jueves, 15 de noviembre de 2007

He´s Not That Into You If He´s Not Calling You.

Me arrecha que no tengan palabra. A mí y a todas las mujeres del mundo. Por qué, honestamente, tienen que decir que van a llamar y no llaman? Si no te gusto no me pidas el teléfono, papá. Y si yo fui lo suficientemente pendeja como para dártelo no me digas que me vas a llamar y no lo haces. Yo hoy no recibí una llamada. Por primera vez en años me quedé esperando como una pendeja al lado del celular. Sin revisarlo compulsivamente, cierto, porque ni que el tipín fuera Colin Farrell o algo así, pero esperando al fin y al cabo.

Este es uno de los misterios que nunca resolveremos, al igual que los hombres nunca sabrán por qué las mujeres somos tan, como dicen ellos, enrolladas. No entendemos por qué dicen que van a hacer cosas cuando desde un principio no tienen la intención de hacerlas. Por lo menos we follow through! Lo peor es cuando llaman, dicen que van a ver que hay para hoy, y que nos llaman después para cuadrar bien, porque eso te convierte automáticamente en un mentiroso y a nosotras nos convierte automáticamente en unas ilusas. Brother, tu problema de mitomanía me molesta. Yo no voy a aprender a hacer punto de cruz mientras espero tu llamada. Me rehuso categóricamente a sentirme además culpable por encontarnos después. Porque esa es mágica: si te lo encuentras esa misma noche te va a decir cualquiera de las siguientes cosas:

1.- Que se quedó sin saldo. (Él y tú saben que su celular es tarjeta de crédito).
2.- Que te llamó pero no le caían las llamadas. (WTF?? Me vas a ver MÁS cara de pendeja? No fue suficiente la primera o qué?)
Y mi favorita personal, 3.- Que que bolas que no le atendiste. Esa es mi favorita porque los idiotas no entienden que como mujeres somos las reinas de los intentos de voltear tortillas y /o de hacernos las víctimas. Taradines.

Me reservo el derecho a mentarte la madre por no llamarme. No porque me intereses, si no por que como no me interesas y así y todo me encabronó, eso lo hace muy grave. Y además, cómo te grafico que tus excusas tienen para mí la validez de una servilleta emparamada: no me interesa que hayas sufrido de "amnesia temporal", no me interesa que te hayan metido "burundanga en el trago y te violaran", no me interesa que "se haya muerto el gato de tu abuela y la tuviste que acompañar al velorio", no me interesa que se te haya "enrollado la noche" (con otra mujer lo más probable a la que le vas a hacer lo mismo que me hiciste a mí), no me interesa que la pea haya sido tan fea que "perdiste el celular", no me interesa que se te haya "dañado el chip". No me interesa ninguna vaina que tú tengas que decirme. Punto.

Entonces, como no me interesa, hice por tercera vez hoy algo que muchas mujeres hacen y a veces les resulta para no tener la tentación: borré el número. Borré el número de la memoria del celular en todas sus manifestaciones: mensajes enviados y recibidos, llamadas recibidas y directorio. Y lo mejor en esta ocasión (y en mi segunda) es que no me sé el número, porque 1.- tengo pésima memoria y 2.- mi No First Use Policy (sí, como la política sobre el uso de bombas nucleares de muchos países) definitivamente funcionó. Sooo, no drinking-and-dialing esta vez por mi lado. JA!

2 comentarios:

maria fernanda dijo...

Uva insisto... u r a genious !...

MARACA dijo...

jajajajaja puedes creer que no habìa leído este hasta ahora! jajajaja te quedó buenísimo... "Taradines"! jajajaja muaks