martes, 4 de febrero de 2014

Quiero devolver este Aquí y Ahora, please prefiero el antes

Quiero volver a lo de antes. No sólo porque sigo soñando contigo todas las noches y eso me marca más las ojeras, también porque antes, cuando no pensaba en ti, nadie te nombraba. Ahora es horrible. Gente incoherente te nombra a cada segundo justo ahora que yo intento desesperadamente no pensar en ti y en cuán feliz pude haber sido. 

Daré ejemplos, para que entiendas. 

Antes: 

Antes te mencionaban que si una vez al año y no eras relevante. 

"Hola Nina, cómo estás," decían. Aquí hablábamos sobre mi stand up, mi blog, el último pendejo, cómo estaba mi mamá. Yo hacía reír, saltaba, me rascaba, jodía. Buscaba algo en la cartera, me obsesionaba con un libro o con una canción, me proyectaba. Dejaba de escuchar la canción y la odiaba por haber logrado que se me incrustara de tanto escucharla. Comía bien o mal. Iba a bailar en Pentagrama o en el pole dance. Me dolía la rodilla. Me la operé. Salía con dos tipos un fin de semana porque, bueno, porque I can. Me reía en Modern Family. Releía Harry Potter. Peleaba con mi mamá. No prestaba libros. Una vez alguien te nombró, ajá, "es talentoso, muy huevo de pana, aunque estoy técnicamente obligada a odiarlo, es un duro." Hasta ahí. Pasaban cosas chéveres, otras no tan chéveres, competía con mujeres que eran mis amigas, competía con las que siguen siéndolo. Hablar paja con Toto, buscar plan en algún grupo de Whatsapp, hacer un curso con tal, un diplomado de tal, salir a trotar y más. 

Ahora: 

El universo se empeña en mencionarte, cada vez que puede, justo cuando yo necesito imaginarme que no existes. 

"Hola Nina, ¿cómo estás? Soy la persona más nula y más lejana a ti, pero resulta que en el medio de esta conversación voy a nombrar al tipo que te tiene llorando en posición fetal porque te crees insuficiente por su culpa," me dice alguien absolutamente inesperado. 

Acá trato de subir el Ávila y entonces el que me pasa por al lado y me deja atrás (o sea, como tú) tiene una franela Ovejita Blanca como tú el antepenúltimo día que te vi, es decir el primer día de este año que pareciera no ser tan arrecho como yo quería y tengo ganas de llorar pero no puedo porque estoy en el Ávila, porque no quiero que ellos me vean llorar y porque siento que por ser un cobarde no te lo mereces. 

"Hola, nunca ves televisión, ¿verdad? Mucho gusto, soy la televisión y aquí un clip del hombre que quieres que te quiera y nunca te va a querer. Tenías tres horas sin llorar? Oh, well, too fucking bad," dice la televisión. 

No lloro porque quiera. Lloro porque no puedo evitarlo, ojo. 

Apago la televisión y me voy a leer, porque ¿quién cooooño me manda a mí a prender la tele si soy cero fan de ver tele? Me quedo con mis libros. Los de siempre, donde busco el apoyo y el consuelo que no consigo en la vida real y los nuevos, donde quiero conseguir cualquier cosa que me haga dejar de pensar en ti y en mí y en la idea loca de un Nosotros Arrechísimo que tengo en mi cabeza y que obviamente nunca hubiera sido así, porque es tan arrecho que nada nunca llenará esa expectativa. 

"Soy un libro que nunca has leído, pero que se trata del amor. Del amor que quieres y que no consigues porque lo buscas donde no es. Porque cuando esperas hasta que aparezca, ¡la estás cagando! y cuando sales activamente a buscarlo, ¡también la estás cagando! No sabes cuándo hacer que pase, ni cuando dejarlo fluir. No entiendes la diferencia y no has aprendido nada. Mientras tanto, ve como estos dos personajes se equivocan pero se quieren lo suficiente como para entrentarse a ellos y al cáncer, y él no es capaz ni de darle un like a algo. 'Cus he doesn't like you. He probably never did and he sure as hell won't like you know. Llora porque querías que él te quisiera tanto como para enfrentarse a sus demonios y porque no lo lograste convencer. Una mujer como tú vale mucho menos que los demonios de los demás, Nina. You are not enough to make up for the fighting against the demons, ¿entiendes?"

Entiendo, por eso lloro. 

Cada vez que alguien te menciona y han sido 19 veces desde That Day (soy tan loser que las cuento) y te usa como referencia en algún momento de una conversación, SALES DE LA NADA; COÑO DE LA MADRE, yo digo: 

–Sí, vale, un duro. Súper pana, súper talentoso–y mil elogios más, and I reeeeeeally mean them. 

No tengo nada malo que decir. Quiero hacerlo, pero no tengo nada malo que decir. However, puedo pensarlo. Entonces, mientras palabras bellas y flores salen de mi boca lo que pienso es: 

–¿Ese huevóóóóóóóón les paga para que ustedes random people para que lo nombren? Coño, Universo, de pana. De pana, tenía tres minutos y medio sin sentir que alguien me aprieta el esternón como un patico de hule, pleaaaaase, iba bien. Tres minutos y medio de paz, íbamos bien.  Quién coño decidió que ahora que yo necesito no pensar en él, todo el mundo tiene que conocerlo y nombrarlo y reconocerle las cosas buenas cuando yo necesito, sí, ne-ce-si-to enfocarme en las malas porque pensar en las buenas me mata. Son demasiadas cosas buenas, porque no me dio tiempo de conocer lo malo. No me diste tiempo de que te me incrustaras y no me diste libertad para decidir calármelas o no. Que de pinga estar acá sentada hablando bien del mmgvo que me tiene llorandoooo coñoooo. Sentada, pues, este dolor no me dobló en posición fetal, tampoco vaya a ser que ese pendejo se lo crea, pero igual. Lloro por él yyyyy por lo que él representa. Digo que sí, que es arrechísimo, cuando lo que tengo es arrechera por haberme dejado convencer. Que arrechera que mientras tú hablas maravillas de tu amiguito, yo tenga que seguirte la corriente en vez de gritar que qué bolas que ese huevón me vio desnuda y cdssssmmmmmm que bruta soy y acá, igual sonrío como si fuéramos amigos pues. No quiero decir que es un tipo bueno y talentoso porque no fue bueno conmigo, ni para mí y porque su talento a mí no me sirve, me sirve un beso suyo y que me vea como algún segundo me vio. Me sirve él sea fiel a sus impulsos y que se deje llevar por los segundos que sí importé. Los segundos que sí hubo una conexión arrechísima y que hicimos silencio porque nos dimos cuenta. Las palabras no me sirven de nada, pero igual te las digo para esconder que estoy loca y que él me importa mucho más de lo que yo le importé a él. 

"Y tú," iugdiwefhwjfnerkjn perfecto desconocido que lo nombras para cagarme la vida ahweifhwifuherifuh "¿qué cuentas?"