jueves, 4 de noviembre de 2010

OPPD, Día 22

Hope is un-fakeable o... my favorite post of the whole project. 

Según la mitología griega, Pandora fue la primera mujer en caminar la tierra. Pandora fue creada por encargo. Veámosla entonces como la Eva de la cuestión. Tienen más en común de lo que pensamos. 

Zeus le pidió a Hefesto que modelara con arcilla una mujer. A Afrodita le pidió que la hiciera hermosa y sensual y a Atenea que la adornara lo mejor posible y la hiciera diestra para las manualidades. Después, Zeus la cagó. Zeus le pidió a Hermes que la hiciera proclive a chismear, sembrar discordia y seducir para lograr todo lo que ella quería. Y como para rematar, la hizo emocionalmente inestable. People should have shot the Messenger.

Pero a Pandora nadie le da crédito por ser la más mujer de todas las mujeres, más bien le echan la culpa de una vaina que, muy en el fondo, no fue su culpa. Una vez más, Eva de mi corazón: la cosa es contigo.

La cosa es que supuestamente, hasta que Zeus mandara a hacer a su femme Pret-a-porter, los hombres habían vivido felices y libres de enfermedades, de dolor y de sufrimiento. El problema es que Zeus la manda después de que Prometeo se robó el fuego.  Pandora se casa con el hermano del pobre ladrón y ahí es cuando arranca el plan macabro del papá de los helados.

Zeus le da una cajita a Pandora (debe haber sido muy linda, aunque de verdad no era una cajita si no una jarra… muy linda jarra también, presumo) y le dice que no la puede abrir nunca, bajo ninguna circunstancia. La pobre, mete la gran cagada de la historia de la humanidad y abre la caja por culpa de su curiosidad. Si esta curiosidad es naturaleza humana o es culpa del encarguito que le hizo a Hermes de hacerla medio cizañera, cada uno decida.

Lo que me motivó a escribir esto es que nunca nadie te habla de lo que no tuvo chance de escaparse de la fulana cajita. Se escapó el miedo, se escapó la rabia, la maldad, la avaricia, el dolor, el sufrimiento, la arrechera, la violencia y todo el resto de los males de la humanidad. Ok, fino. Quiero saber a quién le convenía dejar ese cuento hasta “y entonces ahora la humanidad sufre por culpa de una mujer. The End.”

La esperanza quedó atrapada. Salió todo, menos eso. Después de esa cantidad de pestes, me parece irónico que estuvieran juntas to begin with, pero quién soy yo para meterme con un dios. Atrapada ahí, en su cajita por los siglos de los siglos. La esperanza está ahí, en serio. Por eso es que nadie la puede perder. Porque está encerrada, cuidada y protegida en su cajita. Eso sí, la esperanza a veces tienes que sacarla a pasear. Tienes que pulir la cajita cada vez que puedas para que la esperanza nunca muera.

Y es muy peo de cada uno cómo quiera llevar su esperanza, digo yo. Algunos la entierran y no quieren saber de ella porque prefieren quejarse de que el vaso está medio vacío y no les da la gana de pararse a servirse otro ron. Otros, encierran la esperanza porque creen que guardándola es la única manera de conservarla. Algunos, la sacan… no, la botan porque se echan a morir. Otros sólo la sacan cuando la necesitan. Es decir, es muy tu peo cómo interpretes tener esperanza o no. En su jarrita o fuera de ella significa algo diferente para todos.

 Yo, mujer al fin, la saqué de su cajita y me la guindé de un collar arrechísimo. 

1 comentario:

Mariale divagando dijo...

Ciertamente, este post ha sido de lo mejor de este proyecto.