lunes, 16 de marzo de 2015

The Promise Breaker fights back, Volumen Crimen y Castigo

No es que no tuviera disciplina, que para esto sí lo tengo. Es que no tenía tiempo. Ajá, eso es una excusa imbécil de las mías. Todo el mundo tiene tiempo si de verdad quiere hacer algo. A principios de año prometí bloggear más frecuentemente. Dicha promesa puede ser lanzada a la basura porque está rota. 

El año pasado no escribí porque estaba en la mierda, este año no he escrito casi porque estaba siempre ocupada o molida de estar ocupada... Y una más, que no es nueva tampoco, pero que es la que peor me hace sentir: es mucho más difícil para mí escribir cuando estoy feliz que cuando estoy triste o brava. Como todos hemos podido ver, no soy una gran narradora. Sé escribir de mis emociones, generalmente cuando son chimbas. Este es un año para cambiar y quiero cambiar todo. Soooo... 

El año pasado casi estoy en la primera temporada de Crimen y Castigo, pero ellos decidieron ensayar en el momento preciso de yo estar en Microteatro con La Verdadera Historia de Ronald McDonald. Vainas que pasan. Como admiro desde hace casi quince años el trabajo de Juan Souki, me incrusté. Saludaba, proponía proyectos, aparecía por Facebook Chat. Seh, parece mentira pero Facebook chat no es solo para cuadrar culos ni reconectarse con culos que una debería dejar en paz. Un día en diciembre le dije que si iba a hacer algo este año por favor me avisar para audicionar, que mira, una se moriría por trabajar con él, etc etc. Unas semanas después me llamaron para decirme que iba a estar en el ensamble de Crimen y que teníamos reunión tal día. 

Ese tal día yo era, para variar, cortejo en un matrimonio y tenía que estar a las cuatro de la tarde tomándome las fotos con la novia. El día anterior salí a acabar el trapo por motivos fundamentales como que es el cumpleaños de Daniela, Daniela la que no me sé su apellido pero imagínate tú cómo faltar a eso. A las 12pm estaba echándome mastique en las ojeras y sentada en la silla de Mercedes mi peluquera, la caraja que logró que esta niña a la que una vez le dijeron "Lechuga" porque tenía el pelo horrible cual Miguelito el de Mafalda, ahora esté en cuñas de Pantene. 

Suck it, la que me dijo Lechuga ahora tiene como gasa por pelo y podríamos decirle Cilantro. Karma is a bitch. 

Salí como corcho de Chandon a la reunión en Los Naranjos. Fun fact, mi carro se recalienta y no hay nada que lo intimide como la subida de Los Naranjos. No exagero cuando digo que para ir a esa zona de la ciudad lo que hago es salir burda de temprano, manejo hasta El Cafetal, espero que el carro se enfríe y subo. Sí, dolor de bolas. Ese día tener tiempo no era un lujo que yo tuviera. Subí, sudé, recé y llegué emparamada (sin exagerar) de sudor a la reunión porque no sé regular mi ansiedad. 

El proceso de construcción de Crimen en esta pasada fue atropellado e intenso, al mismo tiempo. Lo que la gente vio fue el resultado del sudor de nuestra frente, muy literal. Nos sacaron la mierda in the best of ways. Yo comía y comía y no engordé porque hacíamos cardio serio para vincularnos y hacer del ensamble un ente unido que pudiera sostenerse y cumplir sus funciones dramáticas dentro la obra. Cardio serio, en serio. En casi todos los ensayos pasábamos como media hora o 45 minutos corriendo en círculos. Suena loco, pero así eran. 

No había nadie destalentado en ese elenco. Todo el mundo quería trabajar en pro de la obra. En la primera reunión hubo una chama que me odió porque nos parecíamos demasiado y me imagino que representaba una gran amenaza para ella y terminamos siendo súper amigas. Por primera vez en mi vida fui inteligente al respecto de esas cosas. Creo que también es que he madurado, en otro proceso más temprano hubiera reaccionado totalmente a la defensiva como ella, nos hubiéramos odiado, la obra hubiera sufrido y todo mal. Jugué la carta de mientras más cara de culo me ponía, yo más pana era. Funcionó. Ahora somos genuinamente panas, todo fluyó brutal en la obra y nadie nunca supo que she was being a bitch al principio. Sí es verdad lo que dicen los hippies que uno recibe lo que manda. Yo mandé ganas de tripear y eso es lo que he recibido. 

Estos meses han sido demasiado importantes para mí porque me han ayudado a reconstruir una parte de la artista que fui y que casi doy por perdida. Trabajar con un director así hace que te vuelva el alma al cuerpo. Bueno, volver a trabajar en algo fino hace que te vuelva el alma al cuerpo en principio. Hubo un día que fui signaled out donde casi me echo a llorar enfrente de todo el mundo. El director dijo algo así como "en el ensamble sólo se escuchan bien y constantemente afinadas Fulanita (que es una hueva pelada y cantante profesional) y Nina." Es un understatement decir que casi me muero de la emoción porque vengo tan golpeada del año pasado que cada mariquera no es una mariquera, sino que representan un bálsamo y una curita que me repara de maneras profundas que nunca sabré como agradecer. 

Debo despegar las nachas de la silla para no romper la otra promesa de hacer ejercicio todos los días, pero hay otras cosas buenas que contar como por ejemplo cómo me salvó también Teatro Nueva Era. Amo 2015, coño.    

3 comentarios:

Fran dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Rosa Martinez dijo...

Tu amas Teatro Nueva Era y yo siento que te amo a ti. Del 2015 en adelante todo pinta para mejor. ¡You Rock!

Hernan Hernandez Arteaga dijo...

De seguro este es tu año ;.)