lunes, 26 de junio de 2017

Dos décadas de magia

La gente habla mucho de cosas que ignora sobre mí, pero hay dos cosas que sí soy y que son indebatibles.
Soy leal y soy valiente. No lo estoy diciendo para convencerlos, porque los que sí me conocen lo saben bien y con ellos tengo suficiente.
Por los amigos y la familia, que a veces son lo mismo, se da hasta la sangre. Por los sueños, las metas y las causas nobles se da hasta la vida. Ser valiente y ser leal, lo aprendí leyendo Harry Potter.
Tengo 31 años. El primer libro de niña grande que me hechizó como Harry Potter fue el Diario de Ana Frank. Tenía 9. 31-9=22. Tengo 22 años leyendo mínimo dos libros por semana. 22x52=1144 libros, más o menos. No he conseguido nada como eso en 1144 libros. Obvio que he conseguido otras cosas igual de valiosas. Obvio que he disfrutado cada letra. Obvio que mi Ítaca literaria ha sido la más enriquecedora de mi vida entera y la causa directa de las mejores cosas que me han pasado en la vida. No exagero cuando digo que las mejores cosas que me han pasado en la vida han sido consecuencia de los libros que me he leído.
Pero las lecciones no fueron tan poderosas, indelebles, permanentes y transformadoras como consistentemente han sido las que aprendí conHarry Potter.
A pesar de toda la paja que hablan, me considero una buena persona, pero sé que es debatible. Como es subjetivo y ustedes tienen información contradictoria al respecto, no voy a decir lo que es verdad para mí: queHarry Potter me enseñó a ser una buena persona.
Lo que no es debatible es que soy leal y soy valiente, todo lo demás pueden dudarlo y crucificarme por eso. Esas dos cositas son tan verdaderas como que el sol brilla, como que el agua es dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno y como que aprendí a ser leal y valiente sólo porque leo Harry Potter.

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