domingo, 4 de noviembre de 2012

A brief history of important men

Como ahorita no me gusta nadie, me pongo a pensar en los que me gustaron. Siempre logran amargarme de alguna manera u otra. Me echo las culpas que tuve y reparto lo demás. La culpa de ellos.  Recuerdo y revivo. Busco y consigo excusas y momentos buenos. Los momentos buenos hicieron que me quedara. Los momentos malos me llevaron al siguiente. 

La mía es la que más me amarga. Haberme vuelto loca así por él, me amarga. Yo debería saber quién puede volverme loca y quién no. A veces tengo destellos, pero la mayoría de las veces soy clueless como quinceañera. Clueless y naïve, a los veintiseis. 

Pienso en todas las ganas que te tuve y en lo sabroso que se sentía perder la razón. Me sobraron ganas y me faltaron razones. Te escapaste con mis ganas y cada vez que te veo las revives. No te fuiste porque nunca estuviste y por eso la ausencia se sintió desde el principio. Igual fantaseaba con un mundo paralelo donde yo pudiera quererte como quiero cuando quiero y que tú me quisieras de regreso. No sólo que quisieras y trataras de acostarte conmigo, si no que me quisieras. Con ojeras, con complejos y sin tetas, como soy. Por eso nunca pasó nada. Porque tú me gustabas para todo y yo te gustaba para una sola cosa. 

También pensé en llamarte alguna vez. El vodka pensó en llamarte y yo decidí que no. Me ayudó no tener tu teléfono, claro. O no tener minutos para llamadas internacionales. Nunca me quitaste las ganas de quererte. Me las tuve que quitar yo. Me las quité tan bien que ahora no siento nada cuando pienso en ti. Por estúpida, no me gusta no sentir nada. Me parece chimbo y aburrido. Mi condición irrevocable de actriz me obliga a no dejar que nada me pase. Nunca. Algo siempre tiene que pasar. Mi adicción a las emociones fuertes me jode de esa y muchas otras maneras.

Tú me hacías reír demasiado. Venimos de backgrounds demasiado parecidos y no había dos personas más diferentes. Tú, privado y serio. Yo, bloggera y loca. Creo que desarrollamos genuino cariño y afinidad. Pero nunca ha debido trascender. Los dos lo sabíamos y no nos importó. Siempre me pregunto si eres feliz. No quiero que no lo seas, ojo, pero pienso si de repente podrías ser más feliz conmigo. Yo lo vi como que tú necesitabas una dosis saludable de locura en tu vida y yo necesitaba una dosis de racionalidad. En ese sentido, we were perfect for each other. He soñado contigo. Nunca sabrás cuán importante podrías haber sido para mí. Yo tampoco lo sabré, pero I am guessing preeeetty important. Todo era fácil y effortless contigo. Me ganabas todos los staring contests y eso me daba arrechera, pero alimentaba tu ego masculino. It made you happy and that made me happy. Fue una estupidez, pero you meant things for me. No podía con el secrecy and the guilt and the distance and the rest, pero sí. You could have meant so much more than you did and I like to believe I could have too. No pude odiarte por más de que traté. Hubiera sido más fácil que estar en ese guayabo metafórico/limbo emocional todo rarito en el que quedé cuando paramos. No estoy diciendo que hubiera ofertas y promesas incumplidas, estoy diciendo que la imaginación voló muy alto y muy rápido por la química increíble y eso jode. No es complicarse, ni enredarse, ni enrollarse. Es joderse. There was more for me and I know there was more for you. A veces, es así de fácil. 

Me dio rabia querer una relación contigo y que tú no me la dieras. Me dio orgullo y mejoró mi autoestima cuando me di cuenta de que así tú la hubieras querido, estar en una relación seria contigo hubiera sido un espiral descendiente de autodestrucción. Las mujeres inteligentes no tienen relaciones así y yo soy inteligente cuando logro sacar el queso y las ganas de la ecuación. Y sí, lo he hecho varias veces. Eras el más peligroso de todos. Paja. Eres el más peligroso de todos. El que mejor me besó el que mejor me tocó y el que una vez jodiendo me dijo "de pinga, entonces no te hablo más" y cuando respondí "ok, maneja con cuidado" me dejó caminar cinco pasos hasta salir corriendo a abrazarme. 

No quiero ganarme el Oscar y pensar en la posibilidad de que tú me estuvieras acompañando. ¿Y si te estuvieran premiando a ti? What would that be like? Podría mi ego de mierda manejar el hecho de que el postproductor talentosísimo de mi novio esté ganándose un Oscar y yo esté matando tigres en comerciales de champú? No. I wouldn´t. Porque te demostré que al final no soy nada más que un selfish bitch y mira, that turned out well. I think about you the most. 

También era que yo necesitaba un hombre de domingo a las seis de la tarde y tú querías una mujer de sábado a las tres de la mañana. He sido la mujer del sábado a las tres de la mañana, he tenido hombres de sábado a las tres de la mañana, pero en ese momento no me servía. 

Contigo era que le jalabas demasiada bola a la gente incorrecta y despreciabas a quienes tenían criterio, sustancia y talento para sustentar un acto tan inherently humiliating. Yo te veía como algo y tú me viste como nada. Las mujeres somos demasiado aspiracionales, pero los hombres con quien esta mujer esté deben serlo también. Yo no soy mediocre y por eso no puedo estar con nadie que le guste la mediocridad. 

Me acuerdo que contigo por años usé la excusa del timing. No era el timing, es que tú eras un hijo de puta. 

Contigo fui injusta e intolerante. Después lo pagué caro, tú tranquilo. La última vez que me viste estaba gorda y en pijama. El karma hizo su trabajo. Nunca te pedí perdón. Considera esto como una disculpa sincera. No quería que me odiaras and yet, I did everything to make that happen. Qué pajúa. 

Cuando you broke your word for the umptieth time me dejaste de gustar. Me pasé el suiche. Fue mágico, fue increíble, fue curativo, fue liberador. Me sentí feliz de salir de eso. De ese amor platónico loco que me pesaba y consumía. Te tengo cariño, pero ya. 

En las colas cuando me aburro, me imagino todos los escenarios. Me pregunto si alguien más te dio el empujoncito o si me odias motu propio. Si alguien le prendió candela a eso o si hizo combustión espontánea dentro de ti. No me gusta. No me gusta para nada haber terminado creyendo que yo me lo imaginé. No sé cómo se hace para volver a mirar atrás sin esperanza y sin un poquito de rencor. Fui tan feliz contigo que me da pena. Embarrasingly happy, ni sabía que era un thing. Tú eres todo lo que siempre quise en un hombre. Y yo era todo lo que te daba miedo querer de una mujer. Bueno, de una niña, porque éramos unos niños los dos. Cuando te conocí tenía dieciocho años. Ocho años después acordarme de ti me duele horrible. No quisiste darme closure y yo aprendí a no arrastrarme para conseguirla. Sé que coincidiremos y me da miedo. Las veces que te he visto, siempre he estado advertida. Aprendí a actuar a pesar del miedo. A comportarme como yo me comporto, no importa quién esté in the room. A contener las lágrimas que pocas veces me atreví a soltar por ti. Nadie nunca sabrá cuán importante fuiste. Yo no sabía cuán importante fuiste hasta que me descubrí llorando meses después. 

De repente es que veo demasiadas comedias románticas, pero sigo esperando mi grand gesture. Como soy una mujer de gustos sencillos, el grand gesture no tiene que ser alquilar un helicóptero de emergencia dejando plantada a una mujer en el altar. No tienen que llegar en caballos, ni aviones, ni barcos, ni nada. Un grand gesture puede ser pedirme perdón con una caja de Belmont y un Nestea, cuando el caso lo amerite. Un grand gesture puede ser recordar que no me gustan las flores porque me traen malos recuerdos, pero mandarme unos zapatos a la radio. Un grand gesture puede ser esperarme un día afuera de la radio. Un grand gesture puede ser cantarme Call Me Maybe. Un grand gesture puede ser mandarme a callar y darme un beso de la nada.  

Mis fracasos con ustedes nunca me definirán. Eso sí, me convirtieron en mí. En una mujer insegura como cualquiera pero no acomplejada.  En una tipa más tolerante pero cero bolsa. En una mujer que el otro día planchó una chaqueta pero se permite inmadurear. En una chama que le gusta payasear pero no se deja hacer el ridículo. En una mujer que se permite llorar, pero lo estrictamente necesario y en privado. En una mujer que siempre tiene un sweater porque siempre le da frío. En una muchacha que sabe cambiar cauchos y no tiene que esperar que nadie venga a rescatarla. En una mujer que aprendió a trepar y escalar desde el fondo del foso. Lo único que todos ustedes tienen en común es a mí, pero sé que no soy yo la del problema. 

4 comentarios:

Lau dijo...

Uy, por momentos sentí que le hablaba a una de mis historias que sé que no terminará... A esa historia le hice este closure http://debilidadesyvicios.com/?p=1081 y pues también una no-carta
http://debilidadesyvicios.com/?s=no-carta porque de alguna manera tenía que "cerrar".

Te, casi, entiendo perfectamente.

Epoope dijo...

Las buenas palabras salen de esa manera, usando el sentimiento para escribir, no el lápiz.

Betina Barrios Ayala dijo...

Hay lecturas que te hacen sentir que no estás sola, que no estás loca y que te ponen palabras en la boca que a lo mejor no encontrabas la manera de pronunciar. Que te ponen a pensar en las coincidencias, en las decisiones y en las experiencias. Like your post. Esa sensación de reflejo siempre es grata.

sylserra dijo...

You are me, in words. Thanks for that, I needed to read it.. Like my own closure that I neved had.