lunes, 16 de enero de 2017

¿Qué haces tú en Tinder?

Primero, todavía tengo Tinder pero ya no lo uso tanto porque es menos safe y menos digno que Bumble. 

–¿Qué es Bumble?–se preguntan ustedes en este momento. 
–Un Tinder más digno y más seguro–respondo yo. 
–¿Por qué? 
–Porque sólo la jeva puede iniciar la conversación una vez que dos personas se dan match, entonces no hay riesgo de que el primer mensaje que recibas sea una foto de un pene. 

Sí, en Tinder me ha pasado. 

Una sola vez. 

Lo bloqueé y lo reporté porque no se me ocurrió un comeback inteligente, sarcástico y cool como los que salen en listas de Buzzfeed.

Mi relación amorosa con Tinder empezó en NYC en otoño de 2013. Todas las comedias románticas empiezan en otoño o primavera, we were off to a great start. Conocí a un bicho que reunía las siguientes cualidades: estaba bueno, era bello, era cardiólogo de Mt. Sinai y yo le gustaba. Hola, ciudadanía americana, voy por ti. Mi sueño de ser una señora judía del Upper East Side estaba tan cerca que I could smell the challah! 

Mucha gente cree que Tinder es para tirar y tener flings, pero yo soy testigo de que también puedes conseguir real human connections. We did. We had a connection. Nos dimos like, nos hablamos, nos conocimos en persona, nos gustamos, nos dimos los besos, nos separamos, nos importamos mutuamente un rato (aaaadivinen a quién le importó más. Pista: no fue a él), me dijo que me fuera unos meses a vivir con él mientras se calmaban las guarimbas, yo me asusté, él perdió interés y yo todavía lo stalkeo de vez en cuando para saber si sigue viviendo con la novia que conoció después de mí también en Tinder. Y vivieron felices por siempre. Fin. Tadaaaaah! Mi punto es que las historias de Tinder pueden tener finales felices, aunque no sea para mí. 

Como soy intensa y malcriada me salí de Tinder. Cuando volví se había llenado de malandros y bolichicos en Venezuela y me volví a salir hasta el año pasado en enero. Heredé un celular digno que no se poteaba y lo primero que hice fue instalarlo. Hice match con el primer tipo que le di like. Mantengo hasta el día de hoy una racha invicta en Bumble y Tinder. Todavía no le he dado like al primero que no me lo haya devuelto. Del 1-10 en la vida real soy un 8,  del 1-10 en Tinder soy un 16.  
Una vez más salimos, nos besamos, nos gustamos, me llevó a hacer brunch con sus amigas, lo llevé a un matrimonio con los míos. Tenía la voz linda y me reía que jode a pesar de no ser un tipo que se ve cómico y jodedor de entrada, hablamos todo el día, todos los días, de todas las cosas, hasta que un día no me habló más. Empezó a salir con una de sus amigas del brunch. Cuando me enteré de eso entendí y perdoné a todas las exnovias y exculos de mis amigos que me odiaban desde que me conocían. Es verdad, yo sólo era amiga de mis amigos, pero hay mujeres y hombres que no. Fui el detonante y la claridad, fui el Momento Eureka para que dos amigos dejaran de ser amigos y asumieran que se gustaban. Qué lindo, fui Cupido accidental, maldita sea todo. 

 The only thing I regret de esta conexión– epa, un momentico, sí hubo una, yo no me la imaginé... Seh, ustedes están pensando que soy una loca, pero de pana que eso pasa en la vida real, no importa si empieza en tu celular o en un bar: las conexiones y los vínculos pueden hacerse más débiles hasta que desaparecen. Un día puede gustarte mucho alguien y unos días después resulta que ya no. Me cuentan que es así, porque normalmente a mí me siguen gustando long after they stop liking me. El punto es que yo le creí cuando fue chévere, caballeroso y lindo hasta que fue un pendejo, porque se sentía real. Como dije antes de tener que aclarar que no ocurrió todo en mi cabeza, lo único de lo que me arrepiento es que no hice show. Traté de hacerlo diferente a como normalmente lo hubiera hecho para obtener un resultado diferente y no me funcionó. He debido hacer un show en vez de escribirle que si "epa, es Nina, mira me has podido decir que estabas saliendo con tu amiga en vez de desaparecer, somos adultos y paja..." He debido gritarle y arrecharme, decirle hijo de puta, traidor, decirle que qué bolas pajúo yo te llevé a beber y comer Casa Mar gratis toda la noche, imbécil, no me merecía que me vieras la cara de huevona y que me dijeras que ya no querías salir conmigo sino con una versión destalentada de mí, etc etc. Gracias a Dios tengo un blog y puedo hacer show por aquí. 

Después, una vez más, en NYC, conocí Bumble. Salí con dos tipos de Bumble en Chicago– uno de ellos muy bello y muy chévere y muy in love hasta que no estuvimos más y otro con quien no hubo tanta química pero igualito me prestó un libro que se llama Modern Romance de Aziz Anzari. Hm, es como un cosmic coincidence que un tipo que conseguiste en un dating app te preste un libro con ese título.

Tengo muchas razones para seguir en dating apps. La primera, es que creo que son buenas herramientas para la gente que se muda sola a otro país. A veces uno necesita una razón no profesional para afeitarse las piernas, pues. También siempre existe la emocionante posibilidad de que te lleven a comer a un lugar que quieres ir pero no puedes pagar o que te brinden tragos que vengan en vasos, con ramitas, pitillos y hielo y no un aguardiente que sabe a remedio para la barriga, lo que puede pagar tu presupuesto de inmigrante. Es chévere salir a conocer una ciudad como la viven quienes sí son de aquí.

También me gusta que no hay expectativas. A ver, todos sabemos que las probabilidades apuntan hacia que la vaina puede ser un desastre, entonces vamos como en un estado limítrofe entre resignación y desidia. Suena horrible, pero no lo es jajaja. Todos tenemos nuestra llamada de emergencia cuadrada, todos tenemos plan B. No sabes si vas a desperdiciar un outfit en un psycho, no sabes si va a ser aburrido, no sabes si las fotos del perfil son de hace 20 años cuando tenía pelo y podía verse los pies. Él tampoco. Quizás le recuerdes a su exesposa o a su mamá, quizás odies los gatos (hola, sí), quizás no eres ni tan flaca ni tan joven como dijiste. No sabes con qué te vas a topar, pues y eso lo hace una aventura interesante de entrada.

De todas las razones, mi favorita es que no pueden saber quien eres de antemano. A ver, en los perfiles no sale tu apellido y es como raro pedir el apellido, es un unspoken rule que si estás pidiendo el apellido es para stalkear y nadie es fan de lo que lo stalkeen. En Venezuela me pasaba que los tipos que estaban interesados podían saber todo de mí en una llamada y tres mensajes de Whatsapp. Entonces un random Boboyola que ni me conocía me podía describir como que está loca, quiere ser actriz y se agarró a Fulano. FYI: no estoy loca, ustedes son demasiado uptight. No quiero ser actriz, SOY actriz. Y no me agarré a Fulano porque el huevón estaba tan drogado que se le olvidó que estaba conmigo y me dejó en Suka, muchacho pajúo. Como estos venezolanos pajúos lo que no lo saben lo inventan terminan siendo injustos y muy básicos a la hora de describir a una mujer tan... eeeem... ¿Particular? ¿Compleja? ¿Difícil? como yo y me da arrechera que ni en las calumnias me hagan justicia. 

Nunca he salido con un tipo de Tinder o de Bumble sólo para tirar. Por más que quiera ser la Amy Schumer del subdesarrollo creo que tirar por tirar no es lo mío. Ando en una de romance y compañía. Quiero vínculos y conexiones sinceras, reales que puedan fortalecerse y crecer. Quiero estar con un hombre que pueda admirar y que me rete intelectualmente. Yo sí sé que hay hombres normales ahí, los he conocido y besado borracha en areperas, bares y carros. Yo sí creo que hay tipos que no serían un mientras tanto, yo sí creo que no tengo que conformarme con el macho latinoamericano estándar que me rodeaba en Venezuela y ahora me rodea en Colombia.

Sigo en dating apps porque soy, en el fondo una princesa de Disney de la era 2.0: soy La Tinderita. 

NI bendecida ni afortunada, tenaz y disciplinada


Empecé 2017 con nostalgia por los finales, la emoción de tener nuevas oportunidades para hacer todo lo que siempre que digo que voy a hacer (y no hago) y con 3.5 kilos de más. En las primeras fotos del viaje que hicimos, soy una sílfide desnutrida y en la última soy como un buñuelo crudo, redondita y pálida. 

¡Ah! Ya la muchacha usa referencias bogotanas. Bueno, hay que adaptarse. Mi plan era llegar flaca como una niñita desnutrida del tercer mundo, pero miren, no tengo ni la determinación ni la fuerza de voluntad de Sascha Fitness todavía. Comer brócoli cuando los demás comen hallacas debe estar penado por ley. 

¿Cuáles eran los planes al empezar el año? Los planes eran hacer dieta después del 4, que más o menos cumplí; hacer ejercicio dos veces al día, que más o menos cumplí; tomar sol, que no pude porque hacía más frío en Miami que en San Antonio; comprar libros nuevos, que no cumplí porque me compré ropita y los libros los puedo bajar piratas y también sentarme a escribir que jode, cosa que estoy empezando a cumplir hoy. Yo lo hago todo, pero en delay. Dejé de fumar 10 días, volví. Paré 12 horas, volví. La sigo cagando y no sé cómo evitarlo. Si alguien tiene algún truco extra para luchar contra mi débil voluntad, por favor, lo necesito como nunca.

A pesar de todas esas cosas, el año empezó MUY bien. Yes, mayúsculas. Pero el cuento es largo y tengo que empezar por el principio, sopórtenme. En casi cinco meses en Bogotá, lo que más he hecho ha sido stand up. En 6 años en Venezuela, desde que empecé a hacer stand up, también hice más stand up de lo que he actuado. El stand up me ha ayudado a sobrevivir en términos económicos y emocionales, mucho más que la Carrera Madre, pues, que es la actuación. Entonces, vine a Bogotá dispuesta a usarla. 

Fun facts sobre el stand up en Bogotá: hay burda de comediantes buenos, bastantes locales y muchos teatros pero para variar no hay muchas comediantes mujeres. Cuando digo que no hay muchas es que conozco a tres. Sé que hay cuatro activas en circuitos, sin contarme a mí, pero a la otra no la conozco. ¿Por qué es eso? Por lo mismo que en todas partes del mundo, porque cuando somos chiquitas no nos celebran ser divertidas, cómicas o espontáneas, nos celebran ser lindas princesas observando como los niños se divierten y echan chistes desde un rinconcito de nuestros balcones imaginarios. 

Well, fuck that shit. A mí no me lo celebraron nunca, pero igual soy comediante aparte de actriz. 

Armada con mis chistes sobre no tener tetas–a pesar de que tengo tanto tiempo haciéndolos siguen funcionando y me siguen gustando–y una versión PDF del Comedy Bible, empecé a conocer comediantes aquí que se hicieron mis amigos. Me abrieron las puertas de sus locales, de sus circuitos y de sus corazones. Jodí, me reí, conocí esposas, novias, fui mal vista por dichas novias y esposas que no saben que yo no vuelvo a salir con ningún comediante más nunca en la puta vida porque esa gente está muy loca y es muy desadaptada, hice los chistes y fui el tema. Ya varios me trataron de invitar a salir, ya a todos los mandé a la mierda, ya varios me trataron de "ofrecer trabajo" invitándome a comer a las 11 de la noche– ¿de verdad? yo de huevona tengo sólo la cara, babies– pero en líneas generales son todos amados. Por aquello de que el gremio es chiquito, mejor dicho, diminuto como el pene de un hombre que le pega a una mujer, todos nos enteramos de que Comedy Central haría un casting en enero aquí en Bogotá. 

Muchos de mis nuevos compañeritos fueron oficialmente convocados a hacer el casting, a grabar el show que iría a manos de los que mandan y de ahí se decidiría quiénes grababan su propio especial. Obviamente empecé a preguntar qué debía hacer yo para hacer ese casting. Hubiera estado dispuesta a casi todo, menos a acostarme con el productor. Paja, me hubiera acostado con quien fuera. (Atención: eso es un chiste).  

Igual, el 18 de diciembre de 2016 recibí una llamada de esas que te hace volver a la vida. El productor del casting para nuevos comediantes en Comedy Central LatAm, me convocaba a estar en el callback. Yo no lo conocía pero mis colegas de aquí le hablaron de mí. Ellos me nombraron y por ellos me contactaron. La mejor sensación del mundo es que tu trabajo sea bueno y por eso gente que apenas te conoce y que podría ni inmutarse porque eres nueva, porque no eres de aquí, porque no has hecho las cosas como se hacen aquí, te hayan recomendado. Mis colegas fueron mis champions, publicistas y PR. Najadaaaaaa. Le conté a mi familia llorando, porque es el premio más lindo por la siembra más dura y el trabajo más hijo de puta que alguien pudiera tener. 

Ellos han podido omitir mi existencia. Han podido hablar de ellos y no de mí. Han podido recomendar gente que conocían antes de conocerme a mí, pero no lo hicieron. Estoy tratando de no comparar con Venezuela, pero mi experiencia en Venezuela fue muy distinta. Muy pocos comediantes éramos solidarios con los demás. Los que son, saben que son y los extraño todos los días. 

Sí, es verdad que yo no me he calado todas las verdes *en Colombia* pero ya me calé una parte en Venezuela. A mí no me da miedo pasarla mal, porque I've been through hell en el nombre de esta profesión que amo. No le tengo miedo a trabajar y seguir trabajando hasta que algo pase. Pero sí vengo con kilometraje, pues. No soy una nuevona y creo que me merecía estar en ese callback, se los juro. 

A ver, ya yo agarré un autobús semanal por La Bandera para ir a hacer reír gente que de todas todas me iba a subestimar de entrada, ya yo dormí en moteles dos veces por semana, ya yo recibí tres dólares como pago por viajar 6 horas, hacer el mejor show de la vida y volver a viajarlas de regreso, ya yo me monté en carritos sin aire acondicionado por 3 horas hasta Valencia, ya le dijeron en Burger Bar 369 Barquisimeto al host que no me llevara para allá porque "las mujeres no son cómicas," ya me gritaron varias veces "puta" en tarima por hablar de tirar en la rutina, ya un poco hombre que se cree comediante le dijo a nuestros compañeros de trabajo que me había cogido cuando ni un beso le he dado en su puta vida, ya vi como gente mucho menos talentosa que yo es reconocida por ser soez y vulgar en un país ordinario, ya me enfrenté al machismo y la misoginia y lo seguiré haciendo con gusto, ya–creo yo–debo haber hecho aunque sea a uno menos machista, ya otra comediante le dijo al dueño de un bar que qué bolas que yo me creía cómica por ser linda, ya vi como el público se le ríe a los famosos por ser famosos y no por ser buenos, ya fracasé en tarima por insegura, por no saberlo manejar, ya me bajaron a gritos, ya pasé tres minutos sin escuchar ni una sola risita, ya probé quién soy y qué quiero ser cuando me monto en un escenario, ya hice shows en medio de la crisis profesional más heavy de mi carrera, ya usé mi corazón roto para hacerlos reír y planeo seguirlo haciendo hasta el día que deje de respirar,  ya fui enratonada de un show a otro, ya dejé de beber por tener examen al día siguiente, ya me bajé sola de la tarima a llorar a mi habitación mientras mis amigos se tomaban selfies con las groupies, ya vi como en los circuitos en Venezuela el cerrador es hombre–casi siempre–no importa si tiene menos tiempo, material y talento que tú, ya vi que el cerrador no siempre es el mejor, sino el más "famoso," ya vi como gente que no sabe hacer stand up cree que puede hacer stand up porque tiene 100 mil seguidores más que yo, ya me odió la mitad del público por decir que el baseball me aburre, ya vi como llegaba más lejos el que tuviera padrino, ya tuve problemas con mis amigos por meterlos en mi rutina sin pedir permiso (más nunca volvió a pasar), ya me han amenazado por Twitter con violarme si sigo hablando mal del gobierno chavista que arruinó mi país, ya fui percibida como The Help porque mi trabajo es ir a entretener a los que rumbean, ya yo me leí todos los libros, ya yo pasé todas las horas necesarias escribiendo chistes de mierda para escribir uno solito que fuera bueno, ya entendí que no hay atajos, ya pasé horas en vela reescribiendo y reajustando, ya hice todo lo que ha estado en mi poder, ya me olvidé de cualquier mojón mental que haya podido tener en la vida, ya me eché encima a todo el sindicato de prepagos de la patria grande de Bolívar por decir la verdad, que es que ese trabajo no dignifica, a mí no me vengan a joder... Es evidente que aquí va un etcétera. 

Todas esas cosas se pueden resumir en la respuesta que le di a un pana que ese día me preguntó: 

–¿Cómo llegaste tú ahí? 
–Echándole un cerro de bola, darling

domingo, 20 de noviembre de 2016

Volví como Chávez no podrá, porque está muerto :)

Han pasado muchas cosas desde que escribí por última vez en este blog. En este post no voy a hacerle justicia a ninguna, pero sí necesito resumir. 

Es raro, es la primera vez que tengo ganas de escribir en el blog en meses. Es raro haber vuelto, pero me parece más raro todavía haberme ido. ¿Te acuerdas cuando no podías vivir sin bloggear? ¿Te acuerdas todo lo que le debes a este blog? 

Traidora, marica. 

Es que I am a grown up, ya. Este blog tiene casi 10 años activo y me imagino que en 10 años la gente tiene que cambiar, ¿no? You become wiser, digo yo. Not wise enough to drop Tinder y dejar eso así, pero sí, wiser en algunas otras cosas digo yo. No exponerte tanto, puede ser una. 

Es una de las cosas que entendí hace poco, sobre Instagram. Es la razón por la que yo nunca tuve 2983742837483 followers en Venezuela. Instagram es para la imagen y yo prefiero ser reconocida por mis ideas. Obviamente algún día me sacaré las espinas y empezaré a hacer todos los videítos que he dicho y escrito en las notas del teléfono, pero not my time. 

Desde la última vez que escribí en el blog me enamoré dos veces, me desencanté una, fui traicionada por un huevón que me revisó la computadora, le escribí mil veces borracha, dejé eso así, viajé a Bogotá, me mudé a Bogotá, traduje 6 guiones, no escribí el mío, viajé a Chicago y fui a cinco matrimonios entre junio y julio solamente. 

Me desenamoré una y necesito desenamorarme la otra. Ya basta. Ya fue. Ya, Nina, ya. 

También desde que escribí por última vez aquí, me he ganado tres premios. He escuchado a gente que respeto y admiro felicitarme por mi trabajo. He escuchado a desconocidos llorar porque yo lloraba y he visto a gente conmovida y emocionada con lo que vieron en la pantalla. He escuchado a salas enteras de extranjeros reírse con un chistecito súper cool del corto y a una sala full en Alicante morir de la risa cuando les dije que estaba desempleada y que me contrataran. 

He llorado casi todos los domingos, eso no cambia. Ah, paja, menos el domingo pasado que no lloré porque sabía que me iba a mi casa al día siguiente. 

Me he mandado pocas peas pero he amanecido destruida de los ratones. Sólo dos veces, ayer que fue absolutamente desproporcional y el día del matrimonio de R. que me quería arrancar la cabeza cuando amaneció. Qué bolas que ahora me da ratón sin amanecer, tres vinitos antes de las 12:00 am es todo lo que hace falta para despertarte con un ligero pero insistente dolor de cabeza. 

Cumplí 31 la semana pasada, por cierto. 

La mejor parte del año no fue Alicante, no fue Baruta, no fue Chicago, no fue Bogotá. La mejor parte del año es que en mi vuelo vía NYC en abril, ese lunes en ese vuelo de Dynamic yo entré al baño y sobre el lavamanos había como tres bolsitas ziplock de las más chiquiticas, con fajitos de billetes adentro y por mi cabeza ni pasó agarrarlas. No hubo ni un segundo de duda, de hesitation, momento diablito-angelito, nada. Eso no era mío, punto. En todo lo demás no sé pero mis papás en eso no la cagaron. Las bolsitas eran de colores, como magenta, nunca había visto ziplocks tan chiquitas de colores.  

Y si alguna vez he robado un yesquero o bolígrafo sin querer, perdónenme. Obviamente hablo de yesqueros y bolígrafos baratos de kiosko, duh. 

He tenido que aprender a decir esfero y encendedor, no bolígrafo y yesquero. Pasé dos meses negada. Dos meses diciéndole como les había dicho toda la vida, pero me cansé de corregirme, de explicar. Me adapté. Me adapté para sobrevivir y para no andar lost in translation. ¿Eso me hace una traidora a la patria? Espero que no. 

I am trying to be stronger than I am. I am not, yet, but I am practicing. 

Soy Dora La Solfeadora y tuve una maestra por una clase en BDC que me felicitó y me dijo que "you obviously know some music too." Lloré como una loca y le mandé el video a mi profe de canto por whatsapp y luego a mi profe de música con un correo enorme dándole las gracias. Saqué 17 en Solfeo, que para mí es 25 porque sentía que estaba estudiando 25 horas diarias. Lo logré, ¿entienden? Y con excepción del stand up nada me había parecido tan difícil como la música.

He dejado de fumar 17 veces desde que empecé a fumar de nuevo. Je regrette rien. Me calma. El que no sepa lo horrible que es ser esclavo de un vicio, no opine, por favor. 

¿Cómo voy a poder con Bogotá si no puedo ni dejar de fumar? Paja. No quiero dejar de fumar, punto. Cuando quiera, lo dejaré. Mientras tanto pásame el Belmont bogotano que sabe a mierda y el ENCENDEDOR. 

A veces no sé si me vine para perseguir el sueño de una mejor carrera o huyendo de él. 

Estoy trabajando muy duro para tener los problemas que quiero tener: no tengo tiempo, estoy explotada de trabajo, perdóname por no ir, sorry hablamos luego, estoy destroyed, no he dormido nada, espero que el vuelo salga a tiempo, etc, etc. 

Extraño a D'Artagnan todos los días. Viajé 25 horas para pasar 44 horas en Caracas, me da vergüenza confesar cuántas cosas importantes dejé de hacer (dermatólogo, ginecólogo, odontólogo) para poder pasar todas las horas posibles con él. Valió la pena cada segundo. Todas las personas que tienen perros tienen opiniones distintas sobre ser lamidos por sus perros. A mí, por ejemplo no me gustaba que D'Artagnan me lamiera la cara, aunque a veces, me agarraba desprevenida y ya. Cuando me vio el martes, me saltó, me brincó, me puso las patas encima y me tumbó del tiro, me lamió la cara y lo dejé. De ahora en adelante cada vez que lo vea lo voy a dejar. Una de las pocas cosas que sí quise bloggear fue como un cuentico sobre mi relación con mi perro llamado "Ella llegó llorando." No lo posteé porque no le hace justicia a Punchi. 

He hecho amigos chéveres colombianos aquí. Casi todos hombres, casi todos standuperos. Una venezolana me jodió y estafó cuando llegué, eso sí. Tipo para que no extrañara tanto la patria. A taste of mamahuevismo criollo abroad, just enough to not get homesick. ¡Viva Venezooela, no joda! 

Este fin de semana aprendí que el Efecto Guitarra es poderoso, existe y es peligroso sólo si el guitarrista en cuestión toca bien. Si no, es como meh! puntos por intentar pero vete a la mierda que cualquiera se sabe cuatro acordes de Maná. No me gusta la gente destalentada. No salgo con ellos, no les doy mi whatsapp, no son mis amigos, nothing. 

Me imagino que es cero cool tener un blog todavía, pero eso nunca me ha detenido. Es cero cool no tener un choker de cada color de círculo cromático, pero de pana que ya yo anduve como una brujita de Charmed por la vida hace 15 años. Eso sí, de haberlo sabido no hubiera botado ni una sola pulserita y revendo esa vaina aquí en pesos. 

Sigo siendo educada. No he empezado a jalar bola todavía a nadie que no se lo merezca. No soy polite con gente imbécil. Pregúntenle a Amy Schumer cuántas vainas ha dicho en toda su carrera para quedar como una jeva polite y diplomática. Yo no quiero trabajar en la ONU; marica, yo quiero agotar el Madison Sq. Garden. Obviamente el día que me vean siendo una maleducada pueden cachetearme, pero el día que me vean siendo hipócrita o jalabola, los autorizo para que me lapiden y crucifiquen. 

Tengo blog, no uso choker, sigo fumando cuando no es cool. Ugh, je suis démodé. 

Dejé a mis libros huérfanos en Venezuela. Mis libros, mi perro, mi casa, mi montaña, mi mamá, mi pitá, mi papá. Si dejas todo lo que eres en otro lugar, ¿quién eres? Esto ha sido lento y complicado, pero allá también lo fue. Espero que no me tome 30 años más estrenar una vaina en Colombia, porque el protector solar ha sido maravilloso, pero coño, no podemos pedirle que encima me photoshopee en la vida real. 

I missed this. I missed you all. 

martes, 1 de marzo de 2016

Una ayudaíta para la dramaturga

En un libro llamado Show Your Work, el autor dice que "online is the biggest scenius on the planet." No sé cómo terminar esto entonces vine a exponerlo acá. Es un monólogo basado en una escena increíble de Almost, Maine que no sé terminar. Me gustaría hacerlo parte de algo más grande, pero si no sé terminar el monólogo menos sé darle contexto. Si alguno tiene alguna idea de cómo ayudar, por favor sugiera. No hay ideas malas. Nombraré a la protagonista en su honor.

Él está sentado en la sala y entra ella. Mientras habla trae más cajas y las va armando en una muralla entre los dos. 

Vine a traerte tu amor. Bueno, el amor que siento por ti. Es de mí para ti, no sé si es mío o tuyo ahora. Vine a dártelo porque no puedo seguir sintiéndolo. Yo sé que no lo quieres. Yo sé que es poco. O quizás es mucho más de lo que te mereces. Pero acá está. Todo este amor es tuyo. Fue mío y ahora es tuyo. Si no se hubiera acabado el tuyo, todo este podría ser nuestro porque no soy pichirre, pero entiendo que así no funcionan las cosas.

La magia de este amor es que nació y creció en pocas semanas y que aún así, no se ha muerto. No se va a morir en meses, tranquilo. No es que te estoy dando un amor vencido. Acá la única vencida soy yo. Por favor, así no lo quieras, agárralo. Si quieres después lo lanzas por la ventana, pero no me hagas más daño. Acéptalo, porque no tiene condiciones. Toma todo este amor que ha podido ser tuyo por siempre si lo hubieras querido. Si me hubieras querido. No me importa lo que hagas con él, de verdad. El amor es para repartirlo. Si uno se queda con ese amor entre pecho y espalda, literalmente, puede matar. Bueno, no conozco gente que se haya muerto de amor. De desamor sí, aunque la gente no lo entienda. No entienden que es una muerte metafórica, pero sigue siendo una muerte.  No te entierran en un vestido lindo o en tus blue jeans favoritos, y que a tus familiares y amigos les sabe a mierda que tú seas atea ellos harían misas igual. No se muere tu cuerpo pero se muere una parte de ti. Esa parte no revive, se va un pedazo de uno para siempre.

Dicen que se llena ese pedazo con otras cosas, con otros, con la vida, con el tiempo pero de verdad, lo peor que le puedes decir a una enguayabada en la cúspide de su dolor es ese cliché. Odio el puto tiempo.

No es el corazón lo que se muere, es como un pedazo del esternón, de hecho. El corazón está más vivo que nunca, porque está en carne viva. Lo que queda es como un huequito donde tú quedabas. Una presión tan poderosa que sientes que te va a aplastar. Sí, es verdad que no se muere tu cuerpo. Se muere o se rompe en trillones de pedazos el alma, que duele más que el cuerpo. Ella cava un foso y se echa ahí a morir. Se entierra en la miseria y la rabia y el dolor… uy, el dolor, y se queda ahí hasta que le den tanto vodka que se peguen los pedazos. El vodka es mejor que el tiempo. Los mil pedazos que estallaron y se regaron por tu cuarto, por tu baño, por tu celular, por el sofá de tu casa, por el primer cine, por el asiento de tu carro donde tiraron un día que estaban borrachos y pelando tanta bola que no podían ir al Dallas, por la almohada que huele a Calvin Klein One o en tu caso la versión de Calvin Klein One de Perfumes Factory, otro pedazo en la escalera donde una vez te cañiste borracho y yo no pude sino reírme, otro pedazo rodó por el balcón del que quiero lanzar, otro pedazo se enredó con la lámpara que casi rompemos el día que tiramos la primera vez, otro pedazo en la cartera justo al lado del celular que cada vez suena menos y nunca eres tú.

 Vas por la vida como The Walking Dead, porque eso es lo que sientes que eres. Un zombie que anda por incercia. Eso sí, como tú eres arrecha, porque una es arrecha, hace todo como siempre, después de las primeras 48 horas. Las primeras horas son de pijama, vodka y moco. No me jodas. Me lo merezco. Después te paras y vas hinchada al trabajo, fea a la universidad y mocosa a los cumpleaños de tus amigas que creen que esto nunca les va a pasar a ellas porque lo de ellas sí era de verdad. Pajúas, yo también creía que éramos de verdad. Vas haciendo las cosas como en Bernarda Alba, cuando Magdalena dice que hace las cosas sin fe, pero como un reloj. Porque una está en la mierda, pero una no es irresponsable.

Pasar de caminar sobre las nubes a llorar en posición fetal. Así. Ir por la vida así. ¿Cómo puedo seguir por la vida así? Como un cáscara. En neutro, sin necesidad de que te puyen porque vas en bajada tú solita. Yo tan convencida hace una semana de que este amor sólo crecería, de que habrían cajas, bolsas, depósitos y galpones llenos de amor de los dos y mírame ahora cargando cajas y cajas y bolsas y bolsas llenas de amor no requerido y no deseado. La bolsa soy yo.

Sí sé. Sí sé cómo seguir. Te doy todo tu amor para que este Roraima emocional se haga más ligero. Tómalo todo. Quédatelo tú. Yo no lo quiero. No puedo ir por la vida cargada de amor para ti porque no es justo con quien sí se merezca algo, darle un amor que no le corresponde. Un amor que era para ti, no puede ser de más nadie. El hecho de que lo tengas tú no significa que voy a dejar de sentirlo, claro. Fue parte de mí primero, este amor y yo estaremos conectados hasta después de que se espiche. También tú, aunque no lo quieras. El amor nos vincula así no lo queramos, así haya pasado, así no haya sido bien recibido.  

(Trae la última caja) 


¿Esto era todo? Qué raro, se sentía como más. Como que el dolor magnifica las cosas.  

domingo, 21 de febrero de 2016

Objetivos

Que nunca se me olvide por qué empecé.

Que nunca me rinda.

Que disfrute el camino. Siempre.

Que no me pesen tanto los que nunca estuvieron o los que estuvieron pero después no se quedaron.

Que no me importe si voy sola.

Que me importe tampoco que nunca me conforme con mala compañía.

Que entienda que el dolor es temporal. Siempre.

Que nunca deje de buscar.

Que algún día Adele deje de ser el soundtrack de mis amores.

Que nunca me conforme.

Que nunca menosprecie el silencio.

Que no me cueste tanto.

Que me duela menos.

Que pueda tener permiso para cansarme.

Que me dejes de importar.

Que no me emocione tan rápido.

Que confíe siempre en mí.

Que cada vez la cague menos.

Que no me de miedo ni la cámara prendida, ni el ojo del público ni la página en blanco.

Que el aplauso sea largo y poderoso.

Que aprenda a dejar ir.

Que pueda salvar a los que tengan y quieran salvación.

Que nunca deje de emocionarme.

Que nunca deje de trabajar por merecer más.

Que querer más no sea pecado.

Que no crea los no y que siga buscando los sí.

Que no me intimide.

Que no me deje vencer.

Que no me distraiga amando tanto a alguien que deje de amarme yo.

Que no me distraiga amando tanto que deje de trabajar por Oscar, el hombre metafórico que más he querido en la vida.

Que esto me haga volverme mierda.

Que sea para mí.

Que quiera ser para mí.

Que yo trabaje tanto que no haya manera de que no sea para mí.

Que mis amigas me acompañen hasta el final.

Que mis miedos no sean más poderosos que mis sueños.

Que mis rencores se curen y se sanen.

Que ser feliz sea más importante que ser perfecta.

Que la felicidad no sea dosificada.

Que no sea overwhelming.

Que nunca me mojonee.

Que cuando deba escoger, escoja bien.

Que nunca sea la última noche contigo, donde quiera que estés.

Que lo bueno perdure.

Que lo malo sea siempre temporal.

Que cuando esté borracha y melancólica, me quede sin datos o sin pila.

Que los lutos sean breves.

Que este dolor no me desvíe ni me distraiga.

Por favor.

martes, 16 de febrero de 2016

Confesión # 103

Son las cosas que hubieran pasado si siguiéramos hablando, si todavía fuéramos amigos, si no se hubiera muerto. Muchas cosas para mucha gente que ya no está conmigo porque esta semana me pasaron muchas cosas lindas. 

Le hubiera dicho que ya estoy saliendo de la reunión y que estuvo fina pero una de las actrices se volvió loca. "Dios sabe por qué yo soy sólo actriz, porque si fuera la productora hubiera llamado a la back up de una." 

Te hubiera escrito cosas cursis como a las tres de la mañana, porque al terminar de estudiar pensé en ti. Después lo hubiera borrado y te hubiera puesto something mean, porque sólo así sé flirtear. Algo tipo "odio a la gente que duerme, como tú, mientras otro estudia, como yo." 

Le hubiera mandado el capture de lo que dijo mi hermanito del corto a ti primero, porque eso es lo más emocionante de ser Selección Oficial de Algo. Que tu hermano esté orgulloso de que estés yendo lenta pero segura a donde siempre dijiste que irías. 

Le hubiera mentido diciendo que no estaba llorando, pero sí, de bolas que lloré. Un poquito con la noticia y burda con lo que escribió Mauri. 

Te hubiera mandado un voicenote contándote inmediatamente después de llamar a mi mamá. 

Te hubiera dicho que estoy triste porque es el logro más importante de mi carrera y de los que son supuestamente mis amigos, pocos me felicitaron. Yo sí tengo que hacer como si me emocionaran sus matrimonios y sus bebés (es paja, sí me emocionan) pero esto es tan emocionante para mí como lo otro es para ellos. 

Te hubiera mandado un voicenote que si "ugh, qué ladilla seguir ensayando." 

Te hubiera pedido que por favor me dejaras de stalkear. Chicoparaqueporfa bájale dos, intenso. Seguido de una risita de tarada. 

Hubiera sonreído como la gente que sonríe cuando alguien le gusta cada vez que ve el celular. 

No me estaría muriendo por fumar. 

Sexting. Sexting que jode. 

Le hubiera contado que quiero borrar Tinder y si me hubieras dicho: "ya yo lo borré," lo hubiera borrado. 

Postearía menos todavía. 

No hubiera ido al brujo. 

No hubiera cerrado nuestra conversación. 

Confío en mi intuición y en el brujo, sorry. 

Te mandaría voicenotes cantando Sorry con emoción desproporcionada pero perfecta afinación para lucirme. 

No cantaría tanto Adele. 

Me traes suerte. Tú te fuiste pero la suerte no se ha ido. So, thanks. Maybe you are not gone. Maybe, just maybe there is a glimmer of hope. I want to hope. 

No sé si postear esto. No, no lo voy a postear, porsia. 

Maybe I can be vague enough. 

Todo está mejor que bien. Todo Normal



Acá el trailer de uno de los highlights de mi carrera. Corto que es Selección Oficial del 32nd Chicago Latino Film Festival y yo no podría estar más orgullosa.