lunes, 17 de marzo de 2014

Estado Civil: Marchando

Me han regañado por no escribir y tienen razón.

Vengo a escribir, porque uno es lo que hace y no lo que dice. Los escritores, escribimos. La verdad es que he escrito pero sin publicar. La Preocupación País ha sido mi única ocupación en las últimas 6 semanas y piquito. Este fin lo pasé evadiendo, sí, y he salido como una disociada a matrimonios y reuniones y he hecho planes para no pensar, pero siempre terminamos pensando. Siempre terminamos hablando de eso. La conclusión en todos mis anillos de seguirdad tiende a ser la misma: Yo sólo sé que no sé nada. Ninguno entiende bien qué hacer, creemos que lo que se puede hacer no lo podemos hacer nosotros sino los militares, estamos casi siempre perdidos y confundidos y siempre cagados.

A veces hasta bajamos la voz. Esta línea es la que más vergüenza me ha dado en tantos años de blog. Quien no se haya dado cuenta de que esto es una dictadura es un huevón. Como que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Hay gente que no entiende la magnitud de nada. Hay gente que no ve el deterioro. Hay gente como uno, que se acostumbró y se conformó a las migajas gubernamentales, a las colas, a las injusticias, a las detenciones, a la inseguridad, al miedo, a la pobreza, a la crueldad, a la escasez, a los robos, a la violación de nuestros derechos, al irrespeto por parte del gobierno a la clase más productiva del país, a la discriminación y al odio. Mis panas chavistas se burlan de nosotros cuando lloramos las muertes de los chamos. Voy a decir lo que se supone que puedo decir: yo no he llorado la muerte de ningún miembro de ningún colectivo porque son unos delincuentes. No son lo mismo. Los estudiantes fueron a marchar y ellos fueron a matarlos.

Crucifíquenme. No estoy diciendo que bien hecho, que se lo merecen. Estoy diciendo que no los lloro porque bastante tolerantes hemos sido de la delincuencia y quienes la perpetran y creo que el día que dejemos de hacerlo podremos reconstruir al país. Sorry, yo sé que esa gente tuvo hijos y familia. Pero Bassil y Génesis y Geraldine y Roberto y dos decenas más de venezolanos también. Yo no me burlo de sus muertos y me indigna que se burlen de los míos. Por eso odio a Chávez. Por eso odio a ese maldito dictador. Logró que nos odiáramos tando que todos acá creemos que tenemos derecho a insultar y burlarnos. Los engañó tanto que ven la puta foto de cómo queman carros y dicen que fue que alguien dejó un cigarro prendido cerca de un caucho. Maldito sea, mil veces.

Yo amo este país y me ha hecho llorar demasiado. Sus problemas políticos, sociales y económicos son una maraña que pareciera no tener fin. ¿Quién consigue la puntica del hilo que desenreda este nudo?

1 comentario:

Ma. Virginia Gutierrez R. dijo...


"Yo amo este país y me ha hecho llorar demasiado. Sus problemas políticos, sociales y económicos son una maraña que pareciera no tener fin."