martes, 30 de junio de 2015

El día más feliz de mi vida

Se veía la 55th por la ventana. Tenía doce años y después de mi primer ejercicio en mi primera clase  de actuación, la profesora, mi primera maestra Flo S. Greenberg la mujer que más confía en mí en el planeta, me preguntó si tenía agente.

No se veía nada por la ventana porque era mínima. Me llamaron y me dijeron que al protagonista de la peli lo iban a escoger por mí y no al revés. Fue la primera vez que me sentí honrada. Si antes de los doce años eso me había pasado, no lo supe identificar.

El día que terminé con El Yunque en las escaleras de mi casa porque adentro no se podía fumar.

El día que El Anticristo me agarró la mano debajo de una mesita en el área de la parrilla de un edificio de Los Naranjos.

El día que Flo se vino de Londres para el matrimonio de Laura.

El día que Laura me dijo que estuviera en su cortejo.

Un día que nos mandamos una pea tres pendejos en la sala de arriba de casa de mi mamá y lo que hicimos fue joder hasta las seis de la mañana.

Cuando volvió Mariana de Londres.

El día que me hice amiga de Diana.

El primer ensayo con Teatro Nueva Era cuando conocí a un bandón de gente que es entregada, divertida y responsable, quienes me cambiaron para bien. Me recibieron como si hubiera estado con ellos toda la vida y me hicieron mejor actriz de lo que era antes de conocerlos. No se puede pedir mucho más.

El día que tuiteé: no entiendo por qué la gente le hace #FF a @anamariasimon si tiene chorropotocientos mil followers y Ana María Simon me tuiteó: #FF a @ninarancel para que no se ponga brava. La amo demasiado.

Cuando hablé con Érika De La Vega grabando Pantene y me llamaron para el panel de Érika Tipo 11.

Cuando me volvieron a llamar después del primer panel y finalmente fui panelista fija en su programa. Hasta grabé la cuña de Navidad. Una vez más, I felt honored. Fueron los mejores meses de mi vida.

Al terminar la grabación del último panel cuando Briceño me dijo que estaba orgulloso de mí. Fui al baño y lloré.

La primera vez que salí con Fulanito, el hombre más cómico I have dated, sin duda alguna. Le escribí como pana para saber si había stand up en un local y me dijo que no, porque no se montaba en ese local desde hacía años pero que hiciéramos otra cosa. Le escribí que no se preocupara, que ya me había puesto la pijama. Me dijo, mala tuya, te la vas a tener que quitar porque estoy montado en el carro yendo a tu casa que no sé dónde queda. Mándame la dirección. Pasé dos meses riéndome sin parar.

Cuando Paul me llamó para hacer una sección en su programa.

Cuando se apagaron los micrófonos en el último programa de NVALS y una voz en mi cabeza, lo juro que fue así y no era la mía, dijo "todo va a estar bien." Se me pararon los pelos y lo supe. Supe que todo iba a estar bien et voilá.

El primer día de taller de improvisación con Mondongo porque conocí gente talentosa con la que fundé 1,2,3 ¡Por Todos!

Ganar nuestra primera Improcaimanera como equipo.

La primera vez que se rieron en la muestra del taller de stand up de Reuben Morales. El chiste era: "hola, soy Nina. Soy locutora en Hot 94, soy actriz en la sala de mi casa y decepciono a mi papá y a mi mamá desde 1985." No fue una risa estruendosa, ni una carcajada, pero fue una risita que hasta el día de hoy me impulsa.

La primera vez que Servando y Florentino se acordaron de mí y me saludaron.

El día que grabamos Hey Solcito de Movistar y Servando y Florentino me dejaron entrar en su motorhome y hablar con ellos como 40 minutos mientras esperábamos. Les pedí el baño y me guindé a llorar.

El día que Laura Guevara me dijo que cantaba bien.

El día que escuché a Linda Briceño cantando y tocando Amazing Grace en la plaza de LPG. Me congeló on the spot y más nunca la dejé de stalkear. Tanto la stalkeé que ahora somos amigas.

El día que conocí a Joanna Haussman y nos entendimos perfecto como las hijas raritas de los genios que somos.

El día que me llamaron de Imaginarios y me dijeron que había quedado en Crimen y Castigo.

Hacer el primer ensayo de Crimen y Castigo con Juan Souki al mando.

La primera vez que tuve clases de canto con Mariana.

El día que Arlenis me llamó para estar en las gatas y conocer a esas tres mujeres.

(Esta soy yo tratando de ser positiva).

Cuando me dieron los números para eximir seis materias en quinto año.

No lo sabía ni me acuerdo, pero la primera vez que fui al Mater vestida con falda de tachones y una palmerita en la cabeza. Fue definitorio para terminar siendo la mujer que soy.

El día que dije: "quiero un iPhone" y pude salir a comprármelo sin pedirle plata a nadie.

Cada vez que me bajo del escenario y alguien me dice que soy buena. He tenido la fortuna de escuchar eso varias veces en los últimos meses y nunca me deja de emocionar, porque me encanta que a la gente le encante mi trabajo, porque mi trabajo es quien soy.

El día que a doscientos gringos en Caroline's de Broadway les encantó mi stand up.

Todas las veces que amanecí en Nueva York, algunas de ellas con el corazón roto por el arte y otras por hombres. Igual estaba en Nueva York.

Cuando me respondió que se acordaba de mí (how could I forget you?) y que nos veríamos en Nueva York.

Cuando compartí un cigarro con el segundo hombre que más he querido bajo la nieve caminando en la cuadra de Grand Central Station. Cuando en invierno, en Nueva York, llegó la cuenta con una rosa a la mesa y el mesonero me la dio a mí, picándome el ojo. Cuando volteé él me veía y me sonreía como queriéndome. Cuando nos despedimos en el andén, nos dimos un abrazo y ninguno de los dos se atrevió a besar al otro. Me senté y mientras pensaba que era un bruta anormal imbécil pajúa por no atreverme a besar a ese carajo, me tocó el vidrio. Salí y me dijo que no podía irse sin darme esto. Beso y supernova en la barriga.

Cuando me escapé temprano de un matrimonio para verlo tocar, llegué a El Maní y me vio.

I know, my life was like a fucking movie.

El día que quedé en Red Wolf.

Cuando empecé a usar las medias descombinadas como Dobby y cuando me hice mi tatuaje de henna.

Cuando me escribió por Whatsapp que he liked me aunque fuera mentira.

Cuando desperté y era 1ro de enero de 2009. Ese año infame se había acabado.

Cuando estaba trotando en Weston ahorita en diciembre y decidí dejar ir a Eugenia Blanc. Estaba lista para seguir adelante y ella también. El momento fue súper poético y siempre he querido escribir más de él, pero no sé cómo describir la calle en Weston.

El día que Grimes en BDC me dijo: how many years did you say you've been tapping? 'Cus it feels like more. PF, amazing.

Hace siete años cuando me uní por casualidad al grupo de talleristas de Elia Schneider en Facebook. La semana siguiente recibí mi primera clase con ella y me cambió la vida.

Todos los días viendo los Oscars o GGs con Toto y Raúl.

Todos las noches rumbeadas en Le Club jugando quién grita "pene" más duro.

La vez que hice que entrara a Siva y funcionó para que volviéramos unos meses después.

Cada vez que alguien trata de joderme y no puede.

Cuando cualquier de mis amigas que vive afuera viene de visita.

Cuando él se fue y yo lo dejé.

Cada vez que veo el mar.

Cuando me recito Margarita de Ruben Darío para hacerme sentir mejor. Siempre funciona.

El balance es positivo, obvio. Ojalá lo viera así todos los días.

2 comentarios:

Fran dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Stefanie Schaefer dijo...

Te quiero mucho mi Uva :) te adoro y te extraño. Te leo y me leo mucho en tus textos también :)