martes, 13 de noviembre de 2012

Confesión # 77

Hay pocas cosas que me dan pena. Ahorita ahorita no me acuerdo de ninguna. Pero sí hay.

Creo que mis ideas para modernizar la Misa serían un palo y atraerían feligreses.

Cuando estoy trotando me pongo a contar desde mil hasta cero. Ejercito el cerebro mientras ejercito el cuerpo. Es genial.

No soy tan buena contando pa´atrás como una creería. Me pierdo. Vuelvo a empezar o le doy desde donde me quedé.

Me metí en Pole Dance porque sabía que iba a ser buena. No me equivoqué.

No hice lista de regalos para mis veintisiete. Recibí regalos igual.

Un Amigo Secreto me regaló tres libros por Amazon en mi cumpleaños. Fue genial.

La última vez que escribí un poema tenía 19. Fue tan malo que más nunca escribí uno.

No me gusta nadie y soy 1000 veces más productiva. Me encanta.

Me da miedo verlo. No sé si va a estar, pero me da miedo igual.

Estoy obsesionada con Fun. Me parecen un bandón.

Escribiendo EL James Can Suck It descubrí que no hay palabra bonita para nombrar los genitales masculinos o femeninos. Me quedan demasiados capítulos y no sé cómo voy a darle la vuelta a este problemita.

Chechi no se parece  a mí porque piensa primero y hace después. Yo no. Yo hago primero y después me cuestiono, me jodo, me autoevalúo y me regaño.

Lo que más me gusta de ella es eso.

Chechi se está escribiendo en un cuadernito de Disney. Muy lindo. Literotica y Disney. Se cierra el círculo del príncipe azul de una manera muy rara. Daniel no es un príncipe y Walt se revolcaría en su freezer porque alguien esté escribiendo literatura erótica encima de una oreja de Mickey.

El otro día me cayó la locha de la adultez. Se manifestó en forma de chaqueta planchada.

Los dos hicimos como si no hubiera pasado nada. La adultez es genial.

No sé en qué momento acumulé tantas cremas.

Las uso religiosamente. Mi pacto no es con el diablo, es con el protector solar.

Me buceo tipos en la calle sin disimular. La última vez que vi en la calle a un tipo buceable fue hace meses.

¿Será verdad que en Venezuela no hay hombres?

Los asusto y los intimido cuando hablo. Y si no lo hago así, ocurre después cuando saco un libro de la cartera.

Ha sido un mes de releer porque estaba gastando demasiada plata en libros. Cuando me termine de releer La Ladrona de Libros voy por los que me regalaron de cumple.

Mi regalo de cumpleaños fueron unos zapatos arrechísimos que compré once días antes.

Quería arrecharme cuando me dijo "puedes ponerte todos los antifaces del mundo, pero yo esas nalgas las reconozco donde sea". No lo logré.

Tengo una teoría que nadie ha sido capaz de refutar. Los años pares son una mierda. Los impares son los buenos.

Quiero saber si se acuerda de mí.

I´ve seen myself get worse en el panel de Erika pero estoy trabajando para mejorarlo.

Hay días buenos y hay días malos. Yo sé distinguirlos.

Cuando era chiquita odiaba el Friend Zone. He aprendido a estar cómoda en él.

Es que me he acostumbrado. No sé pistonear ni ser flirty, entonces siempre he sido pana y simpática. Eso manda la señal que no es y voy directo al Friend Zone.

Cuando era chiquita odiaba tener las tetas chiquitas. Ahora amo tenerlas chiquitas. Puedo dormir boca abajo, todas las camisas me quedan bien, sigo siendo talla S.

Diría que te extraño pero no es verdad. I was just not that into you. Especially after you found an excuse to break up with me.

Googlea antes de tuitear, es el motto.

Habría que pedir taima más a menudo.

De bolas que lo lloré. Pero ahora creo que haber salido de Hot es lo mejor que me ha podido pasar. El empujón fuera del comfort zone ha sido perfecto.

I am finding myself. Everyday I find new things about me. Some of them are cool.

Me duele la espalda y tengo todas las piernas llenas de morados, pero amo mis clases de Pole.

Dolor de nalgas es aquello que una siente al salir de clases de ballet. En las que no soy buena, pero para  eso hay ganas de echarle bolas.

La llamada de lo de Javi was the scariest moment of my life.

I don´t know if I care.

I guess if you don´t know, you know.