lunes, 18 de agosto de 2008

Noches de Copas Vol. 9.

El problema que tiene Le Club es que pocos logran salir de ahí sobrios. Sobretodo si eres mujer, siempre hay un pendejo que no logró conseguir más nada y por eso va por ti, aunque le lleves cinco años. Si no, pues también siempre hay un huevón de 30 y pico que no tenía más nada que hacer y decidió tentar al destino yendo los jueves. Es decir, este señor debe conocer a alguien que tiene muchas influencias en el gobierno, y por lo mismo, se logrará escapar de los procedimientos penales cuando la LOPNA vaya por él. Estos dos especímenes, el carajito y el que no lo es tanto, hacen alarde de sus incuantificables fortunas al invitarte trago tras trago, shot tras shot. Y bueno, ni que una fuera huevona, right? ¿Bruta? ¡Nunca! Siempre sale un huevón a la calle, y la primera que lo agarre es de ella.

Dirán ustedes: ¡Chula! ¡Pues no! No, señor. Me gusta referirme a eso como feminismo a conveniencia. Desde hace dos mil y pico de años el hombre invita. ¿Por qué quisiera cambiar eso yo ahorita? Denme igualdad laboral y después hablamos de lo demás. Cuando una mujer con el mismo título, el mismo postgrado y el mismo puesto gane lo mismo que su homólogo, ese día nosotras pagaremos. Pero mientras tanto, si usted quiere zampar, deme valentía en un vaso, porque otherwise, ¡no lleva chance! Eso sí, no se vayan a creer ustedes tampoco. Si ese día los huevones están de huelga y no salieron a la calle, pues una paga su vaina. En mi caso, lo pago yo, en otros casos, pues el huevón es el papá. O el banco del pobre señor.

Una de las dificultades de salir sobrio de Le Club, a parte de las mencionadas, es que pocas veces llegas sobrio. Jueves o domingos está jodido. Ejemplo: yo, este jueves. Bueno, yo y los 7 que andaban conmigo. El bar se abrió en casa de mi amigo a las siete de la noche. Cuando se acabó la caña, pues estábamos en La Castellana y la opción lógica era Le Club o dormir. Adivinen cuál fue la ganadora.

¿Qué hace una si el partidazo de los treinta y pico es el que le cae? Una acepta. Tomas, bailas, pistoneas y ya cuando se pone ladilla o se te empieza a enredar la lengua, lo lógico es que te lo agarres. Todo muy bien hasta ahí. Además, en mi defensa, esa mariquera tenía mucho tiempo andando y yo tenía que sacarme la espinita. La verdadera sorpresa es el día siguiente, cuando suena el téléfono, a las cinco de la tarde, mind you, no horario de burdel, y ves con semi emoción el nombre del pana en tu pantalla. Nunca visto, stop the presses! Invitación formal a un matrimonio. En La Esmeralda, además. Después de cumplir con mis obligaciones de la noche, decidí acompañar a mi mejor amigo a un matrimonio. Al mismo matrimonio.

¡Sorpresa! El pana del día anterior, zampando con una mujer contra el bar. Flashback. Sólo que esa vez no era yo. Pero con mi suerte, el tipín me saluda caraetabla, sonrisa de oreja a oreja. Total, para él, porque es un psycho, no es tan obvio como era para mí que ésa, podría haber sido yo. Me quedo con que mi vestido era más bonito... será.

5 comentarios:

Miss Alice dijo...

Jajajaja I said it before, and I'll say it again.. IMPOLITE!

Jajaja, de resto muy bien contada la historia...

"Pero mientras tanto, si usted quiere zampar, deme valentía en un vaso, porque otherwise, ¡no lleva chance!"

Algo en esa frase me gustó demasiado, todvía no sé qué es...

Isa dijo...

jaja y va muy bueno todo, pero quedé con una pregunta: por qué es un psycho el pana?
Es q o entendí mal, o entonces TODOS son psychos, y eso no sé adónde deja a varios SERIOUS PSYCHOS con los q me he encontrado...

Y valentía un coño, jaja una pide es una excusa en un vaso!

La Perfecta dijo...

Yo podría contar una historia similar, pero en su versión alternativa.

En la mia, una nunca llega -mucho menos sale- sobria al Moulin Rouge.

No se que tiene ese desgraciado lugar, pero 90% de las veces salgo de día de allí.

La otra diferencia es que ahí lo que te encuentras son carajos de la misma edad de uno, que no te invitan un coño pero igual te quieren zampar.

Debo empezar a ir a Le Club. Es hora de comprar tacones.

Laura Strazzaboschi dijo...

WHO IS ITTTTTTTTTTT
jajajajaja me alegra demasiado que te he enseñado bien. A las niñas las invitan los niños. Good learning, Rancel. jajajajaja we gotta catch up

Manuel Andrés Casas dijo...

"a las niñas las invitan los niños"

difiero... mmm tal vez eso explica muchas cosas

Por cierto, ven, yo siempre lo digo, le bluff es nefasto y malvado