domingo, 4 de septiembre de 2011

Confesión # 69

La verdad es que I am a hopeless romantic. A pesar de mí. 

Lo digo porque cada meaningful relationship que he tenido tiene su cajita. Soy un producto de mi entorno y en casi todas las películas y en casi todas las casas de las abuelas hay un baúl de los recuerdos. Yo tengo cajitas que acumulan objetos que a simple vista, parecieran inservibles, pero están cargadas de significado para mí.

Esta cajita es la más vacía de todas. Está tan vacía que si la agitas un poco, suena como una maraca. Las pocas cosas que tiene adentro se mueven y ese sonido me aturde hoy. Esta cajita tiene dos corchos de prosecco, unas facturas, un juguetico de un huevito Kinder y unas cuantas cosas más que ahora no recuerdo. Me pararía a buscarla y revisar bien pero creo que me puede hacer mucho daño ahorita. Suficiente tengo con todos los recuerdos de lo que tuvimos y con el dolor y la nostalgia de extrañar las cosas que no. Añorar todo lo que nunca sucedió es lo que más duele.

Esa cajita va a torturarme por las siguientes semanas. Cuando la bote, será porque perdí toda la esperanza. Y ahora la esperanza es lo único que tengo que no me duele. La esperanza me permite que el dolor no sea tan profundo.

Me enamoré del hombre de esta cajita en un mes y medio. Qué mal intensa. A los 25, todavía no he aprendido a no dejar que mis emociones tomen el control. Loca y apasionada, that´s just who I am y pareciera no haber posibilidad de mejoría. Qué cursi es la palabra "apasionada", de verdad.

En esa cajita cabían más cosas. No solamente se trata de poder, si no de querer también. Yo quería que hubiera más cosas. Construir esto juntos como lo habíamos hecho e ir añadiendo con el tiempo objetos nuevos. Recuerdos nuevos. Canciones y besos también. Esos no se pueden meter en la cajita, pero sí en mi cabeza.

Ahora, del hombre que me hizo soñar con él todas las noches por un mes y medio, sólo quedan pocas horas de sueño llenas de pesadillas. Queda una cajita y una lista de canciones que no podré escuchar hasta que esto se me pase. Quedan todas las ganas. Quedan las ganas infinitas de ti. Queda tu olor tatuado en mi sistema límbico. Queda un regret gigantesco y saberte no ser capaz de perdonar. Queda el recuerdo de tu voz y todas las cosas que lograbas con ella. Queda saber que no había nada más que yo pudiera hacer, cosa que a la larga me dará tranquilidad. Queda extrañar. Queda poco de mí, pero no será la primera vez--y espero que tampoco la última--que me reconstruya. Quedan más Post-Its para mí. Queda más espacio en la cama. Queda googlearte. Queda todo lo que me enseñaste a sentir. Queda rezar porque no encuentres otra tipa anytime soon. Queda una botella de ron, una caja de cigarros y una bolsa de Nestea. Queda sobre todo pensar y leer. Queda devolverte tus libros. Queda obligarme a dormir, a comer y a cepillarme los dientes. Quedan promesas de no hacerme daño. El hecho de que tú no me quieras más en tu vida, no significa que yo no me quiero. Queda la certeza de que el amor propio no depende de nadie si no de mí misma. Queda mejorar. Queda aprender. Queda llorar un ratico, pero un ratico solamente no vaya a ser que se me vaya de las manos.

Queda mucho por vivir. Queda mucho por sentir. Estoy mal, pero voy a estar bien.

1 comentario:

La Macorina dijo...

"Queda mucho por sentir"
Tengo esa frase tatuada en el pie izquierdo.
En color rojo, que es un color serio (Para bien y para mal).
Además, yo no me tatúo boludeces.
Y tú escribes sobre ti, y las verdades personales nunca son boludeces.
Así que debe ser verdad.
Es un alivio.