza le decía eso al final de la peli al mejor amigo, cuando ya estaba yendo a buscar a la prota para declararle su amor incondicional en un marriage plot más o menos cómico. Me prometí a mí misma nunca más ser esa mujer. La que pudo hacer o decir algo antes, pero se le hizo tarde. No quiero que sea muy tarde para mí, nunca más. La posibilidad de ser un nosotros con el hombre correcto me emociona y creo que es algo que genuinamente quiero en mi futuro. Haré todo lo que tenga que hacer para lograrlo. 

El año pasado fui a cenar thai con una amiga en NYC y había un quote en el restaurante con el que me sentí demasiado identificada. 


Obviamente lo digo por lo de cocinar. Ja. 

Es así como decidí vivir mi vida después de haber privado al hombre que amaba de mi amor. Creo que pocas veces cometí ese error y me prometo no volver a cometerlo más nunca. No es justo para mí, porque de verdad termino como Ariana Dumbledore "the magic turned inward and drove her mad." Estoy crazy enough sin agregar eso, de pana. Entonces, mi plan es salir a la calle a ser carelessm wreckless and stupid para poder venir para acá a bloggear sobre corazones rotos que se curan, porque siempre nos curamos. 

Este post es para nosotras, las de los corazones ya no tan rotos, para las optimistas y para las que vamos por la vida con el corazón en la mano, buscando a quién dárselo. Mientras tanto, beban y tiren. Besitos.  

lunes, 16 de enero de 2017

¿Qué haces tú en Tinder?

Primero, todavía tengo Tinder pero ya no lo uso tanto porque es menos safe y menos digno que Bumble. 

–¿Qué es Bumble?–se preguntan ustedes en este momento. 
–Un Tinder más digno y más seguro–respondo yo. 
–¿Por qué? 
–Porque sólo la jeva puede iniciar la conversación una vez que dos personas se dan match, entonces no hay riesgo de que el primer mensaje que recibas sea una foto de un pene. 

Sí, en Tinder me ha pasado. 

Una sola vez. 

Lo bloqueé y lo reporté porque no se me ocurrió un comeback inteligente, sarcástico y cool como los que salen en listas de Buzzfeed.

Mi relación amorosa con Tinder empezó en NYC en otoño de 2013. Todas las comedias románticas empiezan en otoño o primavera, we were off to a great start. Conocí a un bicho que reunía las siguientes cualidades: estaba bueno, era bello, era cardiólogo de Mt. Sinai y yo le gustaba. Hola, ciudadanía americana, voy por ti. Mi sueño de ser una señora judía del Upper East Side estaba tan cerca que I could smell the challah! 

Mucha gente cree que Tinder es para tirar y tener flings, pero yo soy testigo de que también puedes conseguir real human connections. We did. We had a connection. Nos dimos like, nos hablamos, nos conocimos en persona, nos gustamos, nos dimos los besos, nos separamos, nos importamos mutuamente un rato (aaaadivinen a quién le importó más. Pista: no fue a él), me dijo que me fuera unos meses a vivir con él mientras se calmaban las guarimbas, yo me asusté, él perdió interés y yo todavía lo stalkeo de vez en cuando para saber si sigue viviendo con la novia que conoció después de mí también en Tinder. Y vivieron felices por siempre. Fin. Tadaaaaah! Mi punto es que las historias de Tinder pueden tener finales felices, aunque no sea para mí. 

Como soy intensa y malcriada me salí de Tinder. Cuando volví se había llenado de malandros y bolichicos en Venezuela y me volví a salir hasta el año pasado en enero. Heredé un celular digno que no se poteaba y lo primero que hice fue instalarlo. Hice match con el primer tipo que le di like. Mantengo hasta el día de hoy una racha invicta en Bumble y Tinder. Todavía no le he dado like al primero que no me lo haya devuelto. Del 1-10 en la vida real soy un 8,  del 1-10 en Tinder soy un 16.  
Una vez más salimos, nos besamos, nos gustamos, me llevó a hacer brunch con sus amigas, lo llevé a un matrimonio con los míos. Tenía la voz linda y me reía que jode a pesar de no ser un tipo que se ve cómico y jodedor de entrada, hablamos todo el día, todos los días, de todas las cosas, hasta que un día no me habló más. Empezó a salir con una de sus amigas del brunch. Cuando me enteré de eso entendí y perdoné a todas las exnovias y exculos de mis amigos que me odiaban desde que me conocían. Es verdad, yo sólo era amiga de mis amigos, pero hay mujeres y hombres que no. Fui el detonante y la claridad, fui el Momento Eureka para que dos amigos dejaran de ser amigos y asumieran que se gustaban. Qué lindo, fui Cupido accidental, maldita sea todo. 

 The only thing I regret de esta conexión– epa, un momentico, sí hubo una, yo no me la imaginé... Seh, ustedes están pensando que soy una loca, pero de pana que eso pasa en la vida real, no importa si empieza en tu celular o en un bar: las conexiones y los vínculos pueden hacerse más débiles hasta que desaparecen. Un día puede gustarte mucho alguien y unos días después resulta que ya no. Me cuentan que es así, porque normalmente a mí me siguen gustando long after they stop liking me. El punto es que yo le creí cuando fue chévere, caballeroso y lindo hasta que fue un pendejo, porque se sentía real. Como dije antes de tener que aclarar que no ocurrió todo en mi cabeza, lo único de lo que me arrepiento es que no hice show. Traté de hacerlo diferente a como normalmente lo hubiera hecho para obtener un resultado diferente y no me funcionó. He debido hacer un show en vez de escribirle que si "epa, es Nina, mira me has podido decir que estabas saliendo con tu amiga en vez de desaparecer, somos adultos y paja..." He debido gritarle y arrecharme, decirle hijo de puta, traidor, decirle que qué bolas pajúo yo te llevé a beber y comer Casa Mar gratis toda la noche, imbécil, no me merecía que me vieras la cara de huevona y que me dijeras que ya no querías salir conmigo sino con una versión destalentada de mí, etc etc. Gracias a Dios tengo un blog y puedo hacer show por aquí. 

Después, una vez más, en NYC, conocí Bumble. Salí con dos tipos de Bumble en Chicago– uno de ellos muy bello y muy chévere y muy in love hasta que no estuvimos más y otro con quien no hubo tanta química pero igualito me prestó un libro que se llama Modern Romance de Aziz Anzari. Hm, es como un cosmic coincidence que un tipo que conseguiste en un dating app te preste un libro con ese título.

Tengo muchas razones para seguir en dating apps. La primera, es que creo que son buenas herramientas para la gente que se muda sola a otro país. A veces uno necesita una razón no profesional para afeitarse las piernas, pues. También siempre existe la emocionante posibilidad de que te lleven a comer a un lugar que quieres ir pero no puedes pagar o que te brinden tragos que vengan en vasos, con ramitas, pitillos y hielo y no un aguardiente que sabe a remedio para la barriga, lo que puede pagar tu presupuesto de inmigrante. Es chévere salir a conocer una ciudad como la viven quienes sí son de aquí.

También me gusta que no hay expectativas. A ver, todos sabemos que las probabilidades apuntan hacia que la vaina puede ser un desastre, entonces vamos como en un estado limítrofe entre resignación y desidia. Suena horrible, pero no lo es jajaja. Todos tenemos nuestra llamada de emergencia cuadrada, todos tenemos plan B. No sabes si vas a desperdiciar un outfit en un psycho, no sabes si va a ser aburrido, no sabes si las fotos del perfil son de hace 20 años cuando tenía pelo y podía verse los pies. Él tampoco. Quizás le recuerdes a su exesposa o a su mamá, quizás odies los gatos (hola, sí), quizás no eres ni tan flaca ni tan joven como dijiste. No sabes con qué te vas a topar, pues y eso lo hace una aventura interesante de entrada.

De todas las razones, mi favorita es que no pueden saber quien eres de antemano. A ver, en los perfiles no sale tu apellido y es como raro pedir el apellido, es un unspoken rule que si estás pidiendo el apellido es para stalkear y nadie es fan de lo que lo stalkeen. En Venezuela me pasaba que los tipos que estaban interesados podían saber todo de mí en una llamada y tres mensajes de Whatsapp. Entonces un random Boboyola que ni me conocía me podía describir como que está loca, quiere ser actriz y se agarró a Fulano. FYI: no estoy loca, ustedes son demasiado uptight. No quiero ser actriz, SOY actriz. Y no me agarré a Fulano porque el huevón estaba tan drogado que se le olvidó que estaba conmigo y me dejó en Suka, muchacho pajúo. Como estos venezolanos pajúos lo que no lo saben lo inventan terminan siendo injustos y muy básicos a la hora de describir a una mujer tan... eeeem... ¿Particular? ¿Compleja? ¿Difícil? como yo y me da arrechera que ni en las calumnias me hagan justicia. 

Nunca he salido con un tipo de Tinder o de Bumble sólo para tirar. Por más que quiera ser la Amy Schumer del subdesarrollo creo que tirar por tirar no es lo mío. Ando en una de romance y compañía. Quiero vínculos y conexiones sinceras, reales que puedan fortalecerse y crecer. Quiero estar con un hombre que pueda admirar y que me rete intelectualmente. Yo sí sé que hay hombres normales ahí, los he conocido y besado borracha en areperas, bares y carros. Yo sí creo que hay tipos que no serían un mientras tanto, yo sí creo que no tengo que conformarme con el macho latinoamericano estándar que me rodeaba en Venezuela y ahora me rodea en Colombia.

Sigo en dating apps porque soy, en el fondo una princesa de Disney de la era 2.0: soy La Tinderita.