lunes, 6 de enero de 2014

Confesión # 87

Tiene que haber más de mí. Algo más que no he descubierto todavía. Días como hoy, me emociona burda conocer lo que queda. 

Algunos de nosotros pasamos mucho tiempo tristes. Nos cuesta más recuperarnos de los coñazos y preferimos enrrollarnos como tequeños en las sábanas por semanas que hacer todo lo que tenemos que hacer. Sí, tendemos a deprimirnos y eso no nos hace locos de clínica. 

Ni estamos locos, ni estamos solos. 

Estamos deprimidos y no saben lo duro que es. 

Cuando me quejo me regaño por las mariqueras de las que me quejo, yo sé que tengo suerte de muchas maneras y después me quejo porque qué ladilla no sufrir más para poderme quejar con ganas y sin sonar como una selfish and priviledged little bitch. 

Hoy empieza una de las actividades que convertiré en hábito este año. Voy a escribir dos horas diarias, cinco días a la semana. Algo terminaré y si no, bueno, blogging will be done. 

Cada vez que el perro ladra por mariqueras me provoca matarlo. Ya lo dije. No lo voy a matar porque lo amo, pero así debe sentirse una mamá cuando el carajito lanza el plato contra la pared por décimaquinta vez en la cena. 

Siento que si más mamás fueran abiertas y honestas sobre lo cansadas que están y sobre cuántas veces al día quieren matar a los carajitos serían más felices. El hecho de querer matarlos no significa que los amen la mayoría de las veces, is what I am saying. 

No había querido leer The Fault In Our Stars por miedo. Empecé hoy y estoy desesperada por terminar ya. 

El Kindle me gusta hasta que se queda sin pila. No es tan grave, de pana. 

Tuiteo como si nadie me estuviera siguiendo. 

En mi stand up hago los chistes que me dan risa a mí. 

No me acuerdo cuando fue la última vez que me privé de la risa viendo algo en Internet e igual, sigo buscando algo que me haga privarme de la risa en Internet. 

La última vez que me privé de la risa fue el primero de enero y no estaba sola. 

Hay camas que exacerban las ganas de sufrir. La de mi casa es así. No estoy en la de mi casa, técnicamente. O sea, estoy en la Casa B. 


Ahora sí tengo dos casas. En la que vivo ahorita y en la que quiero estar. 


La extraño a ella por cuando es ella. La odio cuando es la loca de mierda que pierde los papeles. Mi miedo más grande se cumplió. Soy igualita a ella en demasiadas cosas. En todo lo malo, que shit. 

No le dije que yo también estoy mal. Hablamos hace dos días por teléfono. Él me dijo que estaba mal. Una mujer verdaderamente valiente le hubiera dicho que ella también. Que yo también estoy mal y que necesito la ayuda y el apoyo y el cariño y un abrazo y él llenó todas esas carencias por un ratico y fue genial y estoy muy agradecida. 

Que tengo flashes de estar bien, sí. Se sienten increíble. A veces puedo quedarme un raaaato en los flashes. O sea, puedo alargarlos y gozo. El problema, como siempre, es la caída. 

El otro día vi a uno "de los buenos" que terminó siendo un hijo de puta como todos los malos. Hice eye contact, puse cara de odio y seguí. Espero que en algún momento le haya dolido tanto como me dolió a mí ese segundo de eye contact. 

A veces hago una lista mental de cuántos hombres han llorado por mí, que me conste. Es que si 1/10 de los pajúos que me han hecho llorar a mí. 

No termino de entender cómo hay gente que puede no llorar and it reaaaaally haunts me. Quiero aprender a hacer eso. A tener el impulso de llorar y contenerlo. Me parece una cualidad envidiable. 

Hubo un tipo con el que siempre culpé al timing. Después entendí que es que él era un hijo de puta y llegué a la conclusión de que el "mal timing" era una excusa barata que ponen los mamagvos. Ahora, quiero creer que sí, que el mal timing existe, que es un actual thing y no invento de varios patanes para seguir siendo patanes pero con varias al mismo tiempo. 

Ojo, el primer hijo de puta siempre fue y será hijo de puta. No hay mal timing que valga. 

Mis excusas también han sido súper estúpidas, pero allá ellos que se lo creen. 

Uno de los misterios del universo que me atormenta es por qué pasas meses sin que naaaadie te llame, pero empieza a caerte uno y tooooodos quieren caerte. Why, Universe, whyyyy? ¿Tú no eras que si fan del balance, pues?

I know how this plays out, because the Universe is not as mysterious as it claims to be. Yo sé que la vaina se acabó para que yo me enfoque en los planes y proyectos que sí son importantes, yo sé. 

Los planes y proyectos importantes me dan mucho miedo. 

A veces cuando sé que la persona está equivocada en sus facts no la corrijo porque no tengo cómo demostrar que sí sé de lo que estoy hablando. Bueno, por eso y por no sonar pedante. 

Me encanta cuando le va mal a alguien que me jodió. How SHOCKING! She is a bad person. Uh, Mufasa. ZZZzzzZZZzzz. 

La primera vez que un libro me hizo llorar fue el cuento de La Sirenita sin toda la magia Disney. La segunda vez fue el Diario de Ana Frank. 

5 comentarios:

Messerto dijo...

Hoy tuve un sueño y tú estabas en el.
Caramba, por todos los santos de los sueños paradójicos adoradores de Freud, juro que te conducías como creo eres y no como mi subconsciente quizás hubiese pretendido. Extraño, muy extraño...

Fabi A. dijo...

Yo sentía el mismo miedo por The Fault In Our Stars, pensaba que iba a ser simplemente trágico y por lo tanto triste pero cuando decidí leerlo me gustó aunque odio el final.

Fabi A. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ora dijo...

"Estamos deprimidos y no saben lo duro que es."
No lo saben, el que nunca lo ha sentido no lo sabe, y no hay forma de explicarlo. Por eso se lo cuento a mi psicóloga.

Ora dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.