viernes, 18 de diciembre de 2015

No estoy tan mal como se lee, pero sí me dio un bajón

Es normal que en diciembre una se ponga nostálgica y melancólica, ¿no? Es normal mirar para atrás y sonreír por las cosas que sí logré y entristecerme por las que no. Esas dos emociones pueden convivir y eso no me hace una malagradecida, ni una maleducada. Necesito que se pueda, porque estar sólo triste me hace sentir como una malcriada y estar sólo contenta me hace sentir como una mediocre. 
Una carrera como la mía, no se puede medir en números pero igual voy a hacerlo. A ver si heredé algo ingenieril de mis papás, a ver si eso me da un poquito de perspectiva y me ubica en el espacio y en el tiempo un poco. A ver si me hace mirar con orgullo lo que sí he logrado y si el balance es verdaderamente positivo, como pensaba que iba a ser. 

2 obras en Microteatro
4 obras largas
5 temporadas de dichas obras largas
1 fin de semana como invitada especial a Nueva Era
1 película 
2 unitarios 
1 novela 
1 módulo de un taller largo 
1 intensivo de Grotowski 
1 propedéutico de música
0,5 semestre de Solfeo 
20 presentaciones de stand up 
12 cantadas en vivo (más todas las de Microteatro que no sé cuántas fueron)
1 entrevista en Ronda
1 entrevista en el Correo del Orinoco 
1 entrevista en Onda finísima con Viviana Gibelli y Caridad Canelón 
2 giras de medios
1 propaganda de una ONG para incentivar el voto  

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100 Bs en la cuenta 
No mentira, 5000 cuando se haga efectivo una transferencia
1 casting importantísimo en el que no quedé 
0 comerciales 
No menos de 50 castings para dichos comerciales en los que ninguno fui seleccionada 

Este año no paré de trabajar. Dije que Sí Y a todo como me enseñaron en la impro, hasta a cosas a las que ahora con distancia y categoría entiendo que les he debido decir que no. Este año me paré temprano todo el año. Cuando empezó a bajar la pela y subir el horario de los ensayos para La Historia en Pelotas fue que pude empezar a dormir hasta tarde. Este año me partí el culo como nunca y me obligué a ser optimista y positiva casi siempre. El problema es que sacando cuentas ahorita los números no dan. Yo nunca he querido ser millonaria, siempre he querido ser artista. Yo nunca he querido ser famosa, siempre he querido ser una actriz que tiene trabajo y ya. Pero no quiero esta vida. No quiero tener 100 Bs en la cuenta and maybe starve to death. ¿Qué sería de mí si no tuviera mamá y papá que me ayudan y me rescatan cuando, como hoy, de verdad lo necesito? ¿Voy a ser la chula de mis papás hasta el día que me muera? Lo que más vergüenza me da es que tengo un año y medio sin comprarme un libro, todos los tengo que bajar piratas. No se consiguen libros de autores venezolanos que quiero leer en Internet y si se consiguieran, no podría hacerles eso porque todos acá viven de lo que escriben y me da vergüenza. Sí, con los de afuera es distinto porque ellos sí tienen dólares, no patria. Me prometo a mí misma y a ellos que en algún momento conseguiré la manera de retribuirles por las sonrisas y las lágrimas, por la desconexión, por el relax, por el high que sus libros me causan. Lo prometo. 

Este año fui feliz muchas veces. Hubo un día que Layla Vargas vio Casting Express y me dijo que me creyó todo y le había gustado mi trabajo. Hubo un día que mi papá me dijo que estaba orgulloso de mí, saliendo de ver SBCdH. Hubo un día que me bajé del stand up y 17 personas en Kiwi de Maracay se quisieron tomar fotos conmigo, porque les encantó. Hubo un día que me reuní con un director arrechísimo que no voy a decir su nombre porque vamos a escribir algo y no quiero que se empave. Hubo un día que mi profesor de stand up, Reuben Morales, me dijo para que estuviera en un obra de comedia con él. Hubo un día que mis alumnos de MediaX me dijeron que era buena profe. Hubo un día que Ana mi Nana vio Crimen y Castigo y me dijo que estaba feliz y orgullosa de mí. Hubo un día que Juan Souki me llamó para estar en Crimen. Hubo un día que hice seis nuevos amigos de un sólo coñazo. Hubo muchos días que me sentí talentosa, valorada y apreciada... Ahora que me pongo a pasar lista de los días buenos veo que son muchos más de los que pensé. What is wrong with me que los días malos me importan más? 

¿Por qué llegar al final del año en estas condiciones económicas me importa más? Tiene que haber algo malo en mí. O sea, tengo que tener un problema. Sé que no quiero ser pobre para siempre. Sé que no quiero ver a mis amigos comprándose carros y yo rindiendo el último sobre de cotufas, por si acaso. Sé que quiero poder comprar libros, coño. Ni siquiera estoy pensando en tener apartamento. Estoy pensando en tener comida en la nevera, un libro nuevo a la semana y un carro digno (que el mío no lo es) que me lleve lugares. Yo juraba que iba a tener yates y aviones y zapatos arrechísimos. Yo pensaba que iba a ser mucho más exitosa de lo que soy y siento que he trabajado demasiado para serlo y no llega. Tener 18 años entrenándote para ser buena en lo que haces y que tu cuenta bancaria te grite que no lo eres, le duele a cualquiera. Creo. No soy tan hippie como para vivir de los mangos  que pasan por encima de los muros de las grandes casas como en las que pensé que iba a vivir. 

 También me emociono demasiado con las ventanas. Cuando se abre una ventana, juro que la vaina es para mí. Que yo era Eugenia Blanc, que me iban a dar ese programa, que iba a estar en esa novela. Ninguna de las ventanas que pensé que serían mis salvavidas se abrió para mí. Ninguno de los proyectos en los que puse mis esperanzas y mis ilusiones fue para mí. Uno de ellos fue para una mujer que es genuinamente mejor que yo y por eso celebro por ella. También me lamento por mí, porque eso hubiera significado el fin de mis problemas económicos y me hubieran dado la visa de artista así (chasquea los dedos) pero ella es mejor que yo y punto. Esta vez, tengo cero derecho a pataleo. 

I am trying to remain optimistic and enthusiastic. Estoy tratando de no mandar todo a la mierda porque yo amo lo que hago. Si no lo amara no lo hubiera hecho por tantos años. Si no lo amara no lloraría por no poder hacerlo más o por no poderlo hacer en otras partes, con otros crews, con gente que quizás valoraría más cuánto me parto el culo o algo. Si no lo amara no estaría tan molida y tan debilitada. No quiero desistir porque eso me haría una hipócrita. No quiero rendirme porque me haría una mentirosa, yo le he pedido a tanta gente que no se rinda y que sea firme, que tirar la toalla no sólo me decepcionaría a mí de mí, también los decepcionaría a ellos. Yo me he prometido una y mil veces no rendirme, entonces no puedo incumplir mi promesa. No puedo no tener palabra conmigo. Mi voluntad es de hierro para tantas cosas, no entiendo por qué con esto y con el cigarro últimamente flaqueo tanto. No quiero rendirme porque eso me haría una mediocre y una inconsecuente. Tampoco quiero rendirme porque le daría la razón a todos los imbéciles que me dijeron que nunca podría llegar a donde siempre he dicho que voy a llegar. No quiero darles la razón ni el gusto, pues. Pero estoy mamada, de pana. 

Y eso que todo lo he hecho en Converse. Si me hubiera embarcado en esto usando tacones hubiera desistido a los 20. Ya le di una década más de lo que pensé que me iba a tardar, ¿qué es lo peor que puede pasar si sigo? I won't get poorer, porque ya el banco no me deja usar las tarjetas de crédito hasta que no las pague. How far can I strech what I have until I start living again, instead of surviving? ¿Cómo llego a no sentir que es personal cuando sencillamente así se siente? ¿Cómo hago para callarles la boca? 

¿Cómo hago contra mi jueza y verduga más dura, que soy yo misma, para que no me siga gritando que soy una inútil, que lo que he recorrido no importa, que de qué me sirve lo que he aprendido, que falta demasiado y que me rinda, que nunca lo voy a lograr, que no tengo ni el talento ni la motivación, ni la fuerza necesaria para seguir, que lo deje así, que no sirvo para esto ni para mucho más...? 

Tiene razón. No sirvo para más nada sino para esto. Esto que me saca lágrimas y me dobla en posición fetal a cada rato, a pesar de estar mejor que en 2014. A pesar de ser mejor actriz que nunca. No quiero ser buena para otra cosa, es la verdad. No quiero servir para más nada, porque nada me hace más feliz que esto. Siento que tengo un propósito y una razón para haber nacido, bien cursi. Pero es que nadie que tenga su vocación tan clara como yo tengo la mía, duda. Claro, los actores por vocación la tenemos mucho más jodida que cualquier otra profesión porque en la nuestra no hay garantías. Un médico que ame la medicina, un ingeniero que ame los edificios, un financiero que ame Excel tienen algo de seguridad: pártete el culo y llegarás. Wait, ya va. Quizás no es sólo mi vocación, también es un poco del país, ¿no? Conozco mucha gente de muchas profesiones que está pelando bola. Claro, su peladera de bola está un poco menos pelada que la mía o la bola es menos redonda y más cuadradita. Tipo que este año no viajan a NYC, viajan a Miami. Equis. O antes viajaban a Miami y ahora van a Margarita, maybe. 

Tengo que salir de Caracas urgente. Tengo que ir a meter los pies en la orilla de la playa urgente. tengo que ver la Bahía de Pampatar y recitarme A Margarita Debayle mientras me bajo del avión. Tengo que sentarme a escribir viendo el mar. Tengo que pensar en todo lo que me pasó este año viéndolo desde la otra orilla, para ver si no se ve tan negro. Tengo que recordar que tengo 112 razones para sonreír y que es normal que me haya tardado tanto, si tomarme una foto con Capriles took me four years... Es normal que ganarme un Oscar me haya tomado más de 30, ¿no?

1 comentario:

Fran dijo...
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