viernes, 2 de agosto de 2013

Retrospectiva

Han pasado cinco años desde el guayabo que casi me mata. Empecé a pensar en eso porque vi un tweet de alguien que está absolutamente destruida porque no la quieren como ella quería. El horror es compartido y entendible. La que nunca se haya querido morir que lance la primera piedra. 

Es muy fácil decir que ya, que todo está bien, que ya pasó cuando ya todo está bien y ya pasó. Durante lo que siempre consideraré los peores meses de mi vida, no importa lo que el resto de ella me depare, sólo experimenté dolor. Dolor, ansiedad, depresión, tristeza profunda, desesperación, impaciencia, desolación, desesperanza y pensamientos suicidas. Hm, nunca me había fijado en cuántas palabras tristes empiezan con d. 

Era imposible saber en ese momento lo que sé ahorita, que todo iba a estar bien. Y no es mi culpa. Es culpa de cómo estamos wired lo seres humanos. No es culpa mía, es culpa de la genética y la bioquímica. Cuando una persona te hace tan feliz, la caída es demasiado estrepitosa. Cuando el amor se acaba, sientes que la vida también. Crees que la vida también. Es lanzarte no desde el Empire State, sino del Everest y estrellarte de frente contra el concreto. Estrellarte con la cara, con los brazos, con las piernas, con el corazón completo de platanazo. Es quemarte los ojos con ácido y cortarte la lengua con una tijera de uñas. Es arrancarte las uñas y echarte limón en una cortada. Es todo eso, todo junto.  

Creo que en cada nueva relación, muchos de nosotros, volvemos a amar como nunca para no volver a sufrir como siempre. Creemos que ésta vez sí, this one will be The One. Lo que sea que ese concepto signifique para cada uno de nosotros. Y lo buscamos siempre hasta que lo encontremos o no. A los que nunca vuelven a amar igual, no los culpo. Por mucho tiempo quise ser así, pero no pude. No soy así, no soy el próximo eslabón de la cadena evolutiva, no puedo vivir sin amar. Sería  más fácil, sí, pero a mí no me gustan las cosas fáciles. Tengo muchos años sin amar a alguien, en el sentido romántico de las novelas, los motivos o tramas secundarias de mis épicas favoritas y los corazones flotadores de las comiquitas que siempre vi; pero no soy así. Me gusta amar porque soy cursi y ya, pues. 

Lo que sí me sorprende, y sorprendería mucho a Nina circa 2008, es estar bien ahora. Lo considero un gran milagro. Cuando decía que me quería morir, no mentía. Cuando decía que nunca iba a amar a nadie como lo amé a él, estaba demasiado convencida. Todavía no he vuelto a amar a alguien tanto, pero sí los he amado mejor porque Saint-Exupéry tenía razón. Cuando decía que era demasiado dolor, no estaba exagerando.  Cuando decía que no podía pararme de la cama, era tal cual. 

Una parte demasiado importante de quien soy se la debo a ese dolor y a esa curación. Nada me ha dolido así desde entonces y sé que nada volverá a dolerme tanto. Quizás eso hace que no tenga tanto miedo. Cada vez que se me atraviesa la palabra "fénix" sonrío, porque así me sentí el primer día que estuve bien. Así me siento hasta el sol de hoy. Ya dije que era cursi. 

No fue ni fácil, ni rápido, pero por tanto tiempo fue considerado imposible mejorar que todo empezó a ser un milagro. Es como los videos que te muestran a alguien escuchando por primera vez después de una operación de implante coclear. Yo me puse un implante coclear pero en el corazón. Nadie lo grabó, pero a mí me consta que cambió mi vida. Cambié para bien después de ese rockbottom. Me gusta creer que reboté muy bien y que todo ha ido, poco a poco, falling into place emotionally. 

Aunque a veces sucumba a los dolorcitos que tipos mucho menos significativos y mucho menos importantes han causado, I have survived worse. Después de la vez que casi me muero, yo sé que no me voy a morir. Es una lección demasiado valiosa. Han sido como simulacros para no perder la práctica, pero ya. Falsas alarmas en el mejor de los casos. 

Parece imposible durante pero sabes que no lo es después. Por eso cuando alguien que conozco está enguayabada soy demasiado solidaria (no entiendo como no lo somos todas). Tú sabes que ella no se va a morir. Tú sabes, después de uno de esos, que el segundo o el tercero o el décimo no te va a matar pero ella no. Yo no lo sabía hasta que no me morí y tú tampoco, entonces a tenerle paciencia a la muchacha.  

7 comentarios:

Carlos Leyva dijo...

Hola Nina,

leí un re-post tuyo en otra página que se titulaba: "enamórate de una mujer de verdad" y me ha encantado.

Sólo te tengo un comentario.. te ha faltado agregar: que viva en tu código postal. Sino... cómo le he de hacer contigo? Sigue escribiendo así de bien!

Carlos Leyva dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
MdlA.- dijo...

Aun recuerdo aquellos días como si fuera ayer. Tus malas y las mías se juntaron y mientras una repetía "Honey, todo va a estar bien" la otra escuchaba -sin creerselo- en posición fetal.
Henos aquí...analizando en retrospectiva, recordando, sobrevivientes y felices. Nadie nos quita lo bailao' ¡y eso sí que fue un buen joropo!

Veronica Orozco dijo...

Solo 1 cosita: Marica chócala, tela tengo!!! jajajajajaja
Bueno mejor 2 cositas, que rico es enamorarse pero para las que hemos tenido la experiencia del verdadero "broken heart" creo que es justo admitir que dentro de todo el dolor y la sufridera, que OJO fue completamente real, al mirar atrás te das cuenta que de una forma bien masoquista lo disfrutaste y todo, por eso es que al final de la caída nos paramos, nos limpiamos las rodillas llenas de raspones (generalmente la primera limpiadita te la da una de tus amigas), nos ponemos la mejor pinta, te cambias el corte de cabello, nos maquillamos la mejor sonrisa y estamos listas para volver a enamorarnos como unas tontas, pero unas tontas que ahora son mas fuertes y que efectivamente saben que pueden sufrir, pero no morir por amor. (Eso fueron mas de 2 cositas verdad?)

Kennet Koesling Durán dijo...

Incluso los hombres pasan por situaciones similares. Ya verás que dentro de poco te va a saber a m*erda y solo estarás agradecida por las lecciones aprendidas. :-)

Jinny Band dijo...

Me resulta curioso que todo lo escribas en femenino: "LA que nunca se haya querido morir que lance la primera piedra."

"Por eso cuando alguien que conozco está enguayabadA..."

LOs hombres no aman y no se despechan? y no los abandonan y no les rompen el corazón?

Pero ya lo más inri es el comentario del amigo Kennet: Incluso los hombres...INCLUSO???
En fin... tierra de machistas!

Nina dijo...

@Jinny: hola Jinny, escribo en femenino porque yo soy mujer y una se siente en capacidad de representar a su propio género, no al otro.